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Cómo el deporte se convirtió en el mayor escenario de poder global, la jugada más audaz de Trump

El deporte como atajo hacia la influencia internacional

A lo largo de 2025, el deporte internacional pasó a ocupar un lugar central en la simbología política. Según Reuters y comunicados de la Casa Blanca, la administración Trump vinculó cada vez más sus mensajes de política exterior con grandes competiciones y organizaciones deportivas.

En lugar de recurrir únicamente a los canales diplomáticos tradicionales, Trump apostó por el alcance universal del deporte. Torneos, ceremonias y federaciones ofrecieron una audiencia global donde las narrativas políticas podían amplificarse con mayor facilidad.

El momento fifa que definió una presidencia

El ejemplo más visible se produjo en diciembre, en el periodo previo al Mundial de fútbol de 2026. Según comunicados de la FIFA y reportes de prensa internacional, Trump recibió el primer Premio de la Paz de la FIFA durante una ceremonia en Washington.

Acompañado por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, Trump afirmó que había “salvado millones y millones de vidas” a través de sus intervenciones internacionales. Las imágenes recorrieron el mundo y consolidaron la conexión entre el deporte más popular y el discurso político.

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Analistas deportivos señalaron que el reconocimiento situó a Trump en el centro del ecosistema futbolístico global en un momento clave para Estados Unidos como país anfitrión.

Diplomacia futbolística más allá del terreno de juego

Según Reuters y The Guardian, la relación de Trump con el deporte no se limitó a este acto simbólico. Su discurso diplomático incorporó con frecuencia términos propios de la competición, como victoria, rivalidad y campeonato.

Este lenguaje facilitó que audiencias ajenas a la política tradicional se interesaran por cuestiones internacionales. Sin embargo, críticos advirtieron que la simplificación excesiva podía trivializar conflictos complejos.

Mega eventos como escaparate de unidad

Los grandes eventos deportivos sirvieron de telón de fondo para mensajes de cooperación global. Según informes internacionales, Trump utilizó el Mundial de 2026 como símbolo de estabilidad y liderazgo internacional.

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Expertos en relaciones internacionales señalaron que el deporte ofrece un entorno controlado donde la imagen pública puede gestionarse con mayor precisión que en negociaciones diplomáticas abiertas.

Cuando la paz se convierte en marca deportiva

Tal como informaron AP y Reuters, varias iniciativas diplomáticas promovidas en 2025 estuvieron acompañadas de gestos y símbolos deportivos. Camisetas, trofeos y ceremonias formaron parte de la narrativa visual.

Este enfoque generó dudas sobre si los esfuerzos de paz estaban siendo presentados como productos de marketing. Las organizaciones deportivas internacionales, por su parte, evitaron pronunciamientos críticos para preservar relaciones institucionales.

El legado que queda más allá de los trofeos

Al cierre de 2025, el balance fue ambiguo. Según analistas internacionales, el uso del deporte permitió a Trump dominar la atención mediática global, aunque los conflictos políticos de fondo siguieron sin resolverse.

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Lo que sí quedó claro fue la transformación del deporte en una herramienta de influencia global. En una era de diplomacia mediática, el juego, la imagen y el espectáculo resultaron tan decisivos como el marcador final.

Fuentes: Reuters, AP, The Guardian, comunicados de la FIFA, publicaciones de la Casa Blanca

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