El deportista que podría ser más rico que Jordan y Woods juntos
Obtienen enormes ingresos gracias a premios en metálico, salarios, patrocinios y, en casos poco frecuentes, negocios a largo plazo. Jessica Pegula se distingue no tanto por lo que ha ganado en la pista, sino por la extraordinaria fortuna con la que podría estar vinculada algún día.
Pegula, actualmente clasificada como la número seis del mundo, se ha consolidado como una de las jugadoras más consistentes del circuito WTA. Alcanzó su mejor ranking individual, el número tres, en 2022 y estuvo cerca de lograr su primer título de Grand Slam en el Abierto de EE. UU. de 2024, donde fue finalista ante Aryna Sabalenka.
Según los estándares convencionales del deporte profesional, su carrera ya ha sido muy lucrativa. De acuerdo con los registros de premios del circuito WTA, Pegula ha ganado más de 19 millones de dólares (14,2 millones de libras esterlinas) en competencias individuales y de dobles. Sin embargo, ese éxito financiero se encuentra en una escala muy distinta a la riqueza asociada con su familia.
Una fortuna más allá del deporte
Pegula es hija del multimillonario empresario Terry Pegula, cuya fortuna se construyó principalmente en el desarrollo de gas natural antes de expandirse al ámbito de la propiedad de equipos deportivos profesionales. Es dueño de los Buffalo Bills de la NFL y los Buffalo Sabres de la NHL, lo que lo ubica entre un reducido grupo de propietarios de franquicias ultra-ricos en América del Norte.
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Actualmente, Forbes estima la fortuna de Terry Pegula en aproximadamente 9.300 millones de dólares (8.070 millones de libras esterlinas), aunque tales valoraciones fluctúan según el mercado y el rendimiento de sus activos. Si bien la estructura, el momento y la distribución de una eventual herencia no se pueden prever, ese nivel de riqueza colocaría a sus herederos en una categoría financiera rara vez asociada con atletas profesionales en activo.
Jessica Pegula y sus cuatro hermanos incluidos dos del primer matrimonio de su padre podrían beneficiarse de esa fortuna con el tiempo.
Comparaciones con íconos deportivos
Incluso las figuras más adineradas de la historia del deporte están muy por debajo de esas cifras.
Michael Jordan, considerado ampliamente como el atleta más rico de todos los tiempos, tiene un patrimonio neto estimado en tiempo real por Forbes de alrededor de 3.800 millones de dólares (2.830 millones de libras esterlinas). La mayor parte de esa riqueza no proviene de su salario en la NBA, sino de décadas de éxito comercial, especialmente su asociación con Nike.
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Tiger Woods, cuya supremacía transformó el panorama comercial del golf, está valorado en aproximadamente 1.300 millones de dólares (1.030 millones de libras esterlinas), según Forbes. En conjunto, Jordan y Woods suman unos 5.100 millones de dólares (3.860 millones de libras esterlinas), una cifra que aún queda por debajo de la fortuna asociada con la familia Pegula.
Riqueza y perspectiva
Pegula nunca ha enfocado su carrera tenística en torno al dinero. A diferencia de muchos atletas cuya seguridad financiera depende totalmente del rendimiento y la longevidad, ella compite sin las presiones económicas que definen la mayoría de las trayectorias profesionales.
En un deporte donde los jugadores fuera de la élite a menudo luchan por cubrir gastos, su situación pone de relieve una clara distinción entre la riqueza heredada y los ingresos generados por la competencia.
El legado de Pegula en el tenis se medirá, en última instancia, por títulos y consistencia, más que por balances financieros. Sin embargo, desde el punto de vista económico, sus circunstancias la colocan en una categoría aparte, distinta incluso de las leyendas más exitosas del mundo deportivo.
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Fuentes: Forbes, registros de premios del circuito WTA
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