Chelsea ante una decisión clave, Boehly expone el dilema del estadio
La histórica relación del Chelsea con Stamford Bridge sigue siendo una parte esencial de su identidad. Sin embargo, en un contexto donde los grandes clubes europeos dependen cada vez más de ingresos por día de partido y de instalaciones modernas, las limitaciones del estadio actual se han vuelto más evidentes.
Según Bloomberg Insight, Boehly explicó que desarrollar un estadio dentro de Londres implica una complejidad mucho mayor que proyectos similares fuera de grandes núcleos urbanos, debido al elevado número de intereses implicados.
Stamford bridge y los límites del emplazamiento
Chelsea disputa sus partidos como local en Stamford Bridge desde finales del siglo XIX. No obstante, con una capacidad ligeramente superior a los 40.000 espectadores, el estadio se sitúa entre los más pequeños de los clubes que compiten habitualmente en la parte alta de la Premier League.
La ubicación representa un obstáculo significativo para cualquier ampliación. Zonas residenciales, áreas comerciales y líneas ferroviarias rodean el recinto, lo que reduce de forma considerable el margen para una remodelación a gran escala. Estas circunstancias han frenado repetidamente los planes de expansión.
Lee también: Musiala se acerca a su regreso mientras el Bayern sopesa el momento adecuado ante la urgencia
En declaraciones recogidas por Bloomberg Insight, Boehly señaló que un proyecto urbano de este tipo exige tener en cuenta a muchas más partes interesadas que una construcción en un entorno menos denso.
Intentos anteriores que no prosperaron
La posibilidad de trasladar el estadio no es nueva para el club. Según informaciones previas, Chelsea estudió en 2012, bajo la propiedad de Roman Abramovich, un traslado a la zona de Battersea Power Station. La iniciativa no avanzó cuando el emplazamiento fue destinado finalmente a viviendas.
Años más tarde, el club obtuvo los permisos necesarios para reconstruir Stamford Bridge y alcanzar una capacidad cercana a los 60.000 asientos. El proyecto, diseñado por los arquitectos Herzog y de Meuron y aprobado en 2017, fue suspendido en 2018 y desde entonces no se ha reactivado.
Boehly dio a entender que esas experiencias han influido en la visión actual y que la construcción de un estadio completamente nuevo podría ser, a largo plazo, la opción más viable.
Lee también: El regreso de Salah obliga a Slot a tomar decisiones clave ante la apretada agenda del Liverpool
La unidad del grupo propietario ante una decisión estructural
Al mismo tiempo, han surgido dudas sobre el grado de cohesión dentro del grupo propietario del Chelsea. Según talkSPORT, el año pasado se señalaron diferencias de criterio entre Boehly y el cofundador de Clearlake Capital, Behdad Eghbali, en relación con la estrategia deportiva y el progreso institucional.
Boehly rechazó la idea de una falta de estabilidad y aseguró que los objetivos compartidos siguen vigentes. No obstante, reconoció que la cuestión del estadio representa un punto decisivo, ya que requiere consenso absoluto y compromisos a muy largo plazo.
El dirigente subrayó que el acuerdo en torno al futuro de la infraestructura será clave para definir cómo evoluciona la relación entre los propietarios.
Fuentes: Bloomberg Insight, talkSPORT
Lee también: Roger Federer vuelve a las pistas en Melbourne con una victoria sobre un contendiente del Abierto de Australia
