El Mundial 2026 avanza rápido, pero la política frena el juego
Velocidad bajo escrutinio
A 9 de enero de 2026, los preparativos para el Mundial de 2026 se encuentran en una etapa decisiva. Según AP News, muchos procesos organizativos han avanzado con mayor rapidez que en ediciones anteriores, en parte gracias a una participación inusualmente amplia del gobierno federal estadounidense.
Al mismo tiempo, crecen las críticas sobre el costo político de esa eficiencia. De acuerdo con The Guardian, la estrecha relación de trabajo entre el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, ha difuminado las fronteras tradicionales entre el deporte y el poder estatal.
Venezuela y la cuestión de la neutralidad
El debate se intensificó tras la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela el 3 de enero de 2026, conocida como Operación Absolute Resolve. Según The Independent y OPB, la operación terminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y la instalación de una autoridad transitoria respaldada por Estados Unidos en Caracas.
Analistas citados por The Guardian señalan que este contexto coloca a la FIFA bajo una presión inédita. El organismo ha defendido durante décadas su neutralidad política, pero ahora organiza su mayor torneo en un país implicado en un conflicto regional de gran alcance.
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Poder y cercanía
La relación entre Infantino y Trump ha ido más allá de los gestos simbólicos. Según AP News, los primeros actos protocolarios dieron paso a una coordinación más directa en decisiones relacionadas con el Mundial.
Un episodio citado con frecuencia ocurrió durante una visita al Despacho Oval, cuando Infantino entregó a Trump una tarjeta roja de árbitro y bromeó con que podría usarla contra la prensa, según The Guardian. Otro momento clave fue la final del Mundial de Clubes en julio de 2025 en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, donde, según los informes, se mantuvieron conversaciones de alto nivel fuera de los cauces habituales de la FIFA.
Eficiencia con límites
En el plano operativo, la implicación estadounidense ha dado resultados visibles. Según la Casa Blanca y el Departamento de Estado de Estados Unidos, una fuerza de tarea liderada por el presidente aceleró los trámites de visado y amplió la coordinación en materia de seguridad.
Un elemento central es el sistema de prioridad de visados FIFA PASS. De acuerdo con Inside FIFA y la U.S. Travel Association, el programa permite a los poseedores de entradas acceder más rápidamente a citas consulares en países con grandes retrasos. Sin embargo, informes de KSAT y Al Jazeera indican que el sistema excluye a nacionales de países sujetos a prohibiciones de viaje y no ofrece protecciones adicionales a los inmigrantes indocumentados que ya se encuentran en Estados Unidos.
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Ética y vínculos comerciales
También han surgido preguntas sobre posibles conflictos de interés. Según The Guardian y Front Office Sports, la FIFA abrió en 2025 una oficina en la Trump Tower de Nueva York, convirtiéndose en inquilina de un edificio propiedad del negocio familiar del presidente.
Organizaciones de vigilancia citadas por Play the Game sostienen que este acuerdo genera, como mínimo, la apariencia de un vínculo financiero entre la FIFA y el presidente estadounidense, incluso si no se han infringido formalmente las normas.
Un premio y sus consecuencias
Las críticas más duras llegaron tras una ceremonia celebrada el 5 de diciembre de 2025, en la que Infantino otorgó a Trump el primer Premio de la Paz de la FIFA. Según Hindustan Times e Inside FIFA, el reconocimiento elogió a Trump por promover la paz y la unidad.
Tras la intervención en Venezuela, ese premio fue reevaluado. The Independent informa que muchos críticos lo citan ahora como ejemplo de un doble rasero, especialmente cuando están en juego países anfitriones de gran importancia comercial.
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Grietas en el fútbol mundial
Las reacciones dentro del fútbol internacional han sido desiguales. Según World Soccer Talk, la dirigencia de la UEFA ha mantenido una distancia visible respecto a varios eventos de la FIFA en Estados Unidos, reflejando un creciente malestar en Europa.
En Sudamérica, IFCPF y El País informan de una presión política creciente sobre las federaciones nacionales para reconsiderar su participación, especialmente después de la retirada de Venezuela de competiciones regionales. Aunque no se ha confirmado ningún boicot de gran escala, el debate pone de relieve las divisiones cada vez más profundas en el fútbol mundial.
Cuando la organización choca con la legitimidad
En conjunto, el panorama es mixto. AP News destaca que el gobierno estadounidense ha cumplido en logística, seguridad y planificación económica a un nivel que pocos países anfitriones podrían igualar. Al mismo tiempo, The Guardian y The Independent subrayan que esos mismos logros han intensificado las dudas sobre la independencia y la credibilidad de la FIFA.
Con el partido inaugural cada vez más cerca, el torneo parece encaminado a desarrollarse sin grandes sobresaltos deportivos. Fuera del campo, sin embargo, el Mundial 2026 se ha convertido en un ejemplo de lo difícil que resulta para el deporte global separar la eficiencia del poder y el beneficio económico de los principios.
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Fuentes: AP News, The Guardian, The Independent, Inside FIFA, The White House, U.S. State Department, FEMA, U.S. Travel Association, OPB, IFCPF
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