El número 10 que dominó Europa: el apogeo de Michel Platini
En las noches de verano de principios de los años ochenta, los partidos se ralentizaban cuando Michel Platini tocaba el balón. Los defensas dudaban, los compañeros ajustaban sus desmarques y el espacio parecía abrirse donde antes no existía. No imponía su superioridad física sobre los rivales. Los desarmaba mentalmente.
Durante un periodo breve pero decisivo, el fútbol europeo se movió a su ritmo. Según GOAL.com, aquella era culminó con tres Balones de Oro consecutivos entre 1983 y 1985, una secuencia que reflejaba no solo brillantez individual, sino un dominio absoluto del juego.
Un goleador que jugaba desde el centro
Platini nació en Joeuf, en la región francesa de Lorena, en el seno de una familia con raíces italianas. Su infancia fue modesta y su formación futbolística, local. Lo que destacó desde muy temprano no fue el virtuosismo, sino la claridad: veía soluciones antes de que otros identificaran los problemas.
En el Nancy, donde despuntó en los años setenta, Platini actuaba nominalmente como centrocampista, pero marcaba con la regularidad de un delantero. Entre 1972 y 1979 ayudó al club a lograr el ascenso y a ganar la Copa de Francia, actuaciones que, como documenta GOAL.com, lo situaron rápidamente en el centro del debate nacional.
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Luego llegó el traspaso al Saint-Étienne. El club era la fuerza dominante del fútbol francés y Platini encajó de manera natural. En tres temporadas contribuyó a conquistar el título de liga de 1981, confirmando que su influencia trascendía los escenarios más modestos.
Turín, táctica y control
La Serie A suponía un examen completamente distinto. Cuando la Juventus fichó a Platini en 1982, el fútbol italiano era implacable, marcado por la solidez defensiva y el rigor táctico. La creatividad solo era bienvenida si servía al sistema.
El propietario de la Juventus, Gianni Agnelli, creía que Platini podía hacer algo más que servirlo: podía redefinirlo. Tras un periodo inicial de adaptación, esa confianza se vio recompensada. GOAL.com señala que Platini marcó 104 goles en 224 partidos con el club, contribuyendo a títulos nacionales y a grandes trofeos europeos, incluida la Copa de Europa.
Bajo las órdenes de Giovanni Trapattoni, Platini se convirtió en el eje del equipo. Presionaba poco, corría de forma selectiva, pero lo dictaba todo. Su éxito cuestionó la idea dominante de que el control y la imaginación eran fuerzas opuestas.
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El año en que todo encajó
La autoridad de Platini alcanzó su punto máximo en 1984. Para entonces ya se había consolidado como el centrocampista más decisivo de la Serie A, terminando en varias ocasiones como máximo goleador del campeonato, por delante de jugadores como Diego Maradona y Karl-Heinz Rummenigge, según GOAL.com.
Ese verano, Francia acogió el Campeonato de Europa. Platini capitaneó al equipo y marcó nueve goles, una cifra que sigue siendo récord del torneo. Algunos llegaron de tiro libre, otros tras incorporaciones tardías al área, varios nacieron de momentos en los que el partido parecía bloqueado hasta que él intervenía.
Francia ganó la final en París. Las celebraciones importaron, pero también el simbolismo. El fútbol francés ya no era un actor secundario. Platini lo había llevado al centro del escenario.
Una figura pública, no solo un jugador
Platini nunca cultivó el misterio. Prefería el ingenio. Al recordar su trayectoria, dijo una vez:
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«Empecé jugando en el equipo más fuerte de Lorena, seguí en el equipo más fuerte de Francia y terminé en el equipo más fuerte del mundo».
Agnelli, al reflexionar sobre el impacto de Platini en Turín, dejó una frase que perduró mucho más que la mayoría de las crónicas de partido:
«Compramos a Platini por una miseria y luego lo remató con foie gras».
El humor ocultaba una gran seriedad. Platini era plenamente consciente del peso del fútbol, una sensación que se intensificó tras la tragedia de Heysel en 1985. Dos temporadas después, se retiró a los 32 años.
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Al explicar su decisión, afirmó:
«Lo importante es ser siempre fiel a uno mismo. Ya no podía hacerlo en el campo. Así que me fui».
Cómo debería ser recordado
Platini no domina los debates sobre el mejor futbolista de todos los tiempos. Otros tuvieron picos más largos o un alcance global mayor. Pero pocos han ejercido una autoridad tan completa sobre el fútbol europeo durante un periodo tan definido.
Durante tres temporadas, el juego se plegó a su entendimiento. Por eso su legado perdura, no como nostalgia, sino como referencia.
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Fuentes: GOAL.com
