El VAR vuelve a poner el fuera de juego bajo escrutinio con el regreso de la propuesta de Wenger
Los legisladores del fútbol se preparan para retomar una cuestión que lleva años en el aire: ¿es necesario reformar el fuera de juego o la tecnología de video simplemente ha expuesto los límites de cómo puede aplicarse esta regla?
Cuando la International Football Association Board (Ifab) se reúna esta semana para debatir posibles cambios de cara a futuras temporadas, la propuesta de Arsène Wenger para redefinir el fuera de juego volverá a estar sobre la mesa. Presentada por primera vez hace más de un lustro, la idea no ha pasado de pruebas limitadas, en gran parte porque la presión por actuar no proviene de cómo se juega al fútbol, sino de cómo se revisa.
Una propuesta nacida en la era del VAR
Wenger asumió el cargo de jefe de desarrollo global del fútbol en la FIFA en noviembre de 2019, con el mandato de fomentar un juego más ofensivo. Casi de inmediato, centró su atención en el fuera de juego.
Su sugerencia es sencilla: un atacante debería considerarse en posición legal si cualquier parte de su cuerpo está alineada con el penúltimo defensor. Solo se sancionaría fuera de juego si existe una separación clara (luz visible) entre el atacante y dicho defensor.
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El concepto ha vuelto a cobrar relevancia a medida que las decisiones del VAR se han vuelto cada vez más minuciosas. Según BBC Sport, las decisiones por milímetros a menudo tras largas pausas han generado frustración entre jugadores, entrenadores y aficionados, incluso en partidos donde la decisión inicial no habría generado controversia anteriormente.
Eso ha desplazado el debate de si el fuera de juego es eficaz a si la tecnología ha obligado al fútbol a reescribir sus propias reglas.
Una regla que apenas ha cambiado
La regla del fuera de juego solo ha sido modificada dos veces desde que se formalizaron las leyes del fútbol en 1863, la última en 1990. Ese cambio, tras un Mundial en Italia dominado por la defensa, buscaba dar mayor libertad a los atacantes permitiendo que estuvieran alineados con el penúltimo defensor.
El impacto fue claro: aumentaron los goles, mejoró el movimiento ofensivo y se mantuvo el equilibrio esencial del juego.
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Hoy en día, pocos sostienen que al fútbol le faltan goles. En cambio, como señala BBC Sport, el impulso para un cambio proviene casi exclusivamente de la capacidad del VAR para medir posiciones con una precisión para la que la norma nunca fue diseñada.
La tecnología añade presión, no claridad
Se esperaba que la tecnología semiautomatizada del fuera de juego redujera la controversia. En la práctica, ha añadido nuevas complicaciones.
BBC Sport ha documentado múltiples problemas en las principales ligas europeas, como interrupciones prolongadas, fallos del sistema y casos en los que los árbitros tuvieron que abandonar la automatización y volver al trazado manual de líneas. En un reciente partido de copa nacional, una decisión tardó más de cinco minutos porque los jugadores estaban demasiado juntos para que el sistema funcionara correctamente.
La crítica principal sigue siendo la misma: sin importar cómo se defina el fuera de juego, siempre habrá un momento en el que un jugador pase de estar en posición legal a ilegal, y seguirá siendo necesario que el VAR lo juzgue.
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Para muchos dentro del fútbol, esto sugiere que el problema radica en la aplicación, no en la regla en sí.
Pruebas con señales mixtas
La propuesta de Wenger se ha probado en competiciones juveniles en Italia y los Países Bajos. Según BBC Sport, la respuesta fue en general positiva, aunque algunos entrenadores y árbitros sintieron que el equilibrio se inclinaba demasiado a favor del ataque.
La historia del fútbol invita a la cautela. Experimentos previos con las reglas para fomentar el juego ofensivo han producido a menudo resultados no deseados, desde confusión táctica hasta ajustes defensivos que anulan los beneficios previstos.
Con el modelo de fuera de juego de Wenger, los defensores podrían verse obligados a retrasar su línea, especialmente en jugadas a balón parado, lo que aumentaría la congestión en el área en lugar de generar espacios.
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Sin decisión inminente
La Ifab aún no ha aprobado pruebas en competiciones profesionales sénior, un paso necesario antes de cualquier adopción más amplia. Incluso si se supera ese obstáculo, los responsables reconocen en privado que evaluar el impacto táctico, especialmente en partidos con VAR, llevaría varias temporadas.
Por ahora, la propuesta de Wenger sigue siendo una idea moldeada menos por una necesidad intrínseca del fútbol que por la creciente influencia de la tecnología sobre cómo se juzga el juego. Si los legisladores optarán por reescribir una de las reglas fundamentales del fútbol, o en su lugar reconsiderarán cómo se aplica el VAR, aún está por resolverse.
Fuentes: BBC Sport
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