Las tensiones con Trump arrastran al fútbol a llamadas de boicot al Mundial
El contexto político alimenta las dudas
El debate sobre un posible boicot al Mundial de 2026 ha cobrado fuerza en medio de un clima diplomático cada vez más tenso con Estados Unidos. En el centro de la controversia se encuentran decisiones y declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, que según sus críticos podrían afectar al desarrollo normal del torneo.
Según The Mirror, la preocupación aumentó tras la introducción de prohibiciones de viaje y restricciones de visado en Estados Unidos, medidas que podrían complicar la entrada de jugadores, directivos y aficionados. A ello se suman los comentarios recientes de Trump sobre Groenlandia, territorio perteneciente a Dinamarca que ha manifestado interés en adquirir, junto con advertencias sobre posibles aranceles a países europeos que se opongan a esa iniciativa.
Aumenta la presión política en Reino Unido
La cuestión llegó esta semana al Parlamento británico. El exministro conservador Simon Hoare pidió una respuesta más firme frente a la actitud del presidente estadounidense y sugirió que los grandes eventos diplomáticos y deportivos podrían utilizarse como herramienta de presión.
“Es susceptible, tiene un gran ego y no le gusta quedar en ridículo”, afirmó Hoare, según The Mirror, antes de plantear si el Reino Unido debería mantener sin cambios su participación en competiciones organizadas en Estados Unidos.
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El diputado liberal demócrata Luke Taylor respaldó esa postura y pidió al primer ministro Keir Starmer que evalúe las consecuencias políticas y simbólicas de seguir adelante con la participación en el Mundial. Taylor sostuvo que una retirada tendría un fuerte impacto político.
El fútbol queda atrapado en la disputa
En lo deportivo, Inglaterra tiene previsto enfrentarse a Croacia, Panamá y Ghana en el torneo. Escocia, por su parte, regresaría a una Copa del Mundo por primera vez en casi 30 años y tiene programado un duelo de alto perfil frente a Brasil.
Por el momento no se han anunciado medidas oficiales por parte de las federaciones. El debate tampoco se limita al Reino Unido. Según informaciones de medios alemanes, el político Jürgen Hardt ha señalado que un boicot podría considerarse como último recurso si continúan las tensiones relacionadas con Groenlandia.
La discusión también ha llegado al ámbito mediático. El presentador británico Piers Morgan escribió en X que varias selecciones europeas importantes podrían pausar su participación mientras sigan abiertas las disputas comerciales y arancelarias con Estados Unidos.
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Las consecuencias para el torneo entran en el foco
Aunque un boicot coordinado parece poco probable, el debate pone de relieve cómo el fútbol internacional puede verse afectado por conflictos geopolíticos. Para la FIFA, que depende de la cooperación entre países anfitriones y participantes, una prolongación de estas tensiones podría suponer un desafío creciente de cara a 2026.
Por ahora, Inglaterra y Escocia siguen adelante con sus planes de participar en el Mundial. Sin embargo, la controversia refleja las dificultades de organizar un evento deportivo global en un entorno político cada vez más polarizado.
Sources: GiveMeSport, The Mirror
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