Los diputados instan a la FIFA a reconsiderar el papel de Estados Unidos tras la operación de Trump en Venezuela
Mientras Estados Unidos se prepara para albergar algunos de los eventos deportivos más importantes del mundo, sus recientes acciones en política exterior están suscitando nuevas preguntas sobre hasta qué punto los organismos deportivos internacionales pueden —o deben— separar la competencia del ámbito geopolítico.
Un grupo de parlamentarios británicos se ha sumado al debate, instando a organizaciones como la FIFA a reevaluar su relación con países anfitriones cuya conducta, según ellos, podría violar el derecho internacional.
Moción parlamentaria cuestiona la legitimidad deportiva
Veintitrés parlamentarios de los partidos Laborista, Liberal Demócrata, Verde y Plaid Cymru han presentado una moción en el Parlamento en la que solicitan a la FIFA que considere si Estados Unidos debería seguir participando en, o albergando, grandes torneos internacionales. Los diputados argumentan que los eventos deportivos globales corren el riesgo de conferir legitimidad a Estados acusados de violaciones legales graves.
La moción fue motivada por una operación llevada a cabo por Estados Unidos en Caracas a principios de este mes, en la que fue capturado el presidente venezolano Nicolás Maduro. Los parlamentarios califican esta acción como una intervención ilegal en los asuntos de un país soberano y acusan a Washington de establecer un precedente peligroso.
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También expresan preocupación por el tono agresivo recurrente de altos funcionarios estadounidenses, citando amenazas dirigidas a países como Dinamarca, Colombia y Cuba. En su opinión, este tipo de comportamiento debilita el orden internacional basado en normas, que los organismos deportivos suelen proclamar que defienden.
Respuesta de EE. UU. y reacción internacional
La Casa Blanca ha defendido previamente la operación en Caracas como una acción policial, argumentando que Maduro es un líder ilegítimo vinculado al narcotráfico y al terrorismo. El presidente Donald Trump ha declarado desde entonces que Estados Unidos asumirá el control de Venezuela y sus recursos petroleros.
Maduro ha rechazado esa versión, describiéndose a sí mismo como un prisionero de guerra. La operación generó fuertes críticas en una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, donde el secretario general António Guterres expresó su “profunda preocupación por el incumplimiento del derecho internacional”.
Trump también ha advertido a Cuba que debe llegar a un acuerdo sobre las exportaciones de petróleo venezolano, ha sugerido una acción militar contra Colombia y ha acusado a México de no frenar el narcotráfico, comentarios que han aumentado las tensiones en toda la región. El presidente mexicano ha descartado públicamente cualquier presencia militar estadounidense en suelo mexicano.
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Los organismos deportivos mantienen su neutralidad
La FIFA declinó comentar sobre la moción parlamentaria y no ha dado señales de que planee reconsiderar el estatus de Estados Unidos como país anfitrión del Mundial, a pesar de las críticas sobre la estrecha relación entre Trump y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Brian Leishman, uno de los parlamentarios que respaldan la moción, declaró al Daily Mirror que los organismos deportivos deberían aplicar los mismos estándares de forma coherente. “Lo que hemos visto es una violación del derecho internacional”, afirmó, y añadió que acciones similares por parte de otros Estados han conducido previamente a sanciones.
La FIFA ha sostenido durante mucho tiempo que no está capacitada para resolver disputas geopolíticas, una postura compartida por el Comité Olímpico Internacional. En un comunicado, el COI afirmó que no puede involucrarse directamente en conflictos políticos, ya que estos están fuera de su ámbito de actuación.
Una creciente prueba para el deporte global
John Zerafa, asesor de gobiernos y ciudades que aspiran a albergar grandes eventos, advirtió que la situación podría convertirse en un desafío serio para las instituciones deportivas que defienden la neutralidad mientras operan en un entorno mundial cada vez más inestable.
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Con la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos acercándose, alertó que una mayor escalada podría obligar a los organismos deportivos a afrontar preguntas difíciles sobre soberanía, coherencia y credibilidad.
Por ahora, los organizadores insisten en que el deporte debe seguir siendo una fuerza unificadora. Pero a medida que aumentan las tensiones internacionales, mantener esa separación podría volverse cada vez más difícil.
Fuentes: BBC Sport, Daily Mirror
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