Por qué el Panenka de Díaz se convirtió en el momento decisivo de la final de la Copa Africana de Naciones
Los penaltis están pensados para simplificar el caos del fútbol en un solo instante. En la final de la Copa Africana de Naciones, una decisión logró justo lo contrario.
Mucho después de que se concediera un penalti tardío a Marruecos, Brahim Díaz se colocó frente al balón mientras el tiempo de descuento se agotaba. La espera, la presión y el ruido se acumularon hasta llegar a un acto definitorio. Pero lo que ocurrió después prolongó la final y cambió la manera en que será recordada.
Díaz intentó una Panenka —un penalti picado suavemente por el centro—, pero el guardameta senegalés Edouard Mendy no se venció. Permaneció de pie y atrapó el balón con facilidad, enviando el partido a la prórroga, donde Senegal acabó coronándose campeón.
Según informó BBC Sport, Díaz se mostró visiblemente abatido tras fallar. La sensación de derrumbe personal se acentuó cuando, más tarde, recibió la Bota de Oro del torneo de manos del presidente de la FIFA, Gianni Infantino: un reconocimiento a su gran rendimiento que llegó inmediatamente después de su momento más doloroso.
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Por qué las Panenkas reciben juicios más duros
Los penaltis fallados son comunes. Las Panenkas falladas se recuerdan.
La técnica tiene fama de arrogante cuando no funciona, aunque el resultado no sea diferente de un disparo desviado o un remate detenido en la esquina. A principios de este mes, el centrocampista del Sunderland Enzo le Fée enfrentó críticas similares tras ejecutar un penalti picado que fue detenido con facilidad en una derrota ante el Brentford en la Premier League.
El exdelantero de Bristol City y Swansea, Lee Trundle, ha argumentado que esa reacción está fuera de lugar. En declaraciones a BBC Sport, afirmó que una Panenka debe verse como “una forma más de lanzar un penalti”, no como una apuesta innecesaria.
La diferencia, sugirió, está en la percepción más que en la probabilidad.
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Una técnica nacida del temple, no de la excentricidad
El origen de la Panenka se remonta a la final de la Eurocopa de 1976, cuando Antonin Panenka lanzó un penalti decisivo a lo cavadito para asegurar la victoria de Checoslovaquia. Ese único gesto transformó una idea arriesgada en una técnica reconocida.
Desde entonces, algunos de los jugadores más laureados del fútbol —incluidos Lionel Messi, Thierry Henry y Francesco Totti— la han utilizado con éxito. La Panenka de Zinedine Zidane en la final del Mundial de 2006, que tocó el larguero antes de cruzar la línea, sigue siendo uno de los penaltis más famosos de la historia.
El centrocampista italiano Andrea Pirlo explicó el elemento psicológico después de ejecutar una contra Inglaterra en la Eurocopa 2012: “Cuando lo vi moverse, decidí hacerlo”, dijo Pirlo, describiéndolo como una forma de usar la confianza del portero en su contra.
Los números detrás de la decisión
Las estadísticas ayudan a explicar por qué los jugadores siguen asumiendo el riesgo. Datos de BBC Sport muestran que los penaltis ejecutados por el centro en Mundiales y Eurocopas se han convertido con mayor frecuencia que aquellos dirigidos a la izquierda o la derecha.
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La misma tendencia se observó en esta edición de la Copa Africana de Naciones, donde la mayoría de los penales lanzados por el centro terminaron en gol. Trundle cree que el momento del partido es crucial, señalando que, en los minutos finales, los porteros tienden a lanzarse antes, dejando el centro desprotegido.
En el caso de Díaz, esa suposición resultó costosa. Mendy esperó, leyó la carrera y eliminó cualquier margen de reacción. Con una Panenka, si el portero no se mueve, no hay dónde esconderse.
Un momento que perdura
Las Panenkas fallidas tienden a quedarse más en la memoria que otros errores porque parecen intencionadas. Sin embargo, la decisión de Díaz se basó en la lógica, el precedente y la probabilidad, no en la imprudencia.
Por ahora, esa distinción ofrece poco consuelo. Las finales reducen carreras a momentos, y este perseguirá a Díaz pese a sus goles, su rendimiento y su premio. Los penaltis más delicados del fútbol exigen convicción total. En esta ocasión, la mínima duda bastó para echarlo todo por tierra.
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Fuentes: BBC Sport
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