Problemas en la AFCON: la noche de Rabat que rompió las reglas
Según los reportajes de la televisión internacional y las declaraciones posteriores al partido citadas por los medios de comunicación acreditados por la CAF, la victoria de Senegal en la prórroga contra Marruecos en la final de la AFCON se vio ensombrecida por decisiones arbitrales, una cancelación del equipo y una larga suspensión que convirtieron un partido de la máxima categoría en una prueba de autoridad y control.
Un final caracterizado por la expectación y la desconfianza
Marruecos organizó la Copa Africana de Naciones 2025 con el objetivo expreso de demostrar su preparación para los acontecimientos futbolísticos mundiales en vísperas de la Copa Mundial de 2030, según los documentos del torneo publicados por la CAF y los responsables del fútbol marroquí.
La magnitud de la inversión y la importancia política concedida al torneo sometieron al país anfitrión a una presión extraordinaria. A lo largo del torneo, varios equipos visitantes cuestionaron públicamente la coherencia de los árbitros, lo que fue ampliamente comentado en los medios de comunicación futbolísticos africanos y europeos durante las rondas eliminatorias.
Estuvieran o no justificadas estas afirmaciones, la percepción jugó un papel importante. Cuando comenzó la final en Rabat, Senegal viajó con la convicción de que tenía que hacer algo más que vencer a su rival.
Lee también: La sequía goleadora de Erling Haaland tiene una explicación sencilla
Según informaron los medios de comunicación regionales, el seleccionador senegalés, Pape Thiaw, expresó su preocupación por las disposiciones logísticas y de seguridad previas al partido, y afirmó que sus jugadores se sentían indefensos a su llegada a la capital. Advirtió de que la imagen de África estaba en juego, un comentario que cobró un nuevo significado a medida que se desarrollaban los acontecimientos.
Primero el fútbol, luego la polémica
El partido final siguió un patrón familiar durante largos tramos del tiempo reglamentario. Marruecos se concentró en la defensa, mientras que Senegal era más fuerte al contraataque.
Según el análisis del partido publicado tras el encuentro, Senegal dispuso de la ocasión más clara de la primera parte, cuando Sadio Mané asistió a Cherif Ndiaye, pero éste fue rechazado por el guardameta Yassine Bounou.
El árbitro Jean Jacques Ndala fue muy elogiado por mantener el control en una contienda física, permitiendo el contacto e interviniendo cuando se cruzaban las líneas. A medida que el cansancio hacía mella y se acercaba el tiempo añadido, el partido se mantuvo igualado pero frágil.
Lee también: Caos bajo las luces de Rabat: la final de la AFCON se descontrola
El silbato que lo cambió todo
La primera gran polémica surgió tras un saque de esquina senegalés en el segundo minuto del tiempo añadido.
Según las Reglas de Juego, que se citan en varios informes del partido, Ndala fue pitado por una falta en una disputa aérea antes de que el balón fuera cabeceado a la red por Ismaila Sarr. Como el partido había sido interrumpido, no se pudo llevar a cabo la revisión por vídeo.
Este detalle técnico se convirtió en el principal motivo de enfado de Senegal. Los jugadores argumentaron que el toque fue leve y que el pitido prematuro impidió al VAR valorar el gol.
Según antiguos árbitros entrevistados por cadenas de televisión tras el partido, las directrices arbitrales modernas recomiendan retrasar el pitido en situaciones de área de gol, un protocolo que no se siguió en este caso.
Lee también: Cómo juzgan los ganadores del Balón de Oro la rivalidad entre Messi y Ronaldo
Var se enciende y los voltajes explotan
Pocos minutos después, Marruecos volvió a atacar. Brahim Díaz cayó en el área bajo la presión de El Hadji Malick Diouf.
En un principio, Ndala permitió que continuara el juego, pero los oficiales del VAR aconsejaron una revisión. Tras mirar el monitor, el árbitro señaló penalti.
Según los analistas citados por los medios de comunicación internacionales, el contacto fue mínimo, pero suficiente si se interpreta estrictamente. Para Senegal, la diferencia fue decisiva. Su gol fue inmediatamente anulado, mientras que Marruecos se benefició de la intervención del vídeo.
El entrenador Thiaw ordenó entonces a sus jugadores que abandonaran el campo, lo que se confirmó en las entrevistas posteriores al partido. Los defensores del título abandonaron el campo, interrumpieron la final y dejaron atónitos a los espectadores.
Lee también: El texto privado de Trump sume al país del Mundial en una tormenta de nobleza y Groenlandia
Dieciséis minutos al límite
La interrupción duró unos dieciséis minutos, según el cronometraje oficial.
Durante este tiempo, el control de la multitud se convirtió en un grave problema. Según los informes del personal del estadio y de los periodistas presentes en el lugar, los aficionados intentaron romper las barreras, las fuerzas de seguridad intervinieron y se produjeron enfrentamientos dentro y fuera del campo.
El capitán senegalés Sadio Mané desempeñó un papel decisivo en el restablecimiento del orden. Permaneció en el campo, pidió a sus compañeros que regresaran y advirtió de las consecuencias de abandonar el partido.
Mané declaró posteriormente que creía que perderse la final haría más daño al fútbol africano que cualquier decisión del árbitro, una opinión que fue ampliamente difundida en los medios de comunicación internacionales.
Lee también: El avance de Wirtz no logra resolver los problemas más profundos del Liverpool
Un penalti parado, un título decidido
Cuando se reanudó el juego, Díaz marcó por fin el penalti que le correspondía. Intentó un centro que detuvo con seguridad el guardameta Édouard Mendy.
El análisis posterior al partido reveló que el tiro fallado cambió decisivamente la dinámica. Senegal se reagrupó, se estabilizó y tomó el control en la prórroga.
Pape Gueye marcó el gol de la victoria con un disparo lejano para el 1:0, que fue recibido con alivio y alegría a la vez.
Los costes de Rabat
El pitido final no trajo ninguna conclusión.
Según la Federación Marroquí de Fútbol, los responsables están estudiando la posibilidad de presentar quejas formales por el abandono del terreno de juego y el prolongado parón, citando las normas disciplinarias de la CAF que prohíben abandonar el campo sin autorización.
Aunque las normas de la CAF permiten sancionar este tipo de infracciones, los juristas citados por los medios deportivos africanos señalan que la descalificación retroactiva tras la finalización de un partido es poco frecuente.
Thiaw admitió más tarde su error y dijo que había actuado emocionalmente en caliente.
Una noche que reconfiguró la conversación
Lo que debería haber sido una gran celebración para el fútbol africano se convirtió, en cambio, en un ejemplo de lo rápido que puede tambalearse la autoridad.
Según comentaristas y ex árbitros, la final de Rabat puso de manifiesto los puntos débiles en el uso del VAR, las decisiones arbitrales bajo presión y la gestión de la línea de banda.
Senegal sigue siendo campeón del mundo, pero el legado de esta noche va mucho más allá del resultado. Para la CAF, Rabat ya no es sólo una sede, sino un recordatorio de que una vez que se ha sacudido la credibilidad, es mucho más difícil recuperarla que el control sobre noventa minutos de fútbol.
Fuentes: Reglamento de la CAF, reuniones arbitrales posteriores a los partidos, crónicas de partidos de canales de televisión internacionales, entrevistas con entrenadores y jugadores.
