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Trump planea una transformación radical de un campo de golf presidencial que nunca ha jugado

Un campo presidencial con décadas de historia

Dentro de la fuertemente custodiada Joint Base Andrews en Maryland, a unos 15 kilómetros de la Casa Blanca, se encuentran los Courses at Andrews. Durante décadas, este lugar ha servido como refugio discreto para los presidentes de Estados Unidos. De acuerdo con Associated Press, la tradición comenzó en 1974, cuando Gerald Ford se convirtió en el primer mandatario en jugar allí.

Desde entonces, Ronald Reagan, George H.W. Bush, Bill Clinton, George W. Bush y Joe Biden también pasaron tiempo en el campo. Barack Obama fue quien lo utilizó con mayor frecuencia, con cerca de 110 rondas durante sus ocho años en el cargo, según AP. La combinación de seguridad militar y privacidad ha sido uno de sus principales atractivos.

Donald Trump ha seguido un camino distinto. A lo largo de su presidencia ha preferido campos vinculados a los negocios de su familia. Associated Press reportó que Trump ha dedicado aproximadamente una cuarta parte de su segundo mandato al golf, principalmente en clubes de su propiedad en Florida, Virginia y Nueva Jersey.

Un rediseño con una figura legendaria

Pese a no haber jugado nunca en Andrews, Trump ha iniciado planes para renovar el complejo. Según Associated Press, el presidente solicitó la colaboración del legendario golfista Jack Nicklaus para el rediseño. Ambos recorrieron la base en helicóptero antes del Día de Acción de Gracias.

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Tras esa visita, Trump describió el campo como “a great place, that’s been destroyed over the years, through lack of maintenance”, de acuerdo con AP.

No todos comparten esa visión. Jugadores habituales han destacado la presencia de árboles maduros, obstáculos de agua y un trazado exigente, aunque algunos sectores muestran señales de sequedad. La base cuenta con dos campos de 18 hoyos y uno adicional de nueve hoyos, reservados principalmente para personal militar, retirados y ciertos empleados federales.

Golf bajo estrictas medidas de seguridad

Michael Thomas, exgerente general del complejo durante varios años, explicó a Associated Press que las visitas presidenciales requerían amplios dispositivos de seguridad. Estos incluían decenas de agentes del Servicio Secreto, numerosos carritos de golf y la tradicional caravana presidencial.

“It’s a Cecil B. DeMille production every time”, afirmó Thomas al describir la magnitud del operativo.

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Aun así, recordó que los presidentes disfrutaban de pequeños privilegios poco habituales. “They all like to drive the cart because they never get an opportunity to drive”, señaló, destacando el carácter casi cotidiano que el golf les ofrecía en ese entorno controlado.

La Casa Blanca apunta a planes más amplios

La Casa Blanca confirmó que las conversaciones sobre la renovación están en marcha, aunque en una fase inicial. En una declaración citada por Associated Press, el portavoz Davis Ingle afirmó que Trump considera que el proyecto aportará beneficios duraderos para los miembros de las fuerzas armadas y sus familias.

Hasta ahora no se han determinado los costos ni las fuentes de financiación. Trump ha dicho únicamente que la obra requeriría “very little money”, según AP.

La iniciativa se suma a otros proyectos de construcción y renovación impulsados por Trump durante su mandato. El futuro del campo de golf de Andrews, y el alcance final de los cambios, aún está por definirse.

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Fuentes: Associated Press

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