El equipo que atendió a Maradona en sus últimos días fue «un grupo de aficionados», declaró el fiscal Patricio Ferrari ante el tribunal el jueves, acusándolos de dejar al paciente enfermo «en una situación de desamparo, abandonándolo a su suerte».
En el alegato final de la acusación, pronunciado casi seis años después de la muerte del argentino, Ferrari y su colega el fiscal Cosme Iribarren expusieron las penas que piden al tribunal.
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Leopoldo Luque, neurocirujano y médico personal de Maradona: 12 años de prisión, más 10 años de inhabilitación para ejercer la medicina
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Nancy Forlini, coordinadora de la internación domiciliaria: 10 años, más 10 años de inhabilitación
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Agustina Cosachov, psiquiatra: 8 años, más 10 años de inhabilitación
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Carlos Díaz, psicólogo: 5 años
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Mariano Perroni, enfermero jefe: 4 años, más 8 años de inhabilitación
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Ricardo Almirón, enfermero: 4 años, más 8 años de inhabilitación
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Pedro Di Spagna, médico clínico: absolución
Luque, Forlini y Cosachov están acusados de homicidio simple con dolo eventual, una figura del Código Penal argentino que abarca los actos cometidos a sabiendas de que pueden causar un daño grave. Díaz, Perroni y Almirón se enfrentan a un cargo de homicidio culposo.
Una internación domiciliaria «anárquica» y 12 horas de agonía
El dispositivo montado en el barrio privado al norte de Buenos Aires fue, según Ferrari, «anárquico, con dos liderazgos y dos canales de información independientes, con un rasgo común: la absoluta desorganización».
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La Fiscalía expuso ante el tribunal que Maradona había comenzado a agonizar unas 12 horas antes de que se le detuviera el corazón, y que un traslado a tiempo al hospital podría haberle salvado la vida. Señaló la ausencia de una cama hospitalaria y de un desfibrilador en la habitación, así como las señales de alarma que no fueron atendidas: edemas, pulso acelerado y dificultad para respirar.
Maradona había recibido el alta para trasladarse a la casa alquilada de Tigre el 11 de noviembre de 2020, dos semanas después de una intervención quirúrgica para extirparle un coágulo cerebral. Allí falleció el 25 de noviembre por insuficiencia cardíaca y edema agudo de pulmón, a los 60 años.
La defensa de Luque
Los acusados niegan haber cometido irregularidades. Luque declaró ante el tribunal que la muerte de Maradona fue «un evento cardíaco súbito, agudo e imprevisible», y la defensa ha sostenido que cada miembro del equipo actuó dentro de los límites de su función.
Es el segundo intento de juzgar el caso. El juicio original arrancó en marzo de 2025 y fracasó dos meses después, cuando una de las tres juezas, Julieta Makintach, tuvo que apartarse del caso tras aparecer como protagonista de un documental sobre el proceso titulado Justicia Divina. Ferrari la acusó entonces de comportarse «como una actriz y no como una jueza».
Los abogados defensores de los acusados están ahora llamados a presentar sus propios alegatos finales antes de que el tribunal se retire a deliberar.
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