Senegal se corona campeón del mundo tras una final que perdió el control
Senegal ganó la Copa Africana de Naciones tras imponerse a Marruecos por 1-0, pero la final de Rabat será recordada no sólo por su desorden, sino también por el fútbol que la decidió.
Según The Athletic, el partido se vio empañado por una controvertida decisión del árbitro en los últimos compases del tiempo reglamentario, cuando los jugadores senegaleses abandonaron el terreno de juego, lo que provocó un largo retraso que cambió el curso del encuentro.
Un final en el filo de la navaja
La final fue una contienda reñida y disputada durante largos tramos. Tanto Senegal como Marruecos mostraron ambiciones ofensivas, pero las ocasiones claras fueron escasas y la disciplina defensiva dictó el ritmo.
El ambiente en el Estadio Príncipe Moulay Abdellah reflejaba la tensión: los aficionados locales impulsaban a Marruecos, mientras que los senegaleses imprimían un ritmo constante desde las gradas. Cuando el partido entró en el tiempo añadido, ninguno de los dos equipos parecía capaz de asegurar el empate.
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La decisión que lo cambió todo
La polémica decisiva llegó en el tiempo añadido. Tras una revisión del VAR, el árbitro Jean Jacques Ndala Ngambo concedió un penalti a Marruecos porque El Hadji Malick Diouf había cometido falta sobre Brahim Díaz en un saque de esquina.
Según el análisis del partido realizado por The Athletic, esta decisión enfureció a los jugadores senegaleses, sobre todo porque Ismaila Sarr acababa de introducir el balón en la red y el juego se detuvo por falta antes de que concluyera la acción.
Las sucesivas convocatorias provocaron confusión, protestas y una escalada de la tensión en torno al terreno de juego.
Protestas, retrasos y una oportunidad perdida
Cuando los ánimos se caldearon, la mayoría de los jugadores senegaleses abandonaron el terreno de juego en señal de protesta, y sólo el capitán Sadio Mané se quedó mientras los árbitros trataban de controlar la situación. La interrupción duró unos 16 minutos.
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Cuando por fin se reanudó el juego, Díaz se adelantó para lanzar el penalti. Intentó una panenka, pero el guardameta Edouard Mendy se mantuvo erguido y retuvo el balón.
Según The Athletic, el fallo hizo tambalearse visiblemente a Marruecos y cambió la dinámica del partido. Díaz, que fue uno de los jugadores más destacados del torneo, fue sustituido en la prórroga y abandonó el terreno de juego descolocado.
Un disparo que decidió el título
El cansancio se hizo sentir y, en el tiempo añadido, se abrieron espacios que antes no existían. En el minuto 94, Pape Gueye encontró un hueco fuera del área y conectó un potente zurdazo que rebotó en Yassine Bounou y se estrelló en el larguero.
El gol sorprendió al público local y fue decisivo. Senegal se defendió con firmeza durante el resto del partido, aunque las celebraciones se vieron brevemente interrumpidas por el lanzamiento de objetos desde las gradas.
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Según The Athletic, las escenas acentuaron la carga emocional de la final.
Cuando el ruido se hizo silencio
Antes de eso, el estadio se llenó de silbidos, tambores y cánticos coordinados de ambos grupos de aficionados. Tras el gol de Gueye, esta intensidad disminuyó considerablemente.
Cuando sonó el pitido final, gran parte del público ya había abandonado el estadio. Senegal celebró su segundo título de la Copa Africana de Naciones en un ambiente caracterizado por la polémica y la decepción.
Una conocida sabiduría futbolística, a menudo atribuida a José Mourinho, dice que en las finales no se trata sólo de rendir, sino de ganar. Senegal lo hizo, aunque el partido se convirtiera en un caos.
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Fuentes, The Athletic
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