¿Ha ido demasiado lejos el VAR?
En las gradas de Alemania, las pancartas que exigen el fin del videoarbitraje son ya tan previsibles como las propias interrupciones del juego. En Francia, los directivos de los clubes se preguntan si pueden permitirse el sistema. En Italia, los aficionados sostienen que debería utilizarse aún más.
En toda Europa, el VAR ya no es simplemente una herramienta arbitral. Se ha convertido en un foco de tensión.
Introducida originalmente para corregir errores “claros y manifiestos”, la tecnología estaba destinada a apaciguar las disputas, no a crear otras nuevas. En cambio, las discrepancias se han desplazado de decisiones concretas al alcance, la coherencia y el coste del sistema.
Distintas ligas, tensiones similares
Según datos recogidos por BBC Sport, los niveles de intervención varían considerablemente entre las principales competiciones europeas.
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La Ligue 1 francesa ha registrado 83 intervenciones del VAR en sus primeros 198 partidos esta temporada, la cifra más alta entre las llamadas cinco grandes ligas. Se han reconocido 17 errores, aproximadamente uno cada 11,6 encuentros.
La Bundesliga alemana interviene con mayor frecuencia que la Premier League inglesa, aunque las tasas generales de error son comparables: aproximadamente un fallo cada 15 o 16 partidos en ambas competiciones, según cifras citadas por BBC Sport.
En España, el diario deportivo Marca informó de que se identificaron 10 errores en las primeras 18 jornadas de La Liga, una cifra que, según el propio medio, superaba las registradas en Inglaterra y Alemania durante el mismo periodo.
Las estadísticas difieren en magnitud. El debate de fondo no.
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Protesta y presión
En Alemania, la oposición es muy visible. Los aficionados exhiben con regularidad pancartas con el lema “Videobeweis abschaffen” abolir el videoarbitraje durante las interrupciones. Recientemente, seguidores del Augsburgo desplegaron una que decía: «El fútbol con VAR es como las carreras de caballos con burros».
“El VAR ha provocado mucha inquietud aquí”, declaró el periodista Stephan Uersfeld a BBC Sport, al tiempo que sostenía que, si bien el sistema aumenta la equidad, se ha “convertido en el sueño de un burócrata”.
En otros lugares, el descontento se expresa de forma menos teatral, pero con la misma contundencia.
En Italia, la frustración no se centra en si el VAR debe existir, sino en hasta dónde debería extenderse. Davide Chinellato, de La Gazzetta dello Sport, explicó a BBC Sport que muchos aficionados de la Serie A son partidarios de ampliar las revisiones para abarcar otros incidentes, como los saques de esquina o las segundas tarjetas amarillas.
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“Lo que está cambiando es el nivel de frustración”, afirmó. “En Italia, la expectativa es que todo error claro sea corregido”.
El defensa del Nápoles Juan Jesus reflejó recientemente ese sentir: «No hay nada más que polémica. Se vuelve difícil para todos mantener la pasión por el fútbol».
Intentos de reforma y presión financiera
España ha intentado una reforma estructural, nombrando árbitros especializados en VAR, separados de los colegiados sobre el terreno de juego. La medida pretendía aportar claridad. Sin embargo, los primeros errores relacionados con la tecnología de fuera de juego semiautomatizado reavivaron rápidamente las críticas.
“No hay consenso sobre lo que debería hacer el VAR ni sobre cómo deberían actuar los árbitros”, señaló el columnista de BBC Sport Guillem Balague. “La tecnología se percibe distante de la emoción del deporte”.
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En Francia, el debate tiene además una dimensión financiera. El sistema arbitral, incluidas las operaciones del VAR, cuesta alrededor de 25 millones de euros por temporada, según el periodista de L’Equipe Pierre-Etienne Minonzio en declaraciones a BBC Sport. Con los ingresos por derechos de retransmisión bajo presión, algunos presidentes de clubes han cuestionado abiertamente si la inversión es sostenible.
El capitán del Lyon, Corentin Tolisso, expresó en noviembre una preocupación deportiva más amplia: «Hay errores cada fin de semana. Estamos pagando un precio muy alto por el nivel del arbitraje».
Una cuestión sin definición
Incluso la Uefa ha reconocido la tensión. La semana pasada, el jefe de los árbitros, Roberto Rosetti, advirtió contra intervenciones cada vez más “microscópicas” y afirmó: «Creo que hemos olvidado la razón por la que se introdujo el VAR».
Esa razón era la claridad. Sin embargo, qué se entiende por claridad sigue sin estar definido.
Algunas ligas abogan por ampliar las competencias del VAR. Otras defienden la contención. La International Football Association Board continúa examinando cómo debería evolucionar la tecnología, incluidas medidas de transparencia como la publicación de explicaciones de audio.
Por ahora, una cuestión une a las competiciones europeas: el debate ya no gira en torno a si los árbitros cometen errores, sino a cómo y con qué frecuencia debe la tecnología corregirlos.
La promesa era sencilla. La práctica ha demostrado ser cualquier cosa menos eso.
Fuentes: BBC Sport, Marca, L’Equipe, La Gazzetta dello Sport, NTV
