La visita de Messi al Inter Miami en la Casa Blanca suscita interrogantes
La antigua tradición de que los equipos campeones visiten la Casa Blanca se ha vuelto cada vez más compleja para los atletas en los últimos años, especialmente durante períodos de fuerte polarización política en Estados Unidos.
La esperada visita del Inter Miami a Washington esta semana es el ejemplo más reciente. Según informó The Guardian, el presidente Donald Trump tiene previsto recibir al club de la Major League Soccer el jueves, tras la victoria del equipo en la MLS Cup de 2025.
Aunque estas ceremonias antes se consideraban celebraciones rutinarias del éxito deportivo, muchos equipos se enfrentan ahora a preguntas sobre si participar puede tener un significado político.
Una tradición bajo escrutinio
Durante décadas, los equipos campeones estadounidenses han viajado a la Casa Blanca para ser reconocidos por el presidente en funciones. Esta costumbre generalmente se ha interpretado como un gesto no partidista que celebra los logros deportivos.
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Sin embargo, en los últimos años la asistencia se ha vuelto más complicada. Cada vez más atletas consideran si aparecer junto a un presidente podría interpretarse como un respaldo a una administración política.
La visita del Inter Miami se produce en un momento particularmente tenso de la política estadounidense. The Athletic informó que aún no está claro si el jugador más reconocido del club, Lionel Messi, asistirá a la ceremonia.
Respuestas diferentes en distintos deportes
Los equipos campeones de varias grandes ligas han manejado las invitaciones de manera distinta.
Los Philadelphia Eagles visitaron la Casa Blanca tras su victoria en el Super Bowl, aunque varios jugadores destacados optaron por no participar. Los Florida Panthers de la NHL asistieron a ceremonias en dos ocasiones durante el último año.
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Otros equipos han rechazado las invitaciones por completo. Los Golden State Warriors no acudieron a visitas a la Casa Blanca durante el primer mandato de Trump a pesar de ganar dos campeonatos de la NBA, aunque sí participaron en celebraciones bajo las presidencias de Barack Obama y Joe Biden.
Jugadores ante decisiones personales
Para los atletas individuales, decidir si asistir puede colocarlos en una posición difícil.
Aceptar la invitación puede ser interpretado por algunos observadores como una muestra de apoyo a la administración que organiza el evento. Rechazarla también puede atraer atención, a veces situando a los deportistas en medio de debates políticos en los que quizá no desean involucrarse.
La tensión en torno a esta tradición se hizo particularmente visible antes del Mundial Femenino de 2019. La exestrella de la selección femenina de Estados Unidos Megan Rapinoe declaró entonces a los periodistas: «No voy a ir a la maldita Casa Blanca». El equipo que finalmente ganó ese Mundial no realizó una visita durante el primer mandato de Trump.
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El foco sobre Inter Miami
La aparición prevista del Inter Miami sitúa ahora a los campeones de la MLS en el centro de la misma conversación.
Las ligas deportivas y los directivos de los equipos a menudo han evitado adoptar posturas formales sobre el asunto, dejando que los jugadores decidan individualmente si asistir o no a estas ceremonias.
Como resultado, lo que antes era una celebración sencilla de un campeonato ahora puede adquirir un simbolismo más amplio, y las imágenes de esas visitas suelen acompañar a los atletas y a los equipos mucho tiempo después de que se haya levantado el trofeo.
Fuentes: The Guardian, The Athletic
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