AFCON, no Anfield: por qué la rivalidad entre Salah y Mané sigue siendo lo más importante
Cuando Egipto se enfrente a Senegal en Marruecos, el escenario será familiar, pero las apuestas seguirán siendo las mismas. Mohamed Salah y Sadio Mané han compartido vestuarios, trofeos y la atención del mundo. Ahora se reencuentran con un título continental en juego.
Para Salah, la Copa Africana de Naciones sigue siendo la ausencia más evidente en un palmarés por lo demás repleto. El Liverpool espera su regreso, pero por ahora su atención está puesta en otro lugar.
«He ganado casi todos los honores en el fútbol», dijo Salah tras la victoria de Egipto en cuartos de final, «pero este es el que estoy esperando».
Su gol en los últimos minutos en la victoria por 3-2 sobre Costa de Marfil, según informó GOAL.com, clasificó a Egipto y desató celebraciones desbordantes detrás del banquillo. También preparó otro duelo con Senegal y con Mané.
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Éxito sin cercanía
En el Liverpool, Salah y Mané formaron parte de uno de los tríos ofensivos más productivos de Europa junto a Roberto Firmino. Bajo la dirección de Jürgen Klopp, ganaron una Liga de Campeones y rompieron una sequía de 30 años sin liga.
Sin embargo, su relación nunca fue especialmente cercana. En su autobiografía, Firmino escribió que la pareja «nunca fue mejor amiga» y que «era raro verlos hablar». Más adelante describió su propio papel como un mediador, suavizando tensiones cuando la competencia inevitablemente surgía.
Un momento en particular quedó en la memoria. Durante un partido de liga en Burnley en 2019, la frustración de Mané se desbordó después de que Salah decidiera rematar en lugar de pasarle el balón. Firmino explicó más tarde que la irritación venía acumulándose desde hacía tiempo, y no por una sola jugada.
Aun así, recalcó que el nivel de profesionalismo nunca bajó. Según Firmino, ambos «siempre actuaron con el máximo profesionalismo», incluso cuando la química personal era limitada.
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De la tensión en el club a la presión continental
Esa dinámica los siguió al escenario internacional. En 2022, Senegal derrotó a Egipto dos veces por penales: primero en la final de la Copa Africana de Naciones y luego en la repesca para el Mundial. En ambas ocasiones, Mané convirtió los tiros decisivos, pero inmediatamente fue a consolar a Salah tras la final en Camerún, un gesto que desmentía los rumores de enemistad personal.
Mané siempre ha restado importancia a las habladurías sobre un conflicto. En el pódcast Rio Ferdinand Presents, dijo: «Creo que Mo también es una muy buena persona», y reconoció que los desacuerdos entre goleadores de élite son inevitables. A su juicio, la competencia empujó al Liverpool hacia adelante, en lugar de dividirlo.
Expectativas distintas, misma carga
Salah ha sido sincero al decir que el éxito internacional define su legado. Después del partido contra Costa de Marfil, afirmó que era importante para él que «los egipcios estén orgullosos de lo que hice en el fútbol», y añadió: «Lo he conseguido todo, excepto este título».
Mané comprende esa presión. Anteriormente dijo que ganar la Copa Africana fue el momento en que finalmente se sintió respetado en Senegal, llamándolo el mayor logro de su carrera. En muchos países africanos, el éxito con la selección nacional tiene un peso que el fútbol de clubes no puede igualar.
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Ese entendimiento compartido da aún más significado a este nuevo encuentro.
Un encuentro más
Salah llega en gran forma, habiendo participado directamente en varios goles durante el camino de Egipto. Mané sigue siendo el eje central y el líder emocional de Senegal. Los equipos que los rodean difieren en profundidad, pero el simbolismo es evidente.
No se trata de una rivalidad marcada por la hostilidad. Ha sido moldeada por la ambición, las expectativas y dos carreras que se cruzan constantemente en momentos decisivos.
Para Salah y Mané, la Copa Africana no es una historia secundaria. Es el escenario donde se inclinan los legados, y donde un resultado más podría cambiar cómo serán recordados ambos.
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Fuentes: GOAL.com, entrevistas a jugadores, autobiografía de Roberto Firmino.
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