La policía armada y las banderas prohibidas transforman el Abierto de Australia
Un escenario diferente en Melbourne Park
Los espectadores del primer Grand Slam de la temporada notarán un ambiente claramente distinto a partir del 18 de enero. Las medidas de seguridad se han reforzado y ciertos objetos ya no están permitidos, en respuesta tanto a recientes preocupaciones de seguridad nacional como a problemas de control del público en torneos pasados.
Según informó el Daily Mail, los cambios buscan garantizar la seguridad y limitar las interrupciones dentro del recinto, aunque ello suponga alterar el carácter tradicionalmente relajado del Abierto de Australia.
Mayor presencia policial en todo el recinto
Habrá agentes desplegados por todo Melbourne Park, incluidos policías portando rifles semiautomáticos. Este enfoque es similar al aplicado recientemente en los partidos de cricket de la serie Ashes disputados en Melbourne y Sídney.
De acuerdo con el Daily Mail, la presencia policial visible se produce tras el atentado terrorista ocurrido en Bondi Beach en diciembre y forma parte de un marco más amplio de medidas preventivas aplicadas ahora a grandes eventos deportivos en Australia. Las autoridades consideran que se trata de una estrategia disuasoria y de respuesta rápida, más que de una actuación policial cotidiana.
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Tennis Australia señaló que la planificación de la seguridad se llevó a cabo en coordinación con la policía del estado de Victoria, agencias federales, responsables del recinto y empresas de seguridad privada.
Restricciones a las banderas nacionales
Varias banderas nacionales no estarán permitidas dentro del recinto este año. Los jugadores de Rusia y Bielorrusia competirán como atletas neutrales, lo que implica que no se mostrarán sus banderas ni himnos debido a la guerra en curso en Ucrania.
“Como en años anteriores y de acuerdo con los protocolos deportivos internacionales, las banderas de Rusia y Bielorrusia no están permitidas en el recinto”, señaló Tennis Australia en un comunicado, según el Daily Mail.
También están prohibidas las banderas israelíes y palestinas. Los organizadores explicaron que esta restricción se debe a que no hay jugadores de Israel ni de Palestina en el cuadro de este año, y no a una postura política.
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Lecciones de las tensiones con el público del año pasado
Los organizadores también buscan evitar que se repitan los enfrentamientos que marcaron partes del torneo de 2025. La jugadora estadounidense Danielle Collins, que no participa este año, fue abucheada por sectores del público tras una victoria en Melbourne. Posteriormente intensificó la situación al responder directamente a los aficionados y referirse a un “gran cheque” durante sus declaraciones.
El británico Jack Draper afirmó más tarde que había sufrido “el peor abuso de toda su carrera”, mientras que Novak Djokovic fue abucheado tras retirarse por lesión, a pesar de haber ganado el torneo en diez ocasiones.
El extenista John McEnroe reaccionó entonces con contundencia, diciendo, “Ha ganado este torneo diez veces. Increíble”.
Mantener el orden y proteger la imagen del torneo
El director del torneo, Craig Tiley, aseguró que se actuará con firmeza contra cualquier persona que altere la experiencia de otros espectadores. “Cualquiera que entre al recinto en cualquier momento y quiera interrumpir el disfrute del aficionado que tenga al lado o de cualquier otro será expulsado del recinto”, afirmó.
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A pesar del endurecimiento de las medidas, Tiley expresó su confianza en que el Abierto de Australia mantendrá su reputación como el “Happy Slam”, incluso con mayor presencia policial y una aplicación más estricta de las normas.
Fuentes, Daily Mail
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