LeBron James y Trump: la disputa que cambió el deporte y la política
La intersección entre la política estadounidense y el deporte profesional siempre ha sido incómoda, pero pocos momentos ilustran esa tensión con tanta claridad como el enfrentamiento público entre Donald Trump y las estrellas de la NBA durante su primera presidencia. Ahora que Trump vuelve a situarse en el centro de grandes eventos deportivos mundiales durante su segundo mandato, aquel episodio ha adquirido una relevancia renovada.
Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, Trump se ha involucrado en debates en torno al Mundial de 2026 y a los Juegos Olímpicos de Invierno, reavivando la discusión sobre cómo el liderazgo político se cruza con el deporte. Para muchos atletas y aficionados, esas conversaciones evocan un enfrentamiento que tuvo lugar casi una década antes y que transformó la manera en que los jugadores se relacionan públicamente con el poder político.
Un punto de inflexión en 2017
La disputa surgió en 2017, en medio de protestas a nivel nacional durante el himno estadounidense, cuando varios jugadores de la NBA optaron por no ponerse de pie como forma de protesta contra la injusticia racial. Trump respondió pidiendo públicamente a los propietarios de los equipos que despidieran a los jugadores que participaran en las manifestaciones, unas declaraciones que fueron ampliamente criticadas en toda la liga.
Las tensiones aumentaron cuando Trump retiró una invitación prevista a la Casa Blanca para Stephen Curry, estrella de los Golden State Warriors, tras el campeonato de la NBA conseguido por el equipo. En una publicación en redes sociales, Trump escribió:
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«Ir a la Casa Blanca se considera un gran honor para un equipo campeón. Stephen Curry está dudando, ¡por lo tanto la invitación queda retirada!»
El gesto supuso una ruptura con una tradición deportiva de larga data y convirtió lo que solía ser una visita ceremonial en una declaración política.
La respuesta de LeBron James
LeBron James, entonces estrella de los Cleveland Cavaliers y una de las figuras más influyentes de la liga, respondió públicamente. En un mensaje en X, antes Twitter, James escribió:
«Eres un don nadie. ¡Stephen Curry ya dijo que no iba a ir! Así que, por lo tanto, no hay invitación. Ir a la Casa Blanca era un gran honor hasta que tú apareciste».
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La publicación se volvió viral rápidamente, superó el millón de “me gusta” y se convirtió en una de las declaraciones políticas de un deportista más compartidas durante la presidencia de Trump. Según ESPN, el intercambio cristalizó una división más amplia entre la administración y gran parte de la NBA, una liga cuyos jugadores habían adoptado cada vez más el activismo.
Críticas más allá de la política partidista
James continuó abordando el tema en los meses siguientes, enmarcando su crítica menos en el desacuerdo partidista y más en la responsabilidad del liderazgo. En una entrevista con ESPN en 2018, cuestionó la comprensión de Trump sobre la influencia que conlleva la presidencia.
«No entiende el poder que tiene por ser el líder de este hermoso país», dijo James.
«No entiende cuántos niños, sin importar su raza, miran al presidente de los Estados Unidos en busca de orientación».
James añadió que esa falta de conciencia le preocupaba más que cualquier postura política concreta, dado el peso simbólico del cargo.
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Una ruptura sin precedentes
El enfrentamiento alcanzó su punto máximo en junio de 2018, cuando Trump afirmó que no invitaría a ninguno de los equipos de las Finales de la NBA —ni a los Cleveland Cavaliers ni a los Golden State Warriors— a la Casa Blanca.
«No invité a LeBron James y no invité a Stephen Curry. No vamos a invitar a ninguno de los dos equipos», dijo Trump en ese momento.
James restó importancia a la decisión, afirmando que el logro de ganar un campeonato estaba muy por encima de cualquier reconocimiento ceremonial.
«Ganar un campeonato es mucho más importante que recibir una invitación a la Casa Blanca, especialmente con él dentro», afirmó.
Un cambio duradero
El episodio marcó un punto de inflexión en la relación entre los atletas estadounidenses y las instituciones políticas. Lo que antes había sido una tradición en gran medida simbólica se convirtió en un espacio de confrontación, reflejo de divisiones culturales más amplias.
Ahora que Trump vuelve a implicarse de forma destacada en grandes eventos deportivos durante su segundo mandato, el enfrentamiento con James y la NBA sirve como recordatorio de hasta qué punto el deporte, la política y el liderazgo público pueden entrelazarse, y de cómo los atletas han optado cada vez más por hacer oír su voz.
Fuentes: ESPN, declaraciones públicas de Donald Trump y LeBron James.
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