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Los entrenadores y jugadores están siendo despedidos, ¿dónde están los directores deportivos sin rostro?

Los centros de poder silenciosos en la sombra

La reciente inestabilidad en el Manchester United ha reabierto un viejo debate sobre quién manda realmente en los grandes clubes de fútbol. Aunque los entrenadores siguen siendo las figuras más visibles, el control estratégico recae cada vez más en directivos que apenas dan la cara ante la opinión pública.

Según la información publicada por el Daily Mail y el periodista Dominic King, tras la decisión de destituir a Ruben Amorim se activó de inmediato una estrategia de comunicación interna. El club presentó la salida no como un giro repentino, sino como la consecuencia lógica de problemas más profundos.

Cómo se construyó el relato

De acuerdo con el Daily Mail, los mensajes difundidos desde dentro del club pusieron el foco menos en los resultados deportivos y más en la personalidad de Amorim. Internamente fue descrito como “emocionalmente inmaduro”, además de “inexperto” e “inflexible”.

Una vez que estas caracterizaciones se hicieron públicas, pasaron a dominar el debate sobre su destitución. Para varios observadores, el lenguaje empleado resultó excesivamente personal, lo que llevó a preguntarse por qué esas valoraciones solo salieron a la luz después de que la decisión ya estuviera tomada.

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El resultado fue claro, la responsabilidad se desplazó desde quienes diseñan la estrategia a largo plazo hacia el entrenador que ya había salido del club.

No es solo un problema del Manchester United

Este patrón no se limita a Old Trafford. En clubes como Chelsea o Liverpool, los directores deportivos y los comités ejecutivos ejercen una influencia decisiva sobre fichajes, nombramientos de entrenadores y la visión a largo plazo.

Son cargos con mucho poder pero escasa visibilidad. Cuando los proyectos fracasan, los entrenadores son despedidos y los jugadores reemplazados, mientras que los arquitectos de esas decisiones rara vez afrontan críticas comparables.

Según el Daily Mail, la frustración entre los aficionados ha ido en aumento al ver cómo estos ciclos se repiten sin consecuencias claras para los altos cargos.

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Por qué la responsabilidad se diluye

El modelo moderno de gestión en el fútbol ha concentrado el poder en los despachos y ha protegido a los directivos del escrutinio público. Los directores deportivos fueron concebidos para aportar estabilidad, pero sus detractores sostienen que el sistema facilita que los errores recaigan siempre sobre los entrenadores.

Mientras los clubes hablan de proyectos a largo plazo, muchos seguidores se preguntan por qué quienes toman decisiones equivocadas de forma reiterada continúan en sus puestos.

Cuando el silencio se convierte en mensaje

El caso Amorim es un ejemplo más de cómo se controlan los relatos cuando los planes fracasan. Los entrenadores comparecen, explican y asumen las críticas, mientras que los responsables en la cúspide permanecen en silencio.

Según el análisis del Daily Mail, este desequilibrio se ha convertido en una de las grandes tensiones del fútbol de élite. Cuando los resultados no acompañan a la ambición, los aficionados formulan una pregunta sencilla, ¿por qué las figuras más poderosas son también las menos expuestas a rendir cuentas?

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Fuentes: Daily Mail, Dominic King

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