Mundial 2026: Exactamente 90 años desde los partidos de 1936…
Según informa Alaa Shamali en The Canary, la preocupación política en Estados Unidos se intensifica a medida que el precio de las entradas para la Copa Mundial de la FIFA 2026 se somete al escrutinio del Congreso.
Crece la presión política
Lo que empezó como una frustración entre los aficionados al fútbol se ha convertido ahora en una cuestión política en Washington. Decenas de legisladores estadounidenses han instado formalmente a la FIFA a reconsiderar el precio de las entradas para el torneo.
Según The Canary, 69 miembros del Congreso, encabezados por el representante Sydney Kamlager Duff, enviaron una carta al Presidente de la FIFA, Gianni Infantino, advirtiéndole de que la actual tendencia de precios podría excluir a amplios sectores de la afición.
Los legisladores argumentaron que la accesibilidad debe seguir siendo fundamental tanto para los aficionados estadounidenses como para los internacionales que asistan a partidos en Estados Unidos, Canadá y México.
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También señalaron la magnitud de la inversión pública. Las ciudades anfitrionas han gastado miles de millones en infraestructuras, seguridad y transporte, lo que significa que los contribuyentes están apoyando indirectamente el evento, reforzando los argumentos a favor de una tarificación justa.
Preocupación por el modelo de precios
En el centro del debate está la decisión de la FIFA de introducir un sistema de precios variables por primera vez en la historia de los Mundiales.
Este planteamiento permite que el precio de las entradas fluctúe en función de la demanda y la importancia del partido. Sus detractores afirman que el modelo corre el riesgo de disparar los precios, sobre todo en los partidos de alto nivel y en las eliminatorias decisivas.
En su carta, los legisladores escribieron que la alta demanda "no debe ser una luz verde para subir los precios a expensas de las personas que hacen de la Copa Mundial el acontecimiento deportivo más visto del mundo".
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Creciente escrutinio de la FIFA
Aunque el Congreso no tiene autoridad directa sobre la FIFA, la intervención añade presión política y pública sobre el organismo rector.
Los legisladores pidieron a la FIFA que "revise sus políticas y tome medidas correctivas inmediatas", advirtiendo de que el enfoque actual podría convertir el torneo en una empresa con ánimo de lucro que se distancie de su afición mundial.
En términos más generales, la situación refleja la creciente tensión entre la comercialización y la accesibilidad en el deporte moderno, donde los acontecimientos mundiales a menudo están determinados tanto por las estrategias de ingresos como por la competición.
Los precios provocan indignación
Las cifras citadas por The Canary muestran que la demanda de entradas ya ha superado con creces la oferta. En las primeras fases se vendieron casi dos millones de entradas, y la demanda superó en más de 30 veces la disponibilidad.
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Los precios reflejan ese desequilibrio. Las entradas para el partido inaugural rondan los 900 dólares, mientras que las de la final superan los 8.000 dólares, y las más baratas empiezan cerca de los 2.000 dólares.
El mercado de la reventa ha sido especialmente criticado. Un asiento de la tercera grada para la final en el MetLife Stadium de Nueva Jersey se vendió por 143.000 dólares, más de 40 veces su precio original.
Ecos de poder, política y control
Las comparaciones con polémicas deportivas del pasado ya no son descabelladas. Para algunos críticos, la trayectoria de la Copa del Mundo de 2026 empieza a plantear preguntas incómodas sobre quién controla realmente el mayor acontecimiento deportivo del mundo.
Los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 siguen siendo la advertencia histórica más clara, un espectáculo mundial configurado tanto por la ambición política como por el deporte, en el que la imagen, el poder y la exclusión desempeñaron un papel central.
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Avancemos hasta 2026 y, aunque el contexto es diferente, las señales de advertencia resultan familiares para algunos observadores.
Los críticos sostienen que las relaciones cada vez más estrechas de la FIFA con los líderes políticos, especialmente en Estados Unidos, corren el riesgo de convertir el torneo en algo que se forja a puerta cerrada y no sobre el terreno de juego. La preocupación no es sólo por la influencia, sino por la alineación, donde los intereses políticos, las prioridades comerciales y la marca mundial empiezan a confundirse.
Los comentaristas están cada vez más preocupados por el hecho de que el acceso a la Copa Mundial, ya sea mediante el precio de las entradas, las decisiones sobre la ubicación o la gobernanza en general, se esté convirtiendo cada vez menos en una cuestión de aficionados y más en una cuestión de poder.
Algunas voces han ido más lejos, sugiriendo que el torneo está derivando hacia un modelo en el que la influencia y la riqueza determinan la participación, haciéndose eco de los temores de que el juego se esté alejando de su identidad global y abierta.
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No hay pruebas claras que demuestren un control político directo sobre la FIFA. Pero la mera percepción de que las decisiones pueden estar condicionadas por redes elitistas de poder y dinero basta para alimentar la desconfianza.
Y ese puede ser el verdadero problema.
Porque, ya sea por los precios, por la política o por la percepción, sigue surgiendo la misma pregunta: ¿para quién es realmente la Copa Mundial?
Una prueba de la relación del fútbol con los aficionados
A medida que avanzan los preparativos, la polémica sobre el precio de las entradas se ha convertido en uno de los temas definitorios de cara a la Copa Mundial de 2026.
Según The Canary, la situación plantea cuestiones más amplias acerca de si el torneo puede seguir siendo accesible a los aficionados de a pie, o si el aumento de los costes modificará fundamentalmente quién puede disfrutar del mayor acontecimiento futbolístico.
Para muchos observadores, el debate ya no es sólo sobre los precios, sino sobre la identidad de la propia Copa Mundial y sobre si sigue perteneciendo al público mundial que la convirtió en lo que es hoy.
Fuentes: El Canario
