Siete personas han sido acusadas en relación con los actos de vandalismo cometidos en el complejo de golf Turnberry de Donald Trump, en Escocia. La fiscalía sostiene que el delito estuvo agravado por lo que la acusación describe como una “vinculación terrorista”.
Según The Guardian, los siete acusados deberán comparecer ante el tribunal el 31 de agosto. Los cargos se refieren a un incidente ocurrido en el resort de cinco estrellas el 8 de marzo de 2025.
La acusación afirma que varias zonas de césped fueron excavadas y que los fairways y greens fueron rociados con herbicida. También se habrían pintado mensajes políticos en el campo, los edificios, las paredes y varios pilares.
Un sistema de riego fue supuestamente dañado, provocando inundaciones. Entre los mensajes escritos en el recinto aparecía la frase: “Gaza no está en venta”.
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Uno de los campos más famosos
Turnberry no es simplemente otra propiedad de Trump. Su campo Ailsa es uno de los escenarios más prestigiosos del golf británico y ha albergado el Open Championship en cuatro ocasiones.
La edición más recordada se disputó en 1977, cuando Tom Watson derrotó a Jack Nicklaus en el enfrentamiento conocido como el “Duelo al sol”. Turnberry volvió a recibir el major en 1986, 1994 y 2009.
Trump compró el complejo escocés en 2014 y posteriormente añadió su nombre. El Open no ha regresado desde entonces, aunque el presidente y su familia han reclamado repetidamente una nueva oportunidad.
Trump sigue persiguiendo el Open
De acuerdo con Front Office Sports, el director ejecutivo de la R&A, Mark Darbon, aseguró en 2026 que Turnberry seguía formando parte de sus consideraciones. No obstante, la primera edición disponible sería la de 2029.
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La R&A valora muy positivamente el campo, pero ha señalado problemas importantes relacionados con las carreteras, el ferrocarril, los alojamientos y la capacidad para recibir espectadores.
Turnberry vuelve al foco
El Gobierno escocés ya condenó los daños y aseguró a Eric Trump que las autoridades estaban tratando el incidente con seriedad.
Las acusaciones todavía no han sido examinadas por un tribunal. Los siete implicados están acusados, pero no han sido condenados.
Para Turnberry, el caso supone otra oleada de atención no deseada. Mientras la familia Trump intenta convencer a los responsables del golf de que el resort está preparado para recuperar el Open, el histórico campo vuelve a ocupar titulares por motivos completamente ajenos a la competición.
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