El Mundial de Túnez se ha desmoronado de forma brutal. Dos partidos, dos duras derrotas y un cambio de entrenador han dejado a los norteafricanos eliminados incluso antes de jugar su último partido de grupo.
Su último revés llegó contra Japón, que se impuso por 4-0 y se acercó al borde de la fase eliminatoria. Túnez, por el contrario, se quedó con un gol marcado, nueve encajados y cero puntos en sus dos primeros partidos del Grupo F.
Fue un resultado que subrayó lo rápido que se ha desmoronado su torneo. Túnez ya había debutado con una derrota por 5-1 ante Suecia, un resultado al que siguió la salida del seleccionador Sabri Lamouchi. Hervé Renard fue incorporado durante el torneo, pero no hubo un rescate inmediato. Contra Japón, Túnez ya perdía a los cuatro minutos y nunca pareció capaz de recuperarse.
B.T. describió la campaña como un “fiasco enorme” después de que Túnez fuera “humillado ante las cámaras” en su veredicto del Mundial.
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El colapso de Túnez
Los números cuentan la historia de un equipo que nunca ha encontrado su rumbo. Túnez ha encajado nueve goles en dos partidos y ya está matemáticamente fuera de la carrera por avanzar de grupo.
El cambio de entrenador solo añadió a la sensación de desorden. Renard llegó con una sólida reputación en el fútbol internacional, incluyendo etapas con Marruecos, Arabia Saudita, Zambia y Costa de Marfil. Pero la tarea que heredó era severa, y Japón expuso la falta de estructura de Túnez desde los primeros minutos.
Todavía queda un partido, contra Países Bajos el 25 de junio, pero no cambiará la esencia del torneo de Túnez. Su Mundial se ha convertido en un estudio de caso sobre la rapidez con la que una campaña puede perder el rumbo.
Japón avanza
La historia de Japón es muy diferente. Su victoria por 4-0 sobre Túnez fue contundente, disciplinada y despiadada, y fortaleció su posición en un grupo difícil.
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Tras empatar 2-2 con Países Bajos en su partido inaugural, Japón suma ahora cuatro puntos con una diferencia de goles de +4. Han marcado seis goles en dos partidos y han mostrado suficiente variedad ofensiva para inquietar a cualquier rival en la siguiente ronda.
Su último partido de grupo contra Suecia decidirá su ruta exacta, pero Japón tiene firmemente el control de su propio destino. Un empate sería suficiente para asegurar la progresión, mientras que una victoria podría mejorar su posición y potencialmente configurar un camino eliminatorio más favorable.
Dos campañas que se mueven en direcciones opuestas
Para Túnez, la tarea restante es abandonar el torneo con algo de orgullo. Para Japón, la ambición está creciendo.
El contraste difícilmente podría ser más claro. Un equipo ha sido consumido por la derrota, la inestabilidad y la limitación de daños. El otro está jugando con energía, confianza y el aspecto de un equipo capaz de prolongar su estancia.
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Japón aún no ha clasificado, pero está cerca. Túnez aún no ha terminado de jugar, pero sus esperanzas mundialistas ya se han desvanecido.
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