Pedri regresará a España con una tarea pendiente que ya no puede aplazar.
El centrocampista prometió antes del Mundial que se teñiría el pelo de rubio o blanco si la selección levantaba el título.
España cumplió su parte. Ahora le toca a él.
Durante un encuentro con aficionados celebrado en Shanghái, Pedri confirmó que pasará por la peluquería cuando vuelva a Tenerife y antes de incorporarse a la pretemporada del Barcelona.
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“Sí, tengo que cumplirlo”, reconoció.
Según la información china que recoge las declaraciones de Pedri, el jugador aseguró que los aficionados no tendrán que esperar demasiado para conocer su nuevo aspecto.
El cambio se hará en Tenerife
La elección de Tenerife no es casual.
Pedri conserva una relación especialmente estrecha con su tierra, su familia y el entorno en el que comenzó a jugar al fútbol.
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El internacional explicó que terminará primero su viaje por China. Después regresará a casa, se teñirá el pelo y partirá hacia Barcelona para iniciar la preparación de la nueva temporada.
Todavía no ha revelado si se decantará por el rubio o por el blanco.
Cualquiera de las dos opciones supondrá un cambio llamativo para un futbolista que hasta ahora ha mantenido una imagen relativamente discreta.
El penalti secreto contra su padre
La conversación en Shanghái también permitió conocer una tradición familiar mucho más emotiva.
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Cada vez que Pedri conquista un título importante, lanza un penalti contra su padre, Fernando, que ocupa la portería.
Fernando jugó como guardameta durante su juventud y soñó con convertirse en futbolista profesional.
Pedri ha conseguido alcanzar aquel objetivo, pero después de cada trofeo permite que su padre vuelva a ponerse bajo los palos.
“Es una tradición que tenemos cada vez que ganamos un título”, explicó el jugador.
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El ritual volvió a celebrarse después de la victoria española en el Mundial. Pedri espera que todavía queden muchas ocasiones para repetirlo.
Su familia alimentó el sueño
Pedri comenzó a jugar aproximadamente a los cuatro años.
Lo hacía junto a su hermano y dentro de una familia que vivía intensamente el fútbol, seguía al Barcelona y apoyaba a la selección española.
El centrocampista recordó que siempre tenía un balón en los pies.
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Cuando su padre se levantaba para ir a trabajar, Pedri ya podía estar jugando dentro de casa. En ocasiones molestaba al resto de la familia, pero aquellas horas ayudaron a desarrollar el control y la sensibilidad que ahora definen su juego.
Pedri señaló a su familia como el principal motor de su carrera.
No fue únicamente el entorno que apoyó su sueño. También fue el lugar donde comenzó a construirlo.
China descubre una versión diferente de Pedri
El viaje llevó al canario por Pekín, Suzhou y Shanghái.
Pedri visitó la Gran Muralla y el Templo del Cielo, probó juegos tradicionales y se vistió con ropa histórica china para practicar cuju.
El cuju es un antiguo juego de pelota con más de dos milenios de historia y suele ser presentado como uno de los antecedentes del fútbol moderno.
Pedri explicó que siempre había querido visitar la Gran Muralla después de verla repetidamente en Instagram y otras redes sociales.
La cobertura china de su llegada a Pekín mostró al jugador realizando diferentes actividades culturales acompañado por su familia y su pareja.
Locura en un derbi regional
Uno de los momentos más sorprendentes se produjo en Suzhou.
Pedri fue invitado a realizar el saque de honor antes del derbi regional contra Wuxi, correspondiente a la liga de ciudades de Jiangsu.
El encuentro reunió a 31.626 espectadores.
El español utilizó una camiseta diseñada con los colores de los dos equipos y saludó al estadio utilizando expresiones del dialecto local.
La competición se ha convertido en un fenómeno en China, con partidos que combinan fútbol, identidad municipal y rivalidades entre ciudades.
Como describió el medio local que cubrió su presencia en el encuentro, se trató de la primera gira internacional de Pedri después de proclamarse campeón del mundo.
Ni Pedri esperaba tantos seguidores
El canario admitió que la reacción del público superó sus expectativas.
Sabía que tenía seguidores en China, pero no imaginaba que fueran tantos ni que siguieran con tanto interés a la selección española.
Un representante del club de fans aseguró que aproximadamente 300 personas se habían desplazado a Suzhou para acompañarlo.
Durante el acto de Shanghái, el público coreó repetidamente su nombre.
Pedri agradeció que personas de un país y una cultura diferentes siguieran su carrera. Lo definió como algo “muy bonito”.
Las publicaciones vinculadas a su viaje superaron, según medios chinos, los nueve millones de visualizaciones en 24 horas. Las imágenes vestido con ropa tradicional y jugando al cuju se difundieron especialmente rápido.
Más que unas vacaciones
El recorrido tiene una clara dimensión comercial, pero también refuerza la presencia del Barcelona en uno de los mayores mercados futbolísticos del mundo.
El club azulgrana ha recuperado este verano sus academias temporales en Qingdao y Chengdu.
El objetivo es transmitir a los jóvenes chinos el modelo de juego y los valores formativos asociados a la cantera barcelonista.
El anuncio oficial del Barcelona presenta los nuevos campus como una forma de recuperar el contacto directo con el país después de varios años de ausencia.
Pedri representa perfectamente ese mensaje.
Es campeón del mundo, pero su fútbol sigue basado en los fundamentos que se pretenden enseñar: inteligencia, técnica, asociación y comprensión colectiva.
De Tenerife al mundo
El viaje a China ha permitido a Pedri descubrir el alcance real de su popularidad.
También ha mostrado al público una parte más personal del jugador: el niño que no soltaba el balón, el hijo que continúa lanzando penaltis contra su padre y el campeón que todavía mantiene una conexión profunda con Tenerife.
Antes de volver a Barcelona, cumplirá la promesa que hizo cuando el Mundial todavía era solamente un sueño.
Pedri regresará como campeón del mundo.
Y, por primera vez, probablemente lo hará con el pelo completamente rubio o blanco.



