Mucho antes de la medalla de campeón en East Rutherford, una de las primeras cosas que Pedri hizo con una nómina del Barcelona fue enviar dinero a Tenerife.
«Recuerdo que con uno de mis primeros sueldos le compré un coche a mi padre en Tenerife, uno que hacía falta», declaró el jugador de 23 años a Televisión Canaria, en una entrevista recogida por el diario español El Español el 16 de agosto.
Apenas un mes antes de la emisión de la entrevista, había levantado el Mundial con España tras el gol en la prórroga de Ferran Torres, que derrotó a Argentina por 1-0 en el MetLife Stadium de Nueva Jersey el 19 de julio. De lo primero que quiso hablar fue de sus padres.
El dinero era para los padres
Al hablar de aquellos primeros años como profesional, Pedri presentó las ganancias casi enteramente como una oportunidad de cambiar las cosas para su familia.
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«Sobre todo, el dinero que ganas es para darles estabilidad a tus padres, para que dejen de trabajar y puedan estar tranquilos», afirmó.
El coche en Tenerife encajaba en esa lógica. Fernando González, padre de Pedri, es una presencia recurrente en la historia del centrocampista. La noche en que España levantó el trofeo en julio, Pedri se apartó de las celebraciones sobre el césped para mantener un ritual privado: tirarle un penalti a su padre, que había querido ser portero antes de que la vida familiar lo apartara del fútbol.
El Barcelona siempre fue el sueño
Pedri, nacido en Tegueste, en Tenerife, contó al entrevistador que llevaba dándole patadas a un balón desde que tiene memoria, y su padre fue la razón.
«Desde que tengo uso de razón, siempre he estado pegado a un balón. Mi padre me lo inculcó de pequeño, llevándome siempre al campo con él a jugar», dijo.
La familia, añadió, fue directa sobre lo que haría falta.
«Me decían que tenía cualidades, pero siempre me decían que sin trabajo no llegaría, ni de broma», contó Pedri.
El Barcelona no era una opción entre muchas. Era la opción.
«Yo escuchaba lo que la gente me decía, pero por dentro me decía que el Barça era donde quería quedarme», señaló.
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«Para mí el Barça es lo mejor que hay. Es lo que viví de pequeño, con lo que soñaba».
La peña del abuelo
Esa devoción no es un eslogan de marketing. El abuelo de Pedri fundó una Penya Blaugrana en Canarias, una peña del Barcelona, y ahí echó raíces la afición de la familia. En una entrevista anterior con Televisión Canaria en mayo, Pedri había expresado el mismo sentimiento con el lenguaje de un aficionado ante todo.
«No cambiaría el Barça por nada. Para mí, el Barcelona es lo mejor que hay», dijo entonces al canal.
En 2026, Pedri es uno de los capitanes del Barcelona y el eje de buena parte del juego ofensivo del equipo. Seis años después de trasladarse desde Canarias a Cataluña, y semanas después de proclamarse campeón del mundo con España, el recuerdo al que acudió primero no fue un trofeo ni un debut. Fue un coche, en Tenerife, para el hombre que un día lo llevaba a los entrenamientos.
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