El jefe de equipo de Mercedes habló tras el Gran Premio de Estados Unidos en Austin, donde Kimi Antonelli ganó y George Russell solo pudo terminar octavo, a más de medio minuto por detrás. Para Wolff, esa diferencia no son dos pilotos en formas distintas. Es un mismo coche que se comporta como dos coches diferentes.
Mercedes llevó un paquete aerodinámico importante al W17 a principios de temporada, y los datos de la fábrica siguen diciendo que la carga aerodinámica está ahí. Lograr que el coche traduzca esa carga en tiempo por vuelta, admitió Wolff, es un problema completamente distinto.
«George ha sufrido muchísimo y creo que es porque la ventana operativa del coche es muy difícil», declaró Wolff a los periodistas en Austin.
El veredicto que dio sobre la propia mejora fue más contundente.
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«Creo que la mejora que habíamos montado en el coche es difícil de manejar. Creo que él la ha acertado», dijo Wolff, en referencia a que Antonelli encontró el punto óptimo que se le escapó a Russell.
Un punto óptimo que el equipo no logra encontrar a voluntad
Russell no discutió el diagnóstico. El piloto británico terminó a 54 segundos de su compañero de equipo y después dijo que no tenía otra explicación más allá del reglaje. Las señales, en sus propias palabras, apuntaban a que el coche solo funcionaba en un rango muy estrecho.
Wolff lo contrastó con una mejora anterior en Montreal, que los pilotos notaron de inmediato en su primera salida. Esta no funciona así. El techo ha subido, pero el suelo ha bajado, y la tarea del fin de semana de carrera ha pasado a consistir en perseguir una franja mínima de reglaje en lugar de refinar una base conocida. Ampliar esa ventana, dijo Wolff, es ahora la prioridad, y no hay una solución milagrosa a mitad de temporada.
La lucha por el título de Antonelli como telón de fondo
El momento de la admisión es inusual, porque el italiano de 20 años que pilota el problemático coche está a cuatro días de poder ganar el campeonato de pilotos. Antonelli lidera con 365 puntos, 123 por delante de Russell y 124 por delante de Lewis Hamilton con cinco carreras por delante, según la clasificación de F1 antes del Gran Premio de Ciudad de México del domingo 1 de noviembre.
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Si Antonelli termina noveno o mejor en México, o si ni Russell ni Hamilton ganan la carrera, el título es suyo.
Eso le da a la admisión de Wolff un matiz extraño. Mercedes está a punto de coronar a un campeón del mundo con un coche que su propio jefe de equipo describe como no resuelto. La lucha por el campeonato de constructores cuenta la misma historia: cuando un piloto logra desbloquear el W17 y el otro no, los puntos se escapan hacia McLaren y Red Bull de una manera que el ritmo puro del coche no justifica.
Qué significa para 2026 y 2027
Encontrar la ventana operativa es ahora un proyecto más largo que las cinco carreras restantes. Wolff dio a entender que Mercedes dedicará lo que queda de 2026 a averiguar por qué el lado del garaje de Antonelli encuentra el reglaje y el de Russell no. Las respuestas también alimentan directamente al W18, previsto con los cambios de reglamento de 2027, donde la misma dirección de desarrollo aerodinámico sustenta el próximo diseño.
Antonelli puede asegurarse el título el domingo pase lo que pase. El rompecabezas que describió Wolff viajará con el equipo hasta la próxima temporada.
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