Anthony Edwards anotó 47 puntos en una derrota en la prórroga en Cleveland el 26 de octubre. Tres días después, los Minnesota Timberwolves lo tenían en el quirófano.
El equipo confirmó la intervención artroscópica la víspera de la operación, que se llevó a cabo al día siguiente en la rodilla derecha que le venía molestando desde el final de la temporada pasada. Shams Charania informó de que el escolta estaría de baja hasta dos meses.
Tim Connelly, presidente de operaciones de baloncesto de los Wolves, presentó la decisión como preventiva y no como preocupante.
«No es algo que nos preocupe a largo plazo», declaró Connelly a los periodistas, al afirmar que el equipo esperaba que Edwards estuviera «como nuevo» una vez que la rodilla se asentara.
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El entrenador Chris Finch admitió que el cuerpo técnico se había visto pillado por sorpresa y calificó la decisión de operar de «un pequeño shock para todos». Edwards promediaba 33,3 puntos en los cuatro primeros partidos de la temporada, un récord de la franquicia de 133 puntos en ese arranque.
Diciembre es el objetivo
Los Wolves no han fijado una fecha firme para el regreso de Edwards. Internamente, la esperanza es que vuelva a la cancha en algún momento de diciembre, lo que coincidiría con la ventana de dos meses que apuntó Charania. Un retorno posterior lo acercaría al cambio de año y le costaría unos 25 partidos de temporada regular.
Una resonancia magnética realizada al día siguiente de la derrota en Cleveland reveló un daño no detectado hasta entonces que el cuerpo médico consideró conveniente tratar con un desbridamiento en lugar de gestionarlo a lo largo del calendario.
LaMelo Ball se convierte en el motor
El momento es incómodo porque Minnesota ya está mermado de un escolta de rotación. Donte DiVincenzo está de baja con una rotura del tendón de Aquiles derecho sufrida en los playoffs de la temporada pasada, lo que deja los exteriores apoyados en LaMelo Ball, que llegó a los Timberwolves en junio en un traspaso con Charlotte, y en Ayo Dosunmu. Ambos han asumido un mayor protagonismo ofensivo junto a Jaden McDaniels mientras Edwards se recupera.
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El equipo tiene un récord de 3-1 de cara al siguiente tramo del calendario, un arranque que le ha dado a Finch cierto margen antes de que se defina el panorama de la Conferencia Oeste.
Steve Kerr, cuyos Golden State Warriors se cruzaron con los Wolves sin Edwards poco después de saltar la noticia, mostró más empatía que estrategia.
«Me siento fatal por él. Es simplemente brutal para la liga», dijo el entrenador de los Warriors.
Connelly aseguró que Edwards había encajado la noticia con dureza, pero estaba comprometido con los plazos de recuperación fijados por el cuerpo médico.
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