La UEFA confirmó el 1 de octubre de 2026 que había recibido una cantidad considerable de documentos del Real Madrid relativos a la investigación en curso sobre el caso Negreira, con los inspectores de ética y disciplina del organismo encargados de evaluar el material.
Según la información publicada, el expediente alcanza unas 50.000 páginas. En el comunicado que acompañó a la entrega, el Real Madrid describió el contenido como «pruebas de extraordinaria gravedad, que afectan directamente a la integridad de la competición y a la confianza en el sistema arbitral».
En el centro del expediente figuran los aproximadamente 8,4 millones de euros que el Barcelona abonó entre 2001 y 2018 a sociedades vinculadas a José María Enríquez Negreira, entonces vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros de la federación española. El Barcelona insiste en que ese dinero correspondía a informes técnicos y análisis sobre árbitros, y en que el acuerdo no vulneraba ninguna norma.
Lo que la UEFA sí puede retirar
Si el procedimiento disciplinario termina en contra del Barcelona, los títulos sobre los que la UEFA tiene potestad directa son los conquistados en sus propias competiciones durante los años afectados. Un análisis de Sports Illustrated los sitúa en cuatro Ligas de Campeones, ganadas en 2005-06, 2008-09, 2010-11 y 2014-15, y tres Supercopas de la UEFA, en 2009, 2011 y 2015.
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Los títulos domésticos son otra historia. El mismo análisis señala que el Barcelona ganó nueve títulos de LaLiga a lo largo de esos 17 años, pero que LaLiga «no está liderando su propia investigación», y la prescripción en el derecho español ya pesa en ese terreno.
El presidente de la UEFA, Aleksander Čeferin, trazó esa línea en público cuando estalló el escándalo, al declarar a la prensa que en el ámbito de LaLiga el asunto estaba prescrito, dejando claro al mismo tiempo que la posición europea era distinta.
«En lo que respecta a la UEFA, nada está prescrito», afirmó Čeferin, al describir el caso como uno de los más graves que había visto en el fútbol.
El Barcelona rechaza la idea de que el caso se haya «reabierto»
El Barcelona ha rechazado que la entrega del Madrid haya abierto nada nuevo. El club aseguró que la UEFA no había incoado un nuevo procedimiento disciplinario y que el expediente de 2023 nunca llegó a cerrarse.
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En Madrid la lectura es la contraria. El club ha pedido a la UEFA que permita que el procedimiento «avance con la máxima urgencia hasta su plena conclusión», y ha presentado su entrega como el empuje necesario tras lo que considera una lentitud en el proceso español.
La jueza Alejandra Gil Lima asestó un revés al Real Madrid en el ámbito doméstico a principios de este año cuando rechazó una petición para abrir las cuentas financieras del Barcelona entre 2010 y 2021, al dictaminar que no había motivos para las diligencias de investigación adicionales que el club había solicitado.
El veredicto está aún lejos
Se espera que la investigación penal española se cierre a finales de 2026, con un juicio previsto para el otoño de 2027 y un veredicto improbable antes del final de ese año. Un tribunal español archivó el cargo de cohecho contra el Barcelona en mayo de 2024, y desde entonces la causa ha continuado bajo un marco de corrupción deportiva.
Tampoco en el propio expediente de la UEFA se ha resuelto nada. Los inspectores disciplinarios tienen ahora el dosier del Madrid sobre la mesa, el Barcelona no ha sido declarado responsable de nada, y los cuatro títulos europeos conquistados entre 2006 y 2015 siguen en la vitrina del club. Gerard López, exdirectivo del Barcelona, está citado a declarar en noviembre.
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