Football y muros de pago digitales, la camiseta que vende acceso
Cuando la afición se convierte en negocio
Para Bonnie Brown, la iconografía futbolística lo cambió todo. Tras varios meses publicando contenidos de estilo de vida bajo suscripción y con un alcance limitado, decidió probar algo distinto, posar con una camiseta del Leicester City. La reacción fue inmediata.
Brown explicó que las camisetas de fútbol funcionan como una señal poderosa en las redes sociales, captando la atención de aficionados que ya tienen un vínculo emocional con el deporte. Según The Athletic, su número de seguidores aumentó en decenas de miles tras integrar el fútbol en su contenido, un ejemplo de cómo la afición puede transformarse en capital digital.
Su experiencia refleja una tendencia más amplia. De acuerdo con The Athletic, varias creadoras utilizan deliberadamente la estética futbolística en plataformas como X para dirigir tráfico hacia servicios basados en suscripción, donde los usuarios pagan por fotos, vídeos y material personalizado.
La visibilidad tiene un precio
Aunque el potencial económico puede ser considerable, una mayor visibilidad también implica riesgos. Brown señaló que los primeros meses de su actividad en línea estuvieron marcados por la ansiedad y el temor a ser reconocida en la vida cotidiana, una preocupación compartida por otras mujeres entrevistadas por The Athletic.
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Según el reportaje, muchas describieron un intercambio constante entre independencia y exposición pública. La flexibilidad horaria y la estabilidad financiera convivían con el estigma, el acoso y tensiones en el ámbito personal. Para algunas, el impacto emocional apareció antes que los beneficios económicos.
Un apellido conocido y una reacción amplificada
La experiencia de Alex Le Tissier muestra cómo la atención futbolística puede intensificar el escrutinio público. Según The Athletic, comenzó a compartir contenidos de pago tras una crisis de salud mental y una adicción al juego de su marido que dejó a la pareja con deudas importantes.
Su vínculo con el exjugador del Southampton y de la selección inglesa Matt Le Tissier generó tanto tráfico como críticas. Ella reconoció que parte de su audiencia se sentía atraída específicamente por su apellido, lo que aumentó sus ingresos, pero también provocó ataques de aficionados que la acusaban de dañar el nombre familiar.
Afirmó que aparecer con camisetas del Southampton desencadenó las reacciones más intensas, incluso cuando los ingresos permitieron saldar las deudas. El reportaje subraya cómo los símbolos del fútbol pueden amplificar tanto las oportunidades económicas como el rechazo.
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Barreras y control en los espacios futbolísticos
Para Bella Mia, seguidora del Arsenal y creadora digital, su trabajo fuera del fútbol se convirtió en un obstáculo dentro del entorno mediático del deporte. Según The Athletic, tuvo dificultades para ser tomada en serio como voz futbolística una vez que su actividad externa se hizo conocida.
Relató episodios de acoso por parte de creadores y aficionados, así como comportamientos que traspasaban límites profesionales. Con el tiempo, se alejó de algunas plataformas y regresó con límites personales más claros, redefiniendo su trabajo como una forma de control creativo.
Su historia refleja, según el reportaje, una cultura digital del fútbol en la que los hombres actúan con frecuencia como guardianes informales del espacio.
Mujeres, ingresos y dobles estándares
La aficionada del Hull City Elsa Thora señaló lo que considera una doble vara de medir persistente. De acuerdo con The Athletic, las críticas suelen surgir cuando son mujeres quienes obtienen beneficios económicos de la cultura futbolística.
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Thora, que juega al fútbol desde la infancia, explicó que a menudo la tildan de aficionada falsa cuando su trabajo digital de pago se hace público. A su juicio, esa reacción responde menos a dudas sobre su conocimiento del deporte y más a la incomodidad frente a mujeres económicamente independientes en el ámbito futbolístico.
Presión en la economía de la atención
El artículo también describe cómo la competencia dentro de la economía de creadores se ha intensificado. Según The Athletic, algunas personas recurren a acciones cada vez más provocadoras para destacar, alimentando la reacción negativa del público y la presión interna del sector.
Varias mujeres expresaron dudas sobre la sostenibilidad de una visibilidad basada en la polémica, tanto a nivel financiero como emocional, especialmente en un contexto de cambios constantes en plataformas y audiencias.
Regulación, saturación y futuro incierto
Datos del sector citados por The Athletic muestran una fuerte desigualdad en los ingresos dentro de las plataformas de suscripción, donde un pequeño grupo concentra la mayor parte de los beneficios. Al mismo tiempo, una regulación digital más estricta en el Reino Unido y la caída del tráfico en grandes portales para adultos han añadido nuevas incertidumbres.
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Varias mujeres afirmaron no esperar que este tipo de actividad sea permanente. Brown dijo sentirse hoy más tranquila con sus decisiones, pero expresó preocupación por quienes se incorporan sin una red de apoyo adecuada.
Según The Athletic, el futuro de este cruce entre fútbol, contenidos de pago y cultura digital sigue abierto, condicionado por la regulación, el comportamiento del público y una economía digital que premia la visibilidad, pero rara vez protege a quienes la generan.
Fuentes: The Athletic, Katie Whyatt
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