La FIA quiere reducir la dependencia del deporte de la energía de la batería y devolver una mayor parte de la carga de trabajo al motor de combustión interna. El cambio está diseñado para que los coches se sientan más naturales de conducir, reducir la gestión intensiva de la energía y mejorar el espectáculo de las carreras.
Según el plan propuesto, la Fórmula 1 se alejará de la tan debatida división casi 50:50 entre potencia de combustión y potencia eléctrica. El primer paso llegará en 2027, cuando se espera que el equilibrio cambie a 58:42 a favor del motor de combustión. En 2028, el objetivo es una división de 60:40.
Según el informe de RacingNews365 sobre el anuncio de la FIA, el cambio se logrará aumentando el flujo de combustible al motor de combustión interna en un 5 por ciento en 2027 y en un 13 por ciento en 2028. La propuesta se presentará ante el Consejo Mundial del Deporte del Motor de la FIA el 23 de junio, donde se espera ampliamente su aprobación.
¿Por qué la FIA cambia de rumbo?
El problema ha sido uno de los puntos técnicos más debatidos en torno a las nuevas reglas de unidades de potencia de la Fórmula 1.
El concepto actual otorga al lado eléctrico del motor un papel mucho más importante que en eras híbridas anteriores de la F1. Esto encaja con el impulso a largo plazo del deporte hacia la tecnología relevante para coches de calle y los combustibles sostenibles, pero también ha creado un problema práctico en la pista.
Cuando la batería se agota, los pilotos pueden perder repentinamente una gran cantidad de potencia. Esto les ha obligado a gestionar la energía con más cuidado durante una vuelta, en lugar de atacar a fondo. Para los aficionados, puede hacer que las carreras sean más difíciles de interpretar. Para los pilotos, cambia la forma en que luchan por la posición.
La preocupación no es simplemente que los coches sean más lentos en ciertos puntos. Es que el rendimiento puede caer de una manera que se siente artificial, con los pilotos a veces obligados a ahorrar energía en lugar de competir directamente.
Los pilotos querían un coche más natural
La medida de la FIA es una respuesta a las quejas repetidas de los pilotos que sentían que el nuevo equilibrio se había inclinado demasiado hacia el despliegue eléctrico.
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El objetivo no es abandonar la tecnología híbrida. La Fórmula 1 todavía quiere mantener su vínculo con el desarrollo futuro de coches de calle y el combustible sostenible. Pero el deporte también necesita que los coches sigan siendo emocionantes, predecibles y aptos para la competición.
Como informó The Guardian, el compromiso tiene como objetivo abordar la insatisfacción de los pilotos evitando al mismo tiempo un rediseño repentino que crearía importantes problemas de costes y desarrollo para los fabricantes.
Ese equilibrio importa. Mercedes, Ferrari, Red Bull-Ford, Honda, Audi y Cadillac tienen todos intereses diferentes en la próxima era de motores. Algunos fabricantes ya han invertido mucho en las reglas actuales, mientras que otros han presionado por cambios más agresivos.
Qué cambiará en 2027 y 2028
El primer ajuste se espera en 2027. La Fórmula 1 pasará a una división de potencia de 58:42, dando al motor de combustión una mayor parte de la potencia total del coche.
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A esto le seguirá un segundo paso en 2028, cuando el equilibrio se establecerá en 60:40. Al introducir el cambio de forma gradual durante dos años, la FIA intenta dar a los equipos y fabricantes de unidades de potencia tiempo suficiente para adaptarse sin forzar un reinicio técnico completo.
El cambio debería significar una entrega de potencia más consistente a lo largo de una vuelta. En términos sencillos, los pilotos deberían ser menos propensos a sentir que el coche se queda sin apoyo eléctrico en momentos clave.
Esto podría mejorar la clasificación, las carreras rueda a rueda y los adelantamientos. También podría reducir algunos de los extraños efectos tácticos creados por la gestión intensiva de la batería, donde los pilotos a veces tienen que levantar el pie en lugares donde los aficionados esperan que ataquen.
Un compromiso entre competición y tecnología
El presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, ha presentado la propuesta como un paso colaborativo en lugar de un retroceso.
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Dijo que la Fórmula 1 siempre ha tenido que evolucionar cuando se enfrenta a nuevos desafíos, y describió los cambios como parte de la responsabilidad de la FIA de proteger el futuro del campeonato.
Esa redacción es importante. La FIA no quiere que los cambios parezcan un rechazo a la dirección híbrida. En cambio, los está enmarcando como un refinamiento de reglas que eran demasiado ambiciosas en su forma original.
La Fórmula 1 está tratando de servir a varias audiencias a la vez. Debe satisfacer a los pilotos que quieren coches con los que puedan competir adecuadamente. Debe mantener a los fabricantes interesados en una tecnología que siga siendo relevante para los coches de calle. Y debe ofrecer a los aficionados un producto que se sienta rápido, dramático y fácil de seguir.
Los cambios propuestos en el motor son un intento de acercar esos intereses.
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El panorama general para la Fórmula 1
La decisión también muestra la rapidez con la que la Fórmula 1 está dispuesta a reaccionar cuando las nuevas regulaciones amenazan la calidad de las carreras.
Las reglas de los motores suelen definir una era. Dan forma al diseño de los coches, la inversión de los equipos, la estrategia de los fabricantes y el orden competitivo durante años. Cambiarlas tan pronto no es un movimiento menor.
Pero la FIA parece haber aceptado que la división de potencia original corría el riesgo de crear demasiado ahorro de energía y no suficiente competición pura. Al dar de nuevo más influencia al motor de combustión, la Fórmula 1 espera mantener el concepto híbrido al tiempo que hace que los coches sean más instintivos



