La competición copera española se detuvo en la primera ronda el miércoles. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) aplazó los 24 partidos de la primera ronda de la Copa del Rey previstos para ese día pocas horas después del choque en Urda, en la provincia de Toledo, al declararse «consternada por el trágico accidente ferroviario» y actuar «en solidaridad con las víctimas».
Entre los partidos suspendidos estaban Navalcarnero-Real Betis, Salamanca-Celta de Vigo y Tavernes-Valencia. Los tres equipos de Primera División, junto con el Alavés y el Levante, deben encontrar ahora una nueva fecha entre el 29 de octubre y el 13 de noviembre.
Valencia, Real Betis y Celta de Vigo se han trasladado al parón internacional de la FIFA. El desplazamiento del Celta a Salamanca está previsto para el 13 de noviembre. El Alavés se mide al Anaitasuna el 3 de noviembre, el Mallorca visita al CD Alcoyano el 5 de noviembre y el Levante viaja a CD Tarancón esa misma noche.
El Barcelona y el Real Madrid, ambos exentos de la primera ronda, publicaron comunicados de luto. El Barcelona señaló que quería «trasladar su apoyo y solidaridad a los familiares y amigos de las víctimas». El Sevilla canceló la rueda de prensa de su entrenador y guardó un minuto de silencio en el entrenamiento.
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Una jornada 11 silenciosa
La pausa se extendió a todo el fútbol profesional durante el fin de semana. Cada partido de la jornada 11 de LaLiga y de la jornada 12 de LaLiga Hypermotion comenzó con un minuto de silencio, al igual que los partidos de la Copa del Rey que sí pudieron disputarse.
La federación ya había tomado las mismas decisiones nueve meses antes. Tras el choque de Adamuz, que en enero se cobró 46 vidas en el mismo corredor Madrid-Andalucía, Villarreal y Real Madrid se detuvieron en el Estadio de la Cerámica para guardar un minuto de silencio antes del pitido inicial, y la ronda de Copa del Rey prevista para esa semana se trasladó.
Puente culpa a una orden «inexplicable»
El Ministerio de Transportes de España atribuye el choque de Urda a un fallo en el sistema de seguridad y a una instrucción errónea desde el centro de mando. El ministro de Transportes, Óscar Puente, afirmó que una avería informática inutilizó el sistema de seguridad en un tramo de 63 kilómetros a las 8:30 hora local y que el centro de mando emitió entonces una orden «inexplicable» que permitió al tren de Renfe reanudar la marcha a toda velocidad pese a una señal de parada activa. El choque se produjo 23 minutos después.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha prometido una investigación y ha decretado luto nacional.
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«No es aceptable que un país como España sufra dos accidentes de tren de alta velocidad en el mismo año», afirmó.
El accidente se produjo a cuatro semanas de las primeras elecciones generales en España desde 2023.
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