Alcaraz no empuña una raqueta en un partido del circuito desde hace tres meses. El jueves seguía siendo lo más ruidoso del tenis, y todo por su pelo.
El español publicó una tanda de fotos en Instagram con un pie de foto tan escueto como «Julio ☀️», en las que aparece con unas trenzas pegadas y muy tirantes que le recorren la cabeza de punta a punta.
En cuestión de horas, la sección de comentarios se había convertido en una reunión de la ATP, con compañeros del circuito sumándose en tromba y los aficionados divididos a partes iguales sobre si el look funcionaba.
La culpa es de Sinner, sentenció internet
El aluvión tenía un hilo conductor. Preguntado por la cabeza rapada de Alcaraz en el US Open de 2025, Jannik Sinner soltó un cumplido al vuelo y dijo que «todo le queda bien».
Esa frase ha vuelto a salir a la superficie, y una cuenta de fans se hizo portavoz de buena parte del Twitter tenístico: «todo esto es culpa de Jannik Sinner por decir que todo le sienta bien, porque desde que lo soltó Carlos lleva poniendo a prueba los límites de esa afirmación de todas las formas posibles».
Cucurella se le adelantó
El otro español de la historia no viene del tenis.
Marc Cucurella, del Chelsea, ha pasado buena parte del verano con sus propias trenzas y no tardó en asomarse por los comentarios con un «Trencitas de fantasía», según informó AOL. Matteo Berrettini tiró de «Vaya haircut» y Zizou Bergs lo definió como «Badass hair».
El paralelismo con Cucurella no era sutil. The Spanish Eye subrayó que Alcaraz publicó un estilo comparable apenas unas horas después de que las trenzas del lateral izquierdo del Chelsea corrieran por las redes, lo que alimentó las especulaciones de que el tenista había tomado la idea del futbolista.
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Los aficionados que pedían que lo borrara
No todas las reacciones fueron cálidas. Un seguidor se lo soltó sin rodeos: «Carlos borra ese carrusel te lo digo muy en serio», según Yahoo Sports.
Otros recurrieron a Arthur Fils, cuyas propias trenzas se han convertido ya en una seña de identidad en el circuito.
El ruido llega en un momento extraño. La tenosinovitis en la muñeca derecha que Alcaraz arrastra desde el Barcelona Open de abril le costó Madrid, Roland Garros y Wimbledon, y ya se ha caído del National Bank Open de Montreal. Cincinnati, en agosto, es el objetivo para su regreso, antes de que el US Open abra sus puertas en Flushing Meadows.



