Una decisión política con consecuencias deportivas
Donald Trump se ha presentado en repetidas ocasiones como el presidente que llevó los mayores acontecimientos deportivos del mundo a Estados Unidos. Sin embargo, un enfrentamiento financiero entre Washington y la Agencia Mundial Antidopaje podría exponerlo a una sanción extraordinaria cuando los Juegos Olímpicos lleguen a Los Ángeles en 2028.
Estados Unidos ha retenido aproximadamente 7,3 millones de dólares correspondientes a dos años de contribuciones a la AMA. Como respuesta, el organismo mundial antidopaje ha estudiado la introducción de una norma que permitiría impedir la asistencia a grandes acontecimientos deportivos de representantes gubernamentales pertenecientes a países que retengan deliberadamente sus pagos.
Según una información de The Associated Press, esa sanción podría situar teóricamente a Trump y a otros funcionarios estadounidenses en una lista de personas sin acceso a eventos olímpicos. Sigue sin estar claro si una medida así podría aplicarse en la práctica, especialmente cuando los Juegos se disputarán en territorio estadounidense, pero la amenaza demuestra hasta qué punto ha escalado el conflicto.
La AMA se prepara para una reunión decisiva
La AMA aplazó en marzo la discusión inicial sobre la propuesta y anunció que volvería a estudiar el asunto en septiembre. Su Comité Ejecutivo se reunirá en Belgrado los días 10 y 11 de septiembre, tal como confirma el calendario oficial de la AMA.
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El organismo no ha confirmado públicamente que durante esa reunión se vaya a votar una sanción contra los gobiernos con contribuciones pendientes. No obstante, será la primera reunión programada del Comité Ejecutivo desde el Mundial y representa la siguiente etapa posible de una disputa que ha permanecido sin resolver durante todo 2026.
Si la propuesta termina recibiendo la aprobación necesaria del Consejo Fundacional de la AMA, los funcionarios de los países que se nieguen deliberadamente a pagar podrían perder el acceso a competiciones incluidas en el sistema antidopaje internacional. Los deportistas estadounidenses no quedarían suspendidos automáticamente, aunque su Gobierno podría perder todavía más influencia dentro de la organización encargada de establecer y supervisar las normas antidopaje mundiales.
Trump heredó el conflicto y decidió continuarlo
La disputa no puede atribuirse únicamente a Trump. El primero de los dos pagos pendientes fue retenido a finales de 2024 bajo la Administración de Joe Biden, después de las críticas dirigidas a la AMA por su gestión del caso de 23 nadadores chinos que habían dado positivo por trimetazidina antes de los Juegos Olímpicos de Tokio.
Las autoridades chinas concluyeron que los nadadores probablemente habían estado expuestos de manera accidental a la sustancia prohibida debido a una contaminación ambiental en un hotel. La AMA aceptó esa explicación y no recurrió la decisión, lo que permitió a varios de los deportistas participar en los Juegos. Funcionarios estadounidenses y la Agencia Antidopaje de Estados Unidos consideraron que el caso no había sido tratado con la independencia y transparencia necesarias.
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La Administración Trump ha mantenido el bloqueo de los pagos en lugar de intentar alcanzar un acuerdo. La base política para retener las contribuciones se creó durante el primer mandato de Trump, cuando el Congreso y la Casa Blanca concedieron a la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas más autoridad para suspender el dinero si se consideraba que la AMA no actuaba de forma justa o eficaz.
Un informe de un comité del Senado estadounidense situó la contribución retenida en 2024 en unos 3,7 millones de dólares y respaldó que Washington pudiera mantener permanentemente la capacidad de bloquear futuros pagos. El documento argumentó que la AMA debía reformar su modelo de gobierno y garantizar una representación justa de Estados Unidos antes de recibir nuevos fondos.
Los dos bandos aseguran estar protegiendo a los deportistas
La posición estadounidense es que retener el dinero protege a los deportistas limpios al obligar a la AMA a ser más transparente. Travis Tygart, director ejecutivo de la USADA, ha sostenido que el organismo mundial no dejó a Washington una alternativa responsable después de rechazar las peticiones de mayor rendición de cuentas y de una revisión independiente de sus operaciones.
En una declaración publicada por la USADA, Tygart insistió en que la ausencia de la contribución estadounidense no afectaría al derecho de los deportistas del país a competir. También señaló que el programa nacional de controles continuaría funcionando conforme al Código Mundial Antidopaje.
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La AMA ofrece una interpretación muy distinta de las consecuencias. Su director general, Olivier Niggli, ha advertido que las decisiones políticas de retener contribuciones nacionales provocan inestabilidad en todo el sistema internacional. “En última instancia, quienes se ven afectados de forma más directa y negativa son los deportistas de todo el mundo”, afirmó después de que la propuesta fuera aplazada a comienzos de este año.
Estados Unidos había sido el mayor contribuyente gubernamental individual de la AMA y su pago anual representaba aproximadamente el seis por ciento del presupuesto del organismo. La pérdida de ese dinero no paraliza inmediatamente los controles antidopaje estadounidenses, pero deja menos recursos disponibles para investigaciones internacionales, estudios científicos, supervisión de programas y asistencia a países con estructuras antidopaje más pequeñas.
Los Ángeles se convierte en el principal punto de presión
La disputa adquiere una importancia adicional porque Estados Unidos organizará los Juegos Olímpicos de 2028. Trump todavía será presidente cuando comience la competición, lo que dificulta que la AMA amenace a funcionarios estadounidenses con sanciones sin provocar una confrontación directa con la persona más poderosa del país anfitrión.
También existen serias dudas sobre si la AMA, el Comité Olímpico Internacional o los organizadores locales podrían impedir realmente que un presidente estadounidense en ejercicio accediera a un recinto olímpico en Los Ángeles. El antiguo representante estadounidense Rahul Gupta ha calificado la idea de prácticamente imposible de aplicar, mientras que la AMA ha sugerido que cualquier norma nueva podría no afectar de forma retroactiva a eventos concedidos antes de su introducción.
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Aunque Trump nunca sea excluido físicamente de una instalación olímpica, el coste deportivo del enfrentamiento ya resulta visible. Estados Unidos ha perdido su representación en los principales órganos de decisión de la AMA debido a los pagos pendientes, mientras una de las mayores potencias deportivas del mundo avanza hacia sus Juegos sin una relación política funcional con la autoridad antidopaje internacional.
La Administración Trump considera que los 7,3 millones de dólares retenidos son una herramienta de presión para conseguir reformas. La AMA los considera una amenaza para el sistema financiero que protege la competición limpia. Si ninguna de las partes cambia de postura, el presidente que desea situarse en el centro de la década deportiva estadounidense corre el riesgo de convertir sus propios Juegos Olímpicos en el siguiente escenario de la disputa.
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