La FIFA da a conocer cinco nuevas reglas para el Mundial de 2026
Con menos de tres meses para que comience la Copa Mundial de 2026 en Estados Unidos, Canadá y México, los organismos que regulan el fútbol están tomando medidas para abordar una de las mayores frustraciones del deporte: la pérdida de tiempo.
El torneo, que contará con un formato ampliado de 48 equipos y 104 partidos, se espera que atraiga a más de cinco millones de aficionados en toda Norteamérica. Con esta magnitud en mente, los responsables parecen decididos a garantizar que los encuentros sigan siendo atractivos y fluidos, especialmente tras las recientes críticas a las tácticas que ralentizan el juego en competiciones nacionales.
Según informa GiveMeSport, varios de los próximos ajustes reglamentarios están dirigidos directamente a reducir las interrupciones y desalentar las conductas antideportivas.
Endurecimiento contra la pérdida de tiempo
Entre los cambios más llamativos se encuentra un enfoque más estricto respecto a las sustituciones. Los jugadores que sean reemplazados dispondrán de solo 10 segundos para abandonar el terreno de juego. Si superan ese límite, su sustituto deberá esperar un minuto antes de entrar, dejando temporalmente a su equipo con menos jugadores.
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La medida pretende eliminar la práctica, cada vez más común, de que los jugadores abandonen el campo lentamente para consumir tiempo en los minutos finales, una táctica que ha frustrado tanto a aficionados como a árbitros.
También se abordarán los retrasos en las reanudaciones del juego. Se impondrá un límite de cinco segundos para realizar los saques de banda; si un equipo no reinicia el juego a tiempo, perderá la posesión. La norma busca eliminar rituales innecesarios y demoras, como el uso prolongado de toallas o los ajustes de posición antes de los saques largos al área.
En un esfuerzo similar por mantener el ritmo, los jugadores que reciban atención médica en el campo deberán abandonarlo y permanecer fuera al menos un minuto antes de regresar, salvo que la lesión haya sido consecuencia de una falta que haya conllevado una amonestación. Esto pretende evitar que las interrupciones se utilicen de forma táctica, sin impedir la atención de lesiones reales.
Refuerzo de la autoridad arbitral
La FIFA también respalda una postura más firme respecto al comportamiento de los jugadores hacia los árbitros. Basándose en directrices ya aplicadas en algunas competiciones europeas, solo los capitanes de equipo podrán acercarse a los árbitros para discutir decisiones.
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El cambio tiene como objetivo reducir las escenas, cada vez más frecuentes, de múltiples jugadores rodeando a los árbitros, lo que puede retrasar la reanudación del juego y aumentar la tensión. Según el nuevo enfoque, los jugadores que ignoren esta norma se arriesgan a ser amonestados.
Ampliación del papel del VAR
El uso del sistema de asistencia arbitral por video (VAR) también se ampliará. Según GiveMeSport, el VAR podrá revisar ahora las segundas tarjetas amarillas que conlleven una expulsión, así como los saques de esquina concedidos de forma incorrecta.
Los defensores de este cambio argumentan que ayudará a eliminar errores claros y determinantes, especialmente en partidos de alta exigencia. Sin embargo, los críticos advierten que ampliar el alcance del VAR podría ralentizar los encuentros, lo que podría socavar el objetivo general de reducir las interrupciones.
El equilibrio entre precisión y fluidez ha sido un desafío constante desde la introducción del VAR, y el torneo de 2026 podría ofrecer la prueba más clara hasta la fecha sobre hasta qué punto debe permitirse la intervención de la tecnología.
Un cambio más amplio de prioridades
En conjunto, los cambios en las reglas sugieren un esfuerzo más amplio por parte de los organismos rectores del fútbol para modernizar el deporte para una audiencia global. Con más partidos, más equipos y una audiencia mayor que nunca, mantener el ritmo y la claridad se ha convertido en una prioridad central.
El éxito de estos ajustes probablemente dependerá de la coherencia en su aplicación y de la rapidez con la que jugadores y árbitros se adapten una vez que comience el torneo.
Fuentes: GiveMeSport; Gaston Edul
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