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Amnesty advierte sobre temores migratorios y riesgos de seguridad durante el Mundial en ciudades anfitrionas de Estados Unidos

Amnesty plantea serias preocupaciones sobre el torneo

Amnesty International advirtió, según el Daily Star, que la Copa del Mundo de 2026 podría estar marcada por importantes problemas de derechos humanos. En un informe de 36 páginas titulado Humanity Must Win, la organización afirmó que el torneo en los tres países anfitriones, Estados Unidos, Canadá y México, podría verse afectado por medidas migratorias, restricciones a la protesta y una presión mayor sobre comunidades ya vulnerables.

De acuerdo con la organización, la situación es especialmente delicada en Estados Unidos, donde se disputará la mayor parte de los partidos. Amnesty describió al país bajo el presidente Donald Trump como una “emergencia de derechos humanos” y señaló redadas migratorias, deportaciones y lo que calificó como detenciones arbitrarias llevadas a cabo por agentes federales armados. En lugar del ambiente abierto y seguro que la FIFA ha prometido, muchos aficionados podrían encontrarse, según Amnesty, con incertidumbre, miedo y un entorno de control mucho más estricto en las ciudades sede.

La atención se centra en la política migratoria de Estados Unidos

Según el artículo del Daily Star, Amnesty considera que la política migratoria de Estados Unidos es uno de los mayores riesgos en torno al torneo. La organización dijo que en 2025 fueron deportadas más de 500.000 personas, entre ellas tanto personas detenidas dentro del país como personas interceptadas en la frontera. Amnesty sostuvo que esa escala solo fue posible debido al debilitamiento de las garantías de debido proceso, con consecuencias profundas para migrantes y refugiados.

Steve Cockburn, responsable de justicia económica y social de Amnesty International, declaró: “El Gobierno de Estados Unidos ha deportado a más de 500.000 personas de Estados Unidos en 2025, más de seis veces el número de personas que verán la final del Mundial”.

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También afirmó: “Estas políticas han destrozado comunidades y han creado un clima de miedo en todo Estados Unidos”.

Amnesty añadió que las operaciones federales habrían afectado de forma desproporcionada a comunidades latinas, negras, asiáticas y a otras comunidades racializadas. Según el informe citado por el Daily Star, la organización acusa a las autoridades de haber detenido a personas, incluidos niños, cerca de sus viviendas, escuelas y lugares de trabajo. Además, Amnesty advirtió que los visitantes extranjeros podrían verse sometidos a un mayor nivel de control mediante normas de visado y revisión de redes sociales.

Las ciudades anfitrionas y sus residentes afrontan más presión

El informe citado por el Daily Star sostiene que varias ciudades anfitrionas del Mundial ya han sentido los efectos de la política federal endurecida. Amnesty señaló el caso de Los Ángeles, donde el presidente Trump desplegó en junio de 2025 a 4.000 efectivos de la California National Guard tras las protestas contra redadas migratorias. La organización también expresó preocupación por los acuerdos de cooperación entre fuerzas policiales locales e ICE en ciudades como Dallas, Houston y Miami.

Según Amnesty, estos acuerdos podrían aumentar el riesgo de perfilado racial, debilitar la confianza entre residentes y policía y empeorar la seguridad pública en general. Por eso, la advertencia no se dirige solo a los aficionados que viajen al torneo, sino también a las personas que viven en las ciudades sede y que podrían soportar de forma directa las consecuencias del evento.

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Al mismo tiempo, la organización criticó que la FIFA y las autoridades públicas no hayan ofrecido todavía garantías suficientes. Según el artículo del Daily Star, en el momento de la publicación solo cuatro de las 16 ciudades anfitrionas habían presentado planes de derechos humanos, y Amnesty afirmó que ninguno de esos planes abordaba de forma clara la protección frente a abusos en la aplicación de la política migratoria.

México y Canadá también afrontan riesgos propios

Las preocupaciones de Amnesty no se limitan a Estados Unidos. Según el artículo del Daily Star, la organización indicó que México movilizó a 100.000 miembros de fuerzas de seguridad, incluidos soldados, en respuesta a la violencia relacionada con los cárteles. Ese entorno de seguridad, advirtió Amnesty, podría crear riesgos adicionales para quienes se manifiesten, incluidas activistas que planean una protesta pacífica durante el partido inaugural en el Estadio Azteca de Ciudad de México por la desaparición de sus seres queridos.

En Canadá, Amnesty relacionó los preparativos del torneo con la presión más amplia sobre la vivienda y con la situación de las personas sin hogar. El informe hace referencia a experiencias de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010 en Vancouver y advierte que las personas sin vivienda fija podrían volver a ser desplazadas del espacio público durante la preparación de un gran evento internacional. El Daily Star también informó de que las autoridades de Toronto cerraron el 15 de marzo un centro invernal de acogida para personas sin hogar porque el recinto ya había sido reservado para uso de la FIFA.

En conjunto, el argumento de Amnesty es que cada país anfitrión muestra una versión distinta del mismo problema. Los grandes acontecimientos deportivos pueden aumentar la presión sobre grupos ya vulnerables cuando los derechos de protección no quedan asegurados de forma clara y anticipada.

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Antes del inicio aumenta la presión sobre la FIFA

Según el Daily Star, Amnesty exige que la FIFA actúe con rapidez si quiere que la Copa del Mundo de 2026 esté a la altura de sus propios compromisos sobre seguridad e inclusión. La organización considera que el torneo ya no puede verse como un evento de riesgo medio. En su lugar, sostiene que hacen falta medidas urgentes para proteger a las personas frente a abusos en la aplicación de la política migratoria, garantizar el derecho a la protesta y evitar el desplazamiento de grupos marginados.

Cockburn declaró: “Mientras la FIFA genera ingresos récord con la Copa del Mundo de 2026, no se puede hacer que aficionados, comunidades, jugadores, periodistas y trabajadores paguen el precio”.

Un portavoz de Amnesty añadió: “Los derechos humanos deben seguir estando en el centro del torneo”.

El mensaje central de la organización es que el éxito de la Copa del Mundo no debería medirse solo por la asistencia, los patrocinadores o los ingresos. Según Amnesty, también debe medirse por si las personas que rodean el torneo, desde residentes locales hasta aficionados internacionales, pueden participar de forma segura y libre.

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Fuentes: Daily Star, Jerry Lawton, Amnesty International

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