Tadej Pogačar ha tomado el control de la Vuelta a España mucho antes de lo que sus rivales habrían deseado. El esloveno lanzó un ataque lejano durante la cuarta etapa y completó casi 50 kilómetros en solitario antes de ganar en Andorra la Vella. Al llegar a la meta, una exigente jornada de montaña se había convertido en una demostración de superioridad.
El ataque llega desde lejos
Según la crónica de la etapa publicada por The Guardian, Pogačar realizó su movimiento decisivo camino de la Collada de Beixalis. El maillot rojo se separó rápidamente de un grupo perseguidor que incluía a Primož Roglič, Enric Mas, Richard Carapaz, Felix Gall y Oscar Onley. Su ventaja ya alcanzaba un minuto y 30 segundos al coronar el puerto.
La etapa de 104,8 kilómetros contenía varias ascensiones exigentes y ofrecía pocas oportunidades para recuperar fuerzas. Pogačar comenzó la última subida con tres minutos y 12 segundos de ventaja antes de controlar los kilómetros restantes. Cruzó la línea después de dos horas, 40 minutos y 35 segundos.
Jarno Widar ganó el sprint por la segunda posición y terminó a dos minutos y 39 segundos del vencedor. Gall ocupó el tercer puesto después de ser incapaz de seguir durante mucho tiempo la aceleración inicial de Pogačar. Ninguno de los otros aspirantes a la general encontró una respuesta efectiva cuando el esloveno estableció su ritmo.
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Las diferencias ya son importantes
Los tiempos fueron confirmados por la clasificación oficial de La Vuelta. Pogačar lidera ahora la general con tres minutos y 21 segundos sobre su compatriota Roglič. El español Enric Mas ocupa la tercera posición, a tres minutos y 32 segundos del líder y solamente 11 segundos por detrás del segundo puesto.
Esas diferencias no deciden una gran vuelta después de únicamente cuatro etapas, pero modifican por completo las responsabilidades dentro de la carrera. Pogačar puede elegir cuándo defenderse y cuándo atacar, mientras que sus rivales deben encontrar oportunidades para recuperar varios minutos. Los equipos que esperaban aguardar hasta la última semana ya están obligados a reconsiderar sus planes.
Después de la etapa, Pogačar declaró: “Es muy bueno porque ahora puedo estar tranquilo y confiado durante los próximos días”. Explicó que atacó porque no quería quedarse aislado frente al resto de candidatos a la general. Cuando consiguió abrir la diferencia, mantuvo su apuesta hasta el final pese a reconocer la dureza del esfuerzo.
El trofeo que falta está más cerca
Pogačar comenzó la carrera intentando conquistar la única gran vuelta que todavía falta en su palmarés. Ya ha ganado cinco veces el Tour de Francia y también se ha impuesto en el Giro de Italia, pero solo había disputado La Vuelta anteriormente en 2019. Todavía quedan 17 etapas, aunque sus rivales ya persiguen tanto el maillot rojo como una enorme desventaja.
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