Granada CF

Todos se paran al oír el silbato y llega lo impensable

Los jugadores del Mallorca se detuvieron cuando el árbitro hizo sonar su silbato, pero el Granada continuó y marcó un gol que el VAR no podía corregir.

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Un saque de esquina aparentemente rutinario en la segunda división española provocó una de las controversias arbitrales más confusas de la temporada. Los jugadores del Mallorca se detuvieron después de escuchar el silbato del árbitro Saúl Ais Reig, pero el balón ya estaba en juego y terminó dentro de su portería. El gol del Granada fue concedido pese a las airadas protestas del conjunto visitante.

Una reanudación que nadie entiende

Según la información publicada por A Bola, la confusión se produjo en el minuto 80 cuando el Granada ganaba 1-0. El equipo local ejecutó un córner inmediatamente después de una sustitución, aunque Ais Reig todavía no había señalado claramente la reanudación. El colegiado hizo sonar su silbato cuando el centro ya había sido enviado al área.

Varios futbolistas del Mallorca interpretaron el sonido como una nueva interrupción y dejaron de defender de inmediato. El Granada continuó la jugada y el balón terminó siendo desviado hacia su propia portería por Arnau Puigmal. El tanto en propia meta fue concedido y estableció el 2-0.

La decisión provocó fuertes protestas tanto en el campo como alrededor del banquillo mallorquinista. Álex Sala y Manu Morlanes recibieron tarjetas amarillas, mientras que el miembro del cuerpo técnico Luis Vicente de Miguel fue expulsado. El entrenador Luis García aceptó posteriormente que los árbitros pueden equivocarse, pero sostuvo que el error debería haberse corregido inmediatamente.

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Por qué el VAR no podía intervenir

La razón por la que no se produjo una revisión fue descrita por el periodista de Mundo Deportivo Ramón Fuentes. El incidente estaba relacionado con la gestión arbitral de una reanudación, una situación que queda fuera de los supuestos en los que puede intervenir el VAR. La responsabilidad de reconocer la confusión y corregir la decisión correspondía por tanto al árbitro de campo.

Fuentes informó de que el gol no debería haberse concedido porque el silbato influyó directamente en la reacción de los jugadores del Mallorca. La solución apropiada habría sido detener la secuencia y organizar de nuevo la reanudación. Una vez que Ais Reig decidió validar el tanto, los asistentes de vídeo no tenían autoridad para anular su decisión por ese error de procedimiento concreto.

Un error se vuelve definitivo

Los límites del VAR explican por qué la decisión permaneció vigente, pero no convierten la decisión en correcta. Los asistentes pueden revisar goles por faltas, manos y fueras de juego, aunque no tienen capacidad para corregir todos los errores producidos durante la gestión del partido. En esta ocasión, la única persona con autoridad para solucionar el problema era el mismo árbitro que había generado la confusión.

El Granada ganó 2-0 y el discutido autogol se convirtió en el resultado definitivo de la noche. Los jugadores del Mallorca tenían una razón legítima para reaccionar al sonido porque los futbolistas están entrenados para detenerse cuando el árbitro señala una interrupción. Un momento destinado a reanudar el encuentro terminó convirtiéndose en la acción que lo sentenció.

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