Kai Havertz

Árbitro danés explica por qué el gol anulado a Alemania no fue tan simple

Un árbitro danés ofrece una explicación mesurada sobre el gol anulado a Alemania en el Mundial, sugiriendo que la decisión no fue tan sencilla como se percibió.

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Alemania abandonó el Mundial con enfado.

Los cuatro veces campeones del mundo fueron eliminados por Paraguay tras un dramático partido de octavos de final que terminó 1-1 después de la prórroga, antes de que Paraguay ganara la tanda de penaltis.

Para Alemania, la imagen que lo definió todo fue el cabezazo de Jonathan Tah en la prórroga, anulado tras una revisión del VAR. Para Julian Nagelsmann, la decisión fue inaceptable.

Pero el árbitro de la Superliga danesa Michael Tykgaard ha ofrecido ahora una explicación más mesurada.

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Y su punto de vista hace que la indignación alemana parezca menos sencilla.

Alemania vio un escándalo

Alemania pensó que había tomado una ventaja de 2-1 en la prórroga.

Tah se elevó dentro del área y cabeceó el balón a la red, desatando celebraciones salvajes de los jugadores alemanes. Pero el gol fue revisado, y el árbitro finalmente lo anuló por una falta de Waldemar Anton sobre el portero paraguayo Orlando Gill.

Nagelsmann estaba furioso después. Calificó la decisión de “escándalo” y la describió como “ridícula”.

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Esa reacción no fue sorprendente. Alemania estaba a minutos de un posible lugar en los octavos de final, y el gol anulado cambió la dirección emocional del partido.

Pero el enfado no siempre convierte una decisión en errónea.

Tykgaard señala el detalle táctico

Según TV 2 Sport, Michael Tykgaard cree que la situación no debe juzgarse únicamente por la cantidad de contacto.

“Uno quizás olvida el aspecto táctico de la situación”, dijo Tykgaard.

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Ese es el punto clave.

Desde la perspectiva alemana, el contacto parecía mínimo. Anton no pareció realizar una entrada violenta, y Gill no fue derribado de forma dramática.

Pero la explicación de Tykgaard va más allá.

“A primera vista, es una situación interesante que podría ir en cualquier dirección. Inmediatamente, es una batalla posicional, y el árbitro debe evaluar quién tiene la posición. También debe evaluar si es un contacto accidental, y podría parecerlo”, dijo.

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En otras palabras, el árbitro no solo buscaba un empujón o una colisión clara.

También tuvo que decidir si Anton estaba usando su posición para bloquear al portero en lugar de hacer un intento genuino de jugar el balón.

Anton le dio un problema al árbitro

Aquí es donde la decisión se vuelve incómoda para Alemania.

Tykgaard señaló el lenguaje corporal y los brazos de Anton, argumentando que el defensor alemán no parecía completamente inocente en la situación.

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“Sin embargo, el árbitro también debe observar si el atacante toma la posición por razones tácticas, y ahí es donde hay algo que perseguir. En las imágenes, parece que Waldemar Anton está allí más para interponerse en el camino del portero que para jugar el balón, y también tiene claramente las manos levantadas para ‘controlar’ al oponente”, dijo Tykgaard.

Eso no significa que la decisión fuera obvia.

Pero sí significa que Alemania le dio al árbitro algo que juzgar.

La posición de Anton, sus brazos y su papel en el bloqueo a Gill crearon suficiente duda para que el VAR interviniera. Una vez que el árbitro fue enviado al monitor, la decisión ya no se trataba solo de si el contacto parecía dramático.

Se trataba de si Anton había impedido ilegalmente que el portero se moviera hacia el balón.

No fue un gran contacto, pero sí hubo contacto

Tykgaard no presentó la decisión como fácil.

Eso hace que su análisis sea más convincente.

Reconoció que el contacto no fue importante, pero argumentó que aún existía y, por lo tanto, entraba dentro del juicio del árbitro.

“El contacto no es grande, pero está ahí. Si es lo suficientemente grande como para conceder un tiro libre, depende del juicio del árbitro”, dijo.

Esa frase es importante.

Explica por qué la situación ha dividido opiniones. Alemania vio una decisión blanda. El árbitro vio una interferencia. Tykgaard vio una decisión marginal pero defendible.

Eso es muy diferente de la versión de los hechos de Nagelsmann, donde la decisión fue simplemente un escándalo.

El enfado de Nagelsmann oculta el propio error de Alemania

No hay duda de que Alemania tenía razones para sentirse frustrada.

Se les anuló un gol en la prórroga. Una campaña mundialista terminó poco después. Las emociones siempre iban a estar a flor de piel.

Pero el análisis de Tykgaard también socava la idea de que Alemania fue solo víctima de una mala decisión.

Anton se colocó en una posición arriesgada. Pareció bloquear al portero. Sus brazos estuvieron involucrados. Dentro del área chica, eso siempre es peligroso.

Para Nagelsmann, fue más fácil atacar al árbitro.

Para Alemania, la lección más difícil es que una acción innecesaria ayudó a crear la controversia.

Paraguay siguió adelante mientras Alemania discutía

Alemania finalmente perdió la tanda de penaltis, completando otra dolorosa eliminación temprana del Mundial.

Paraguay, mientras tanto, avanzó tras sobrevivir a la presión, la controversia del VAR y los penaltis.

Eso es lo que hace que la decisión sea tan difícil de aceptar para Alemania. No ocurrió en un partido de liga ordinario. Ocurrió en la prórroga de un partido de eliminación directa del Mundial.

Pero la explicación de Tykgaard muestra por qué el incidente no puede reducirse simplemente a la indignación.

La decisión fue discutible.

Pudo haber sido rigurosa.

Pero no fue imposible de entender.

Y para Alemania, esa puede ser la parte más incómoda.

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