La batalla por mantener a Infantino en el cargo ha abandonado los despachos y ha entrado en el lenguaje de los tribunales.
En un comunicado emitido el sábado, la FIFA anunció que impugnaría las informaciones inexactas «de forma directa y contundente», calificó las acusaciones contra Infantino de «categóricamente falsas» y las presentó como parte de una campaña organizada contra un presidente en ejercicio.
«Cada vez resulta más evidente que existe un esfuerzo concertado y continuado por parte de algunos para socavar a la FIFA y a su presidente», señaló el organismo rector, sin nombrar a nadie.
El detonante fue una investigación del Daily Telegraph. El diario informó de que la UEFA había abonado una cifra de seis dígitos a una antigua empleada que presuntamente mantuvo una relación con Infantino durante los años en que este ejerció como secretario general del organismo. La UEFA ha confirmado desde entonces que se realizó un «pago de salida» a la mujer. La FIFA también reconoció el pago, pero lo describió como una indemnización por despido y afirmó que sus normas se han «endurecido» desde entonces.
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Del capital privado a la difamación
Hasta la semana pasada, la crisis de Infantino giraba en torno al dinero y al control. El 30 de julio, las federaciones miembro de la UEFA votaron por unanimidad en una reunión de urgencia boicotear todos los torneos de la FIFA, incluido el Mundial, si el presidente seguía adelante con los planes de vender a inversores externos una participación en un nuevo vehículo comercial que gestionaría los mayores eventos del deporte. La Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol rechazaron el plan por separado.
Infantino retiró posteriormente la propuesta. No fue suficiente.
En un comunicado emitido a principios de este mes, la UEFA afirmó que mantiene la postura del boicot porque sus miembros también exigieron garantías de que «no se volverán a producir jamás intentos de desfigurar el juego de esta manera». La UEFA añadió que había «perdido la confianza en la presidencia de Gianni Infantino».
El comunicado del sábado fue la réplica más contundente de la FIFA hasta la fecha. Junto al calificativo de «difamatoria», el organismo advirtió de que no «facilitará ni tolerará ningún proceso relativo a la elección del presidente de la FIFA que sea incompatible con los Estatutos de la FIFA» y advirtió a sus opositores de que no deben buscar «mediante acusaciones, insinuaciones o desinformación lo que no pueden lograr a través de los procesos democráticos establecidos por la FIFA».
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Marzo de 2027, en el horizonte
Infantino tiene previsto presentarse a un cuarto mandato en el Congreso de la FIFA que se celebrará en Rabat en marzo de 2027. El lenguaje sobre los «procesos democráticos» se lee como un mensaje directo a las confederaciones que reclaman una revisión del liderazgo antes de esa fecha.
El apoyo se reparte por confederaciones. Los organismos africano y sudamericano han respaldado públicamente a Infantino; la UEFA y la Concacaf, no. Las confederaciones, sin embargo, no entregan los votos de sus miembros. Cada federación nacional emite su propio voto, y la presidencia de la FIFA se decide federación a federación.
La pregunta pendiente es a quién se refiere la FIFA con «algunos». El organismo ha dejado sin atribuir la acusación de una campaña de desprestigio y al mismo tiempo ha planteado, con las palabras que ha elegido, la posibilidad de emprender acciones formales si las informaciones continúan. No se ha presentado nada. La próxima prueba del boicot de la UEFA será la organización por parte de Polonia del Mundial Femenino sub-20 de la FIFA el 5 de septiembre.
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