Lionel Messi llevaba más de 20 años intentando encontrar el final perfecto con Argentina. Al final, tuvo que admitir que el fútbol rara vez ofrece algo así.
El jugador, de 39 años, confirmó el lunes que se retira del fútbol internacional y pone así fin a su carrera en la selección argentina, con la que disputó 207 partidos internacionales, marcó 125 goles, ganó dos títulos de la Copa América y, sobre todo, se alzó con el título mundial que tanto había anhelado a lo largo de su vida. Su última actuación tuvo lugar en la final del Mundial de 2026, donde el intento de Argentina de revalidar el título terminó con una derrota por 0-1 ante España.
Sin embargo, lo más revelador del comunicado de Messi no fue simplemente que fuera a dejar el club.
Eso ocurrió en un momento en el que él ya había tomado esa decisión.
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Según datos de la Asociación del Fútbol de Argentina, Messi redactó su carta de despedida manuscrita el 21 de julio, solo dos días después de la final del Mundial. La mantuvo en secreto durante más de un mes antes de publicarla finalmente el 31 de agosto. Hacia el final del mensaje, había una declaración conmovedora: tras la muerte de su padre, Jorge, el 8 de agosto, estaba aún más convencido de que había llegado el momento, según Messi.
«Lo he dado todo; ya no me queda nada más que dar», escribió Messi, antes de concluir la carta con las que quizá sean las palabras más significativas de todas: «Doy gracias a Dios por haberme hecho argentino».

El último deseo de su padre lo cambió todo
Para entender por qué la renuncia fue definitiva, hay que remontarse más allá de la derrota ante España.
Jorge Messi había sido mucho más que el simple padre de Lionel. Le había acompañado y aconsejado desde su infancia, le ayudó a organizar el traslado de Rosario a Barcelona y siguió siendo una figura fundamental en su vida durante casi toda su carrera profesional. Jorge falleció a los 68 años en Rosario tras una larga enfermedad, apenas unas semanas después de que Argentina quedara eliminada del Mundial.
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Más tarde, Messi reveló algo que hacía especialmente difícil considerar su último Mundial desde un punto de vista puramente deportivo. El estado de salud de su padre había empeorado poco antes del torneo, pero Jorge había seguido insistiendo a su hijo para que jugara un último Mundial. Messi explicó más tarde que le había dicho a su padre que Argentina llegaría a la final, con la esperanza de que eso le diera tiempo suficiente para recuperarse lo suficiente como para poder viajar y verlo jugar. Argentina llegó efectivamente a la final. Jorge no pudo estar allí.
Messi admitió además que, durante el torneo, nunca se había sentido del todo en forma físicamente. Le hubiera gustado regalarle a su padre otro título mundial, pero afirmó que su cuerpo ya no respondía como él esperaba. En este contexto, la carta de renuncia adquiere un significado totalmente diferente. Puede que la derrota ante España marcara el final deportivo, pero la muerte de Jorge Messi parece haber disipado gran parte de la incertidumbre que aún quedaba.
Su madre, Celia Cuccittini, fue quizá quien mostró la reacción más triste de toda la familia. Dijo que la familia ya sabía de antemano la decisión de Lionel, pero que, aun así, se quedaron destrozados cuando se hizo pública. También recordó algo sobre lo que Jorge solía reflexionar en voz alta antes de su muerte: ¿qué haría si, algún día, Lionel dejara de jugar? En cuestión de pocas semanas, la familia perdió a Jorge y luego tuvo que ver cómo Lionel cerraba el capítulo que había marcado casi toda su vida adulta.
Tres jugadores argentinos ya habían recibido un aviso
Para la mayor parte del mundo del fútbol, el anuncio de Messi fue una sorpresa.
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Sin embargo, al parecer ya se había lanzado una advertencia en el vestuario argentino.
Según un reportaje de Infobae, tres miembros de la selección argentina que disputó el Mundial revelaron posteriormente que Messi había insinuado, antes de la final contra España, que ese partido podría ser el último que jugara con la selección. No se han dado a conocer los nombres de estos jugadores, pero esta información cambia considerablemente el ambiente en torno a dicha final.
Por eso, algunos jugadores argentinos entraron en el New York New Jersey Stadium conscientes de que, al menos, existía la posibilidad de que no solo se estuvieran jugando otro título mundial. También podría haber sido el último partido internacional del mejor jugador de la historia de su país.
Lo que vino después fue brutalmente sencillo. Argentina perdió. Messi abandonó el campo sin haber ganado otro título mundial. Dos días después, lejos de las cámaras, se sentó y escribió las palabras que acabarían poniendo fin a su carrera internacional.
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No fue la despedida triunfal que muchos habían imaginado para él.
Sin embargo, la identidad del equipo que puso fin a todo aquello escondía un giro histórico extraordinario.
España estuvo a punto de fichar a Messi, pero acabó convirtiéndose en su último rival
Más de dos décadas antes de que España derrotara a Messi en su último partido internacional con Argentina, el fútbol español ya había intentado convencerlo de que jugara con España.
Messi se incorporó al Barcelona cuando era adolescente, y su talento no tardó en hacerse evidente. Según la versión de la FIFA sobre sus primeros pasos en el ámbito internacional, la Federación Española intentó convencerlo de que jugara con España, mientras que en Argentina, de repente, se fue tomando cada vez más conciencia de que uno de los talentos más excepcionales de su generación se estaba formando a miles de millas de distancia, en Cataluña.
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La historia contiene un detalle casi increíble.
Cuando la Federación Argentina envió finalmente al Barcelona el fax con la primera convocatoria de Messi, su nombre aparecía escrito erróneamente como «Leonel Mecci». El padre de Messi, Jorge, se lo señaló a los responsables argentinos cuando estos se pusieron en contacto con la familia, y dejó claro cuál era la decisión: su hijo quería jugar con Argentina.
Este lío administrativo acabó dando lugar a una de las decisiones más importantes de la historia del fútbol.
Más adelante, Messi se convertiría en el jugador con más partidos y más goles de la historia de Argentina. Perdió finales, se le acusó en algunos círculos de sentirse más catalán que argentino, se retiró temporalmente de la selección, regresó, ganó la Copa América y, finalmente, se proclamó campeón del mundo.
Entonces, 22 años después de que Argentina se apresurara a asegurarse su futuro en la selección nacional, mientras que España mostraba su interés, Messi disputó el último partido de su carrera con la selección argentina precisamente contra España.
El círculo no podría haberse cerrado de forma más perfecta.

No era la primera vez que Messi se despedía
La historia presenta otra simetría digna de mención.
Hace diez años, Messi se retiró por primera vez de la selección argentina.
Tras la derrota de Argentina ante Chile en la final de la Copa América Centenario 2016, disputada en el MetLife Stadium, Messi falló su lanzamiento en la tanda de penaltis y anunció que daba por terminada su etapa en la selección nacional. Las decepciones acumuladas habían sido demasiado para él. Argentina había perdido la final del Mundial de 2014, así como las finales de la Copa América de 2015 y 2016, mientras que Messi seguía enfrentándose a la pregunta de por qué no podía repetir a nivel internacional el asombroso éxito que había logrado en el FC Barcelona.
Sin embargo, esta jubilación duró muy poco.
Messi regresó y siguió persiguiendo aquel único objetivo que, al parecer, se le negaría para siempre. El título de la Copa América se hizo por fin realidad en 2021. En 2022 le siguió la «Finalísima». Luego llegó Catar y la imagen que cambió para siempre y de forma radical su relación con Argentina: Messi alzando la copa del mundo.
Su segunda retirada de la selección nacional se produce, por tanto, exactamente una década después de la primera, aunque desde una posición totalmente diferente.
En 2016 se marchó con la sensación de haber sufrido una derrota.
En 2026 se despedirá como campeón del mundo.

Enzo Fernández se había pasado toda su infancia preguntándose si ese momento llegaría antes.
Las reacciones de los compañeros de equipo de Messi ponen de manifiesto lo inusual que se había vuelto su papel dentro de esta generación argentina.
Para algunos, era a la vez capitán del equipo, compañero de equipo e ídolo de la infancia.
Enzo Fernández fue uno de los ejemplos más impresionantes de ello. Tras la primera retirada de Messi en 2016, Fernández no era más que un niño que soñaba con convertirse en futbolista profesional. Tras el anuncio del lunes, reveló que solía calcular la diferencia de edad entre él y Messi para averiguar cuántos años más jugaría Messi y con qué rapidez tendría que dar el salto a la selección absoluta argentina si alguna vez quería compartir el campo con él.
Aquella fantasía infantil acabó haciéndose realidad de una forma que Fernández difícilmente habría podido imaginar.
No solo ha jugado con Messi. Ha compartido vestuario con él, ha participado junto a él en grandes torneos y se ha proclamado campeón del mundo junto al hombre al que ya admiraba de niño.
Rodrigo De Paul ofreció otra perspectiva. En su homenaje se centró en el Messi que los aficionados rara vez llegaban a ver: las luchas internas, la presión, las críticas y la atención que prestaba no solo a sus compañeros de equipo, sino también al personal que rodeaba la concentración de la selección argentina. De Paul afirmó que llevaba mucho tiempo deseando que los argentinos comprendieran a la persona que se esconde detrás del dorsal número 10.
Lisandro Martínez miró aún más hacia el futuro y dijo que, algún día, su hija se sentiría orgullosa de que su padre hubiera jugado en el mismo equipo que Messi. Lautaro Martínez destacó las lecciones que Messi había dejado: cómo recuperarse de los reveses, seguir trabajando y creer en uno mismo incluso tras las decepciones. Leandro Paredes admitió que creía haberse preparado emocionalmente para el anuncio, pero que luego se dio cuenta de que no era así.
El mensaje de Ángel Di María tuvo un significado especial, ya que había recorrido casi todo el camino junto a Messi. Di María no solo le agradeció lo que había conseguido, sino también el hecho de que se hubiera decantado por Argentina, un detalle que cobra aún más importancia si se tiene en cuenta el interés que España había mostrado por él desde el principio.

En realidad, la reacción de Antonela tenía que ver con sus hijos
La respuesta de Antonela Roccuzzo se centró menos en las estadísticas y más en lo que habían vivido los tres hijos de Messi.
Recordó los años llenos de reveses que precedieron a la conquista de los trofeos y pensó en cómo Thiago, Mateo y Ciro habían crecido viendo a su padre seguir adelante una y otra vez tras cada decepción. También habían estado allí cuando el viaje en Catar llegó por fin a su momento decisivo, y habían sido testigos de cómo él alzaba la copa del mundo, tras años en los que ese éxito parecía cada vez más improbable.
Para Messi, este premio es importante.
Sus primeros años en Argentina estuvieron marcados por comparaciones incómodas con Diego Maradona y por las dudas sobre si alguna vez podría ocupar un lugar tan destacado en la conciencia colectiva del país. Al final, sus hijos habían sido testigos de cómo había pasado de ser la superestrella que, según se decía, no rendía con la selección argentina, a convertirse en el capitán de uno de los equipos más famosos del país.
Eso explica también por qué la última línea de su despedida tiene tanto peso.
«Gracias a Dios que soy argentino» no es solo una frase final patriótica. Parece una respuesta a un debate que ha acompañado a Messi durante años.
La reacción de Argentina fue mucho más allá del fútbol
La magnitud de las reacciones demostró que la retirada de Messi ya no era solo un acontecimiento deportivo.
El obelisco de Buenos Aires se iluminó con los colores de Argentina, el azul claro y el blanco, mientras los aficionados se congregaban en la capital. A través de la cuenta oficial de la selección nacional, se le comunicó a Messi que Argentina lo querría durante el resto de su vida.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, fue aún más lejos y afirmó que la carrera internacional de Messi había inspirado a millones de personas y había «redefinido» el fútbol. La FIFA, la UEFA, la CONMEBOL, la MLS y el Movimiento Olímpico rindieron homenaje a su despedida.
La reacción también tuvo repercusión en el ámbito deportivo.
La leyenda del tenis Gabriela Sabatini reaccionó ante ello. La Federación Argentina de Baloncesto recopiló mensajes de miembros de su famosa «Generación Dorada», entre ellos Manu Ginóbili, Luis Scola, Andrés Nocioni y Carlos Delfino. NBA Latinoamérica publicó su propio homenaje, mientras que el piloto de Fórmula 1 Franco Colapinto calificó a Messi de fuente de inspiración. Incluso el embajador de Japón en Argentina le dio las gracias públicamente.
También en el ámbito político se produjo, durante un breve periodo de tiempo, una concordia inusual.
El presidente Javier Milei le rindió homenaje, mientras que el expresidente Mauricio Macri escribió sobre el prestigio que Messi había aportado a Argentina a nivel internacional. En un país en el que las divisiones políticas pueden ser extraordinariamente intensas, Messi siguió siendo una de las pocas figuras culturales capaces de despertar una resonancia emocional igualmente fuerte en bandos opuestos.
Los periódicos internacionales se hicieron eco de este anuncio de forma similar. L’Équipe resumió el momento con el conciso titular «Messi y Argentina: se acabó», mientras que periódicos de toda Europa y Sudamérica destacaron la retirada en sus portadas.
Messi deja tras de sí un equipo de fútbol y una gran empresa
Argentina tiene ahora que sustituir a mucho más que un simple delantero.
Messi se convirtió en el rostro más valioso de una enorme expansión comercial en torno a la selección nacional. Según Bloomberg Línea, en 2017 la AFA contaba con tan solo seis marcas colaboradoras. Hoy en día, esa cifra supera las 100, y los éxitos de Argentina en el terreno de juego y el carisma mundial de Messi están ayudando a la federación a convertir a la selección nacional en una plataforma comercial internacional.
Por eso, la reacción inmediata de las grandes marcas fue tan reveladora.
Adidas, que había acompañado a Messi a lo largo de seis Mundiales, describió este viaje como uno que permanecerá para siempre en la memoria. Netflix se tomó a broma su retirada, haciendo referencia a lo difícil que es recuperarse de un «final de temporada». Noblex imitó el formato manuscrito de la carta de Messi, mientras que Gillette, Quilmes, Carrefour y otras marcas se apresuraron a poner en marcha sus propias campañas de despedida.
Por lo tanto, el reto empresarial al que se enfrenta AFA es inusual.
Argentina sigue contando con futbolistas de talla mundial y sigue figurando entre las selecciones más fuertes del mundo. Sin embargo, la federación deja atrás una época en la que el mejor jugador de su generación era a la vez capitán, figura central en lo deportivo e icono de marketing a nivel mundial.
Es difícil sustituir a Messi en la alineación.
Probablemente sea imposible sustituir lo que él representaba para la imagen de Argentina en el mundo.
Argentina podría intentar recuperarlo por última vez
Una retirada no tiene por qué significar necesariamente que los aficionados hayan visto a Messi con la camiseta de Argentina por última vez.
Infobae informa de que la AFA quiere estudiar la posibilidad de organizar un partido de despedida para Messi en el estadio Monumental de River Plate. La primera ventana internacional de Argentina tras el Mundial se extiende del 21 de septiembre al 6 de octubre, aunque Messi aún no ha confirmado que esté dispuesto a participar y los detalles aún no están claros.
Probablemente se trataría más bien de un gesto ceremonial que de una revocación de su retirada del deporte internacional.
Sin embargo, para la AFA la tentación es evidente. La última aparición de Messi en un partido oficial con Argentina tuvo lugar en Nueva Jersey. Tras 207 partidos, sería un final muy diferente para esta historia si los aficionados argentinos pudieran despedirse de él en su propio terreno.
También hay algunas cuestiones más bien prácticas que hay que aclarar.
Alguien tiene que hacerse cargo del dorsal número 10. Nicolás Paz, Thiago Almada, Julián Álvarez y Lautaro Martínez ya han sido mencionados en los medios argentinos como posibles candidatos, aunque Lionel Scaloni aún no ha tomado ninguna decisión pública al respecto.
Y el propio futuro de Scaloni también supone otra incertidumbre. Argentina no solo comienza un nuevo ciclo sin Messi. Comienza el proceso en el que habrá que decidir qué parte del equipo construido en torno a él se mantendrá de cara al Mundial de 2030.
Entonces llegó un mensaje de Rosario
Apenas unas horas después del anuncio, la atención volvió inevitablemente a centrarse en el Newell’s Old Boys.
De niño, Messi jugó en el Newell’s antes de marcharse de Rosario para fichar por el Barcelona, y la idea de disputar un último partido con el club de su infancia le ha acompañado durante años en la recta final de su carrera.
Esta vez, la invitación llegó directamente desde el vestuario del actual equipo del Newell’s.
Tras el empate a 0-0 del Newell’s contra Estudiantes, el portero Josué Reinatti fue preguntado sobre la retirada de Messi y declaró públicamente que el club le estaba esperando, con lo que reavivó el sueño de que el jugador pusiera fin a su carrera en Rosario. Aunque no hay indicios de que Messi esté planeando dar ese paso en estos momentos, debido al momento en que se produjo, esta especulación se extendió rápidamente por el mundo del fútbol argentino.
Esta posibilidad resulta aún más interesante si tenemos en cuenta lo que el propio Messi ha dicho recientemente sobre el futuro de su carrera.
Tiene contrato hasta 2028, pero eso ya no es garantía de nada.
Oficialmente, el futuro inmediato de Messi está claro.
Sigue siendo jugador del Inter Miami y ha firmado una renovación de contrato hasta el final de la temporada 2028 de la MLS. El acuerdo se hizo público en octubre de 2025 como parte del proyecto a largo plazo del club en torno al Miami Freedom Park.
En el campo hay muy pocos indicios de que un jugador pueda desaparecer así, sin más.
Dos días antes de anunciar su retirada de la selección argentina, Messi marcó cuatro goles y dio una asistencia en la aplastante victoria del Inter Miami por 7-1 sobre el CF Montréal. Fue su primer póquer en la MLS.
Esto da lugar a una de las contradicciones más extrañas en relación con su dimisión.
Parece que es capaz de seguir adelante.
Sin embargo, desde el punto de vista emocional, últimamente se ha mostrado mucho más inseguro en sus declaraciones.
Tras la muerte de Jorge Messi, Lionel admitió públicamente que tenía serias dudas sobre cuánto tiempo más quería seguir jugando al fútbol. «The Guardian» señaló entonces que su retirada de la selección argentina planteaba inevitablemente la cuestión de si realmente cumpliría su contrato, que se extiende hasta dos temporadas más allá de 2026.
Para los seguidores de Newell, esta incertidumbre da pie a la imaginación. Para el Inter de Miami, plantea una cuestión que podría cobrar cada vez más importancia. Para todos los demás, es un recordatorio de que la despedida de Argentina podría ser el comienzo de una despedida más amplia de Messi del fútbol.

De «Leonel Mecci» a una leyenda argentina
Entre el principio y el final hay un contraste casi absurdo.
Argentina envió una vez a Barcelona un fax con el nombre «Leonel Mecci».
22 años después, el jugador al que querían incorporar a su selección nacional la abandona tras haber disputado 207 partidos internacionales, haber marcado 125 goles y haber ganado prácticamente todos los títulos internacionales importantes que se podían ganar.
Su primera participación con la selección absoluta argentina duró menos de un minuto, antes de que fuera sustituido en el partido contra Hungría en 2005. Años más tarde le siguieron la derrota en la final del Mundial de 2014, dos derrotas en la final de la Copa América, las acusaciones de que le interesaba más el Barcelona, su retirada en 2016 y, finalmente, la decisión de volver.
Si eso hubiera sido el final de la historia, la carrera internacional de Messi habría sido, aun así, extraordinaria.
En cambio, se quedó el tiempo suficiente para reescribirlo.
Ganó la Copa América en 2021. Se alzó con el título en la Finalísima. Finalmente, en Catar, se proclamó campeón del mundo. En 2024 sumó otra Copa América y, a los 39 años, llevó por última vez a la selección argentina hasta la final del Mundial.
No ganó esa final.
España, el país que en su día había esperado que jugara con ella, le negó ese final de cuento de hadas.
Pero quizá sea precisamente por eso por lo que la despedida funciona.
Messi pasó gran parte de su carrera en la selección argentina dándose cuenta de que, en el fútbol internacional, lo que él deseaba que sucediera al final no era lo que importaba. Perdió. Fue criticado. Se retiró. Volvió. Al final, todo lo que antes parecía imposible acabó sucediendo.
Ahora Argentina tiene que decidir quién le sucederá.
Y Lionel Messi lo verá por primera vez en más de dos décadas junto con todos los demás.



