El argumento de Anthony Gordon es breve. En la Premier League corría y presionaba, y hasta ahí solía llegar la opinión inglesa sobre él. En LaLiga, dice, el cuerpo técnico y la afición lo leen de otra manera.
«Creo que me he convertido en un jugador diferente a ojos de mucha gente, porque en Inglaterra siempre sentí que se me respetaba por ser rápido y por presionar, pero nunca se respetó realmente la calidad y la inteligencia con las que juego», ha declarado el extremo a ITV Sport.
«Solo los jugadores con los que compartí vestuario parecían darse cuenta.»
Gordon salió del Newcastle a finales de mayo, cuando el Barcelona lo fichó por 69,3 millones de libras (80 millones de euros con las variables incluidas) y le entregó un contrato de cinco años.
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La vieja etiqueta y la nueva
La frustración del jugador de 25 años, tal y como se la explicó a ITV Sport, tiene que ver con lo que la gente estaba dispuesta a apreciar.
«No creo que se me respetara nunca del todo en Inglaterra. La gente me ve simplemente como alguien muy rápido y muy agresivo, mientras que en España aprecian de verdad mi inteligencia y mi calidad.»
«En el Barcelona, si no tienes calidad o inteligencia, se te nota enseguida.»
Fue tajante al explicar por qué quería salir en primer lugar.
«Sí, y para ser sincero, era exactamente lo que buscaba. Quería salir de la Premier League, quería una experiencia distinta y era exactamente lo que buscaba.»
De momento, más asistencias que goles
Los números respaldan una parte del discurso. Gordon acumula cuatro asistencias en sus seis primeros partidos de LaLiga con el equipo de Hansi Flick. Su primer gol oficial con el Barcelona aún no ha llegado, y Flick ha respaldado públicamente su aportación sin balón mientras tanto.
La cuestión del reconocimiento no es un asunto teórico para Gordon esta semana. El sábado marcó en la derrota de Inglaterra por 2-3 ante España en Wembley, el primer partido de Thomas Tuchel en la Nations League del nuevo curso, en un encuentro en el que Harry Kane también estrelló un penalti en el travesaño en la segunda mitad. Bellingham dejó a Gordon solo ante el portero tras una rápida contra iniciada en un córner, y el extremo definió raso ajustado al palo para empatar antes del descanso.
Antes del partido ya había defendido que Inglaterra se estaba esforzando demasiado por parecerse a España, y había dicho a los periodistas que son «ingleses y tenemos nuestras propias virtudes que ellos no tienen». Sus declaraciones a ITV Sport, emitidas días después, acercan ese argumento un paso más a su propio caso.
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Inglaterra juega contra Chequia en Praga el martes por la noche, y después se medirá a Croacia en Rijeka el sábado 3 de octubre.
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