Roger Federer, Novak Djokovic

El insulto de Federer que da un nuevo significado a las lágrimas de Djokovic

Novak Djokovic se negó a abandonar ante Mariano Navone pese a vomitar, sufrir calambres y sentir que su cuerpo se derrumbaba. Una acusación de Roger Federer pronunciada hace casi 20…

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Un cuerpo incapaz de continuar

La derrota de Novak Djokovic ante Mariano Navone fue histórica por razones que van mucho más allá del resultado.

El tenista de 39 años perdió por 7-6(5), 5-7, 4-6, 6-2 y 6-1 en la primera ronda del US Open. Fue su primera derrota en el debut de un Grand Slam desde el Abierto de Australia de 2006 y la primera vez que cayó en su encuentro inaugural de Nueva York después de 20 participaciones.

Durante las cuatro horas y 36 minutos de partido, Djokovic vomitó, sufrió calambres y recibió tratamiento por dolores en la espalda y el hombro. Cuando perdía 1-3 en el quinto set, no pudo ocultar sus emociones.

“Fue una sensación horrible para mí en la pista”, declaró Djokovic, según la ATP. “Entonces todo mi cuerpo empieza básicamente a derrumbarse, con calambres y dolor”.

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Djokovic reconoció que pensó en retirarse. Sin embargo, después de sobrevivir al tercer set decidió que quería terminar el encuentro.

La decisión adquiere un significado adicional cuando se analiza a través de uno de los conflictos que marcaron los primeros años de su carrera.

“Creo que es una broma”

En 2006, Djokovic se enfrentó a Stan Wawrinka durante una eliminatoria de la Copa Davis entre Serbia y Suiza. El joven serbio necesitó varias interrupciones médicas antes de terminar ganando el partido.

Roger Federer no quedó impresionado.

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“No me creo sus lesiones. Hablo en serio”, afirmó Federer en aquel momento. “Creo que es una broma cuando se trata de sus lesiones”.

Djokovic había desarrollado una reputación marcada por sus problemas físicos y sus retiradas durante los partidos. En las primeras etapas de su carrera abandonó encuentros de Grand Slam por dificultades respiratorias, agotamiento, molestias estomacales y otras dolencias.

Las críticas no desaparecieron rápidamente. Djokovic reconoció posteriormente que a Federer “no le gustaba” su comportamiento cuando llegó al circuito. También explicó que la resistencia de los jugadores consagrados aumentó su motivación.

“Eso me daba todavía más combustible”, declaró Djokovic en 2024 al recordar su complicada relación con Federer y otras grandes figuras.

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No existen pruebas de que Djokovic estuviera pensando en aquellas palabras mientras sufría ante Navone. Sin embargo, el episodio aporta un contexto importante a la identidad que ha construido durante dos décadas.

Pasó de ser considerado un jugador de enorme talento que no siempre podía terminar sus encuentros a convertirse posiblemente en el mayor superviviente físico de la historia del tenis.

Dos rivales y dos despedidas diferentes

El momento en el que se produjo el colapso de Djokovic crea un contraste extraordinario.

Poco antes del partido, Federer fue incluido en el Salón Internacional de la Fama del Tenis. El suizo habló con serenidad y agradecimiento sobre una carrera como jugador que ya pertenece definitivamente al pasado.

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“Mi etapa como jugador ha terminado, pero el tenis siempre estará en la intersección de todo lo que más me importa”, afirmó Federer durante la ceremonia.

Mientras Federer celebraba una carrera concluida, Djokovic seguía luchando contra la posible conclusión de la suya.

Uno lloró mientras era recibido por la historia. El otro contuvo las lágrimas cuando su cuerpo le impidió controlar el presente.

La reputación que Djokovic tardó 20 años en cambiar

La transformación física de Djokovic se convirtió en uno de los relatos centrales de su carrera. Los cambios en su alimentación, preparación y recuperación convirtieron a un jugador cuestionado por sus retiradas en el tenista masculino con más títulos de Grand Slam de la historia.

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Ese pasado hace que su negativa a abandonar ante Navone resulte más reveladora que un simple gesto de deportividad.

Retirarse habría sido comprensible. Djokovic estaba enfermo, sentía dolor y se encaminaba casi con seguridad hacia la derrota. Continuar apenas ofrecía esperanzas reales de cambiar el resultado.

Pero Djokovic ha dedicado gran parte de su carrera a escapar de la imagen que Federer le atribuyó en 2006. La resistencia pasó a formar parte de su identidad competitiva, junto a su resto, su flexibilidad y su capacidad para ganar partidos desde situaciones aparentemente imposibles.

Ante Navone, su cuerpo terminó imponiendo un límite que su voluntad no pudo superar.

Djokovic terminó el encuentro, pero no pudo derrotar la incómoda pregunta que dejó tras de sí: ¿cuánto tiempo más podrá continuar el mayor superviviente del tenis cuando la propia supervivencia se ha convertido en el desafío?

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