Leo, el teckel miniatura de Charles Leclerc, escogió su sitio con esmero en el paddock del Hungaroring el viernes. Se acuclilló contra la pared del box de Red Bull Racing, justo debajo del número tres que pertenece a Max Verstappen.
Los fotógrafos lo captaron todo. Alexandra Leclerc se llevó una mano a la boca. Su marido echó mano del móvil para hacer una foto.
El equipo de redes de Red Bull respondió por partida doble.
«No Leo, that is so not right»
La primera respuesta fue un guiño a un momento que los aficionados a la F1 se saben de memoria. «No Leo, that is so not right», publicó la escudería, en un eco del célebre estallido por radio de Toto Wolff al director de carrera Michael Masi en Abu Dabi 2021.
Después llegó la imagen que convirtió la mancha húmeda en un chiste interno del paddock. Un miembro del equipo de mecánicos de Red Bull posó junto a la pared sosteniendo un papel en el que se leía, simplemente:
Leo was here.
El paddock, en su versión más gamberra
En cuestión de horas las imágenes habían llegado mucho más allá del público habitual de la Fórmula 1. «Pee one for Leo», escribió un aficionado en X. Otros apuntaron que un perro pequeño había firmado el cruce más ingenioso del fin de semana entre los dos bandos rivales del deporte.
Leo es un habitual del paddock que viaja con los Leclerc a la mayoría de las carreras. Fuera un pequeño mensaje sobre la pelea por el Mundial de Constructores o una simple llamada de la naturaleza, el piloto de Ferrari seguía riéndose mientras se alejaba, y Red Bull dejó que la broma cuajara en su lado de la pared.
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