El camino de Estados Unidos en la Copa Mundial de la FIFA terminó abruptamente en los octavos de final, al caer 4-1 ante la coanfitriona Bélgica en el Lumen Field de Seattle. Si bien la derrota marcó el fracaso de EE. UU. en alcanzar los cuartos de final por primera vez en 24 años, el resultado fue eclipsado por una polémica previa al partido que involucró al delantero Florian Balogun y una supuesta intervención presidencial.
La polémica previa
Según informó SPORTbible, la preparación para el esperado choque estuvo dominada por la extraordinaria decisión de la FIFA de suspender la sanción de un partido a Florian Balogun por un año. El delantero del Mónaco había recibido inicialmente una tarjeta roja por golpear accidentalmente a Tarik Muharemovic con los tacos durante la victoria de EE. UU. en los dieciseisavos de final sobre Bosnia y Herzegovina. La FIFA citó el Artículo 27 de su Código Disciplinario para aplicar la suspensión de la sanción, una medida que generó fuertes críticas.
La Real Asociación Belga de Fútbol (RBFA) expresó su consternación, declarando que estaban «asombrados» por el fallo de la FIFA. Echando más leña al fuego, el presidente de EE. UU., Donald Trump, se atribuyó polémicamente la responsabilidad de la decisión, afirmando en un discurso en la Casa Blanca que él fue «quien los hizo hacerlo» después de supuestamente contactar al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para revisar la tarjeta roja.
Justicia en el campo y una celebración burlona
A pesar del indulto, Balogun tuvo una «pésima actuación» contra Bélgica y finalmente fue sustituido en el primer minuto del tiempo añadido. Bélgica, por su parte, mostró un dominio abrumador, con Charles De Ketelaere anotando un doblete, complementado por goles de Hans Vanaken y Romelu Lukaku, asegurando su lugar en los cuartos de final por cuarta vez en su historia.
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Los belgas no solo ganaron; celebraron con un mensaje claro. Después de que Romelu Lukaku anotara su cuarto gol, los jugadores belgas realizaron una rutina de baile que parecía burlarse del movimiento de campaña característico del presidente Trump, inspirado en su baile de «Y.M.C.A.» de Village People. Como señaló SPORTbible, los comentarios posteriores al partido amplificaron aún más la narrativa de que se había hecho «justicia», con un comentarista croata comentando: «Bélgica ha ganado, pero esperemos, quizás mañana por la mañana cuando nos despertemos, llegue una llamada de la Casa Blanca», haciendo referencia a la polémica previa al partido.
Bélgica se enfrentará ahora a España en los cuartos de final, con el objetivo de alcanzar las semifinales de la competición por segunda vez, habiéndolo logrado anteriormente en 2018. Esta participación en la Copa del Mundo marca la última para varios jugadores belgas clave, incluidos Kevin De Bruyne, Thibaut Courtois y Romelu Lukaku, lo que añade una motivación extra a su campaña.
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