El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se enfrenta a un caso legal de la UEFA que lo acusa a él y al organismo rector del fútbol mundial de «mala gestión criminal» por un plan fallido para vender la Copa del Mundo. La demanda alega una infravaloración en la venta propuesta, un esquema del cual Infantino supuestamente obtendría un salario personal significativo.
La acción legal, iniciada por la UEFA, apunta al asediado presidente de la FIFA, quien ha estado bajo escrutinio durante casi seis semanas desde que surgieron los detalles de su plan para vender propiedades globales compartidas para beneficio personal. El núcleo de la acusación gira en torno a la supuesta irregularidad financiera en el intento de venta.
La batalla por la revelación de pruebas y los actores clave
Un elemento central de la estrategia de la UEFA es impulsar la revelación de pruebas en Florida, lo que obligaría a compartir documentos cruciales, desde memorandos internos hasta correos electrónicos. Entre los nombrados como parte en la revelación de pruebas se encuentra Josh Kushner, descrito como el «hombre del dinero» detrás de lo que la UEFA denomina el «fiasco de Fifa Forward». Kushner, quien desde entonces ha contratado al abogado Alex Spiro, supuestamente declaró que «no se habría involucrado» con los planes de la FIFA si hubiera conocido el panorama completo. La UEFA también busca la revelación de pruebas de Thrive Capital y Greg Maffei, un donante de Trump y asesor de acuerdos.
La FIFA, sin embargo, se resiste vehementemente a estos esfuerzos, presentando una contramoción que desestima todo el episodio como una «campaña de desprestigio». La organización ha expresado una intención urgente de resistirse a la revelación de pruebas, enmarcando las acusaciones como políticamente motivadas.
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Arenas políticas cambiantes y respaldo cualificado
A los desafíos de Infantino se suma la percibida evaporación del apoyo del expresidente de EE. UU., Donald Trump. Si bien Trump había «publicado en Truth Social» garantías para Infantino a principios de agosto, afirmando «Si por alguna razón la FIFA se deshiciera de Infantino, bueno, esto sería realmente malo», su respaldo ahora se considera en declive. Este cambio se alinea con un patrón en la política trumpiana, a menudo caracterizado por una falta de lealtad duradera y un enfoque en una «fría y dura matriz de ganadores y perdedores», como señaló The Guardian, que ha publicado listas de antiguos aliados de Trump que luego enfrentaron consecuencias negativas.
Mientras Infantino navega por estas presiones legales y políticas, el próximo congreso de la FIFA en noviembre se cierne en el horizonte. Arabia Saudita ha ofrecido un «respaldo cualificado» a Infantino, declarando su apoyo «en este momento», una frase que sugiere un grado de reserva más que un respaldo inequívoco.
La demanda de la UEFA es ampliamente considerada como una «jugada de ajedrez experta», potencialmente diseñada no para una victoria legal directa, sino para crear una situación de «zugzwang» para Infantino, forzándolo a una posición difícil sin buenas opciones. El drama que se desarrolla traza paralelismos con las caídas de los exfuncionarios de fútbol Sepp Blatter y Michel Platini, sugiriendo un período turbulento por delante para el liderazgo de la FIFA.
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