Tres de las seis confederaciones continentales del fútbol firmaron el lunes la misma carta abierta.
Que la UEFA actuara sola podría leerse como un malestar europeo con el hombre que ocupa la presidencia de la FIFA. La UEFA junto con la Confederación Asiática de Fútbol y la CONCACAF es algo más difícil de descartar: sus federaciones miembro, en conjunto, suman 143 de las 211 de la FIFA.
La carta abierta, dirigida a la «familia del fútbol», acusa a Gianni Infantino de situarse «por encima del colectivo que le confió la autoridad» por el descartado plan de vender participaciones comerciales del Mundial.
«Cuando la confianza se rompe mediante el engaño, cuando un individuo se sitúa por encima del colectivo que le confió la autoridad, ese deber ha sido abandonado».
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La carta fue firmada por los presidentes de las tres confederaciones, Aleksander Ceferin de la UEFA, el jeque Salman bin Ebrahim Al Khalifa de la AFC y Victor Montagliani de la CONCACAF, y por sus secretarios generales.
Criterio, no comunicación
La línea central de la carta es un rechazo al relato que la propia FIFA hace del episodio. La FIFA ha dicho que «se cometieron errores» y ha presentado el problema como una cuestión de proceso. Las tres confederaciones discrepan en el plano de la idea misma.
Califican el asunto como un «profundo fallo de criterio», rechazando explícitamente cualquier insinuación de que se tratara únicamente de un fallo de comunicación. En su lectura, la FIFA se disculpa por cómo se gestionó el plan; ellos sostienen que el plan nunca debería haber estado sobre la mesa.
«El liderazgo en el fútbol no es una posesión. No consiste en ostentar, ni en exigir, que se ostente el poder».
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Una investigación que la FIFA no dirige
La carta exige que la revisión de la propuesta sea llevada a cabo por un tercero independiente sin participación de personal de la FIFA. Es una petición contundente: elimina cualquier opción de que la FIFA se investigue a sí misma y entregue un informe sobre fallos de proceso.
La propuesta en cuestión habría creado una empresa comercial de 20.000 millones de dólares para gestionar el Mundial y otros eventos de la FIFA. La FIFA planeaba vender hasta un 20 por ciento de participación por unos 4.200 millones de dólares, con Thrive Capital, de Joshua Kushner, preparada para liderar el grupo de inversores a través de un nuevo fondo llamado Thrive Eternal.
Infantino descartó el proyecto el 31 de julio, menos de una semana después de presentarlo, tras la amenaza de las federaciones europeas de boicotear el Mundial. El propio director de operaciones de la FIFA, Kevin Lamour, afirmó que el personal del órgano rector había sido «engañado» por la manera en que se elaboró el plan, y el asesor sénior Carlos Cordeiro dimitió, calificándolo de «mal acuerdo para el fútbol».
«Hay silencio donde debería haber rendición de cuentas, distancia donde debería haber transparencia».
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Marzo de 2027 en Rabat
El calendario agudiza la carta. El 77.º Congreso de la FIFA está previsto para el 18 de marzo de 2027 en Rabat, Marruecos, y Infantino ya ha comunicado a las federaciones miembro que tiene la intención de volver a presentarse.
Una investigación independiente que presente sus conclusiones antes de esa fecha, y que se decante por «fallo de criterio» en lugar de «fallo de comunicación», colocaría esa candidatura bajo una luz muy distinta. Las confederaciones no controlan cómo votan sus federaciones miembro; cada una de las 211 federaciones de la FIFA emite su propio voto.
Pero tres direcciones continentales han firmado ahora la acusación de que el presidente en ejercicio rompió la confianza «mediante el engaño». Ese no es el telón de fondo de campaña que Infantino quería a siete meses de una votación que ya ha declarado que quiere ganar.
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