Trump, Infantino

Trump quiere que Infantino, un estrecho aliado de la FIFA, ocupe el puesto más alto de la ONU tras el escándalo del Mundial

Según se informa, el presidente de Estados Unidos quiere que Gianni Infantino sea el próximo secretario general de las Naciones Unidas. Esta propuesta extraordinaria surge en un contexto de creciente…

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De figura influyente del fútbol a diplomático internacional

Según se informa, Donald Trump quiere nombrar al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para uno de los cargos diplomáticos más influyentes del mundo.

Según el New York Post, una fuente cercana a Trump afirma que el presidente de EE. UU. cree que Infantino es «respetado por todo el mundo» y que tiene «una capacidad especial para unir a la gente».

Esas declaraciones de Trump no son públicas, y no se ha presentado ninguna candidatura oficial. Tampoco hay indicios de que Infantino quiera abandonar la FIFA.

Aun así, el informe es explosivo. Plantea la posibilidad de que un dirigente futbolístico sin experiencia en el ámbito gubernamental ni en la diplomacia internacional pase a estar al frente de una organización que se ocupa de guerras, catástrofes humanitarias, derechos humanos y seguridad mundial.

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Una amistad que ya ha traspasado las fronteras políticas

El supuesto apoyo de Trump no puede desligarse de su relación cada vez más estrecha con Infantino.

El presidente de la FIFA ha aparecido en repetidas ocasiones junto a Trump y ha elogiado su contribución al Mundial de 2026. En diciembre de 2025, Infantino entregó personalmente a Trump el recién creado Premio de la Paz de la FIFA durante el sorteo del torneo celebrado en Washington.

Según el relato oficial de la FIFA sobre la ceremonia, Trump fue homenajeado por sus esfuerzos en pro de la «paz y la unidad». La decisión fue objeto de numerosas críticas debido a la opacidad del proceso de selección y a las dudas sobre si una organización deportiva supuestamente neutral desde el punto de vista político debería condecorar a un presidente de Estados Unidos en ejercicio.

La relación se volvió aún más polémica durante el Mundial. Trump reconoció haber contactado con Infantino en relación con la tarjeta roja mostrada al delantero estadounidense Folarin Balogun en el partido contra Bosnia y Herzegovina. Posteriormente, la comisión disciplinaria de la FIFA suspendió durante un año la sanción de un partido impuesta a Balogun, lo que le permitió jugar contra Bélgica.

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Infantino negó que Trump hubiera influido en la resolución e insistió en que los órganos judiciales de la FIFA eran independientes. Sin embargo, tal y como describe Euronews, la sucesión de acontecimientos provocó que varios políticos europeos exigieran una investigación y que se presentara una denuncia en la que se alegaban incumplimientos de la neutralidad política.

En este contexto, el hecho de que Trump impulse la candidatura de Infantino para el cargo más alto de la ONU alimentará inevitablemente las acusaciones de favoritismo político. Según se informa, el presidente, que recibió un premio de la paz de manos de Infantino, quiere ahora recompensarle con el puesto diplomático más prestigioso del mundo.

No hay indicios de que se haya producido un intercambio formal entre ambos hombres. Sin embargo, resultará difícil pasar por alto la impresión de que se han favorecido mutuamente.

Trump no puede simplemente darle el puesto a Infantino

A pesar de lo impactante del informe, Trump no puede nombrar por sí mismo al próximo secretario general de la ONU.

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Según el proceso de selección oficial de las Naciones Unidas, los candidatos deben ser recomendados por el Consejo de Seguridad antes de ser nombrados por la Asamblea General. Cualquiera de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido— puede bloquear efectivamente la candidatura de un candidato mediante el veto.

Por lo tanto, una candidatura de Estados Unidos proporcionaría a Infantino un poderoso respaldo, pero no le garantizaría el cargo.

António Guterres finalizará su segundo mandato el 31 de diciembre de 2026. Se prevé que su sucesor asuma el cargo el 1 de enero de 2027.

La candidatura de Infantino también entraría en conflicto con un delicado debate en el seno de la ONU. Nunca ha habido una mujer en el cargo de secretario general, y la organización ha animado explícitamente a los Estados miembros a que consideren seriamente a las candidatas.

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La declaración de la Asamblea General de la ONU con la que se puso en marcha el proceso hacía hincapié tanto en la diversidad de género como en la regional. Por lo tanto, la decisión de Trump de impulsar a otro candidato europeo de sexo masculino sería considerada por algunos países como un desafío directo a esas prioridades.

Infantino ya controla un imperio mundial

Infantino fue elegido presidente de la FIFA en 2016 y, desde entonces, ha ido adquiriendo una enorme influencia en una organización que agrupa a 211 federaciones nacionales.

Su cargo parece seguro a pesar de las polémicas que rodean al Mundial. El diario «The Guardian» informó recientemente de que más de 200 miembros de la FIFA le habían dado su apoyo de cara a las próximas elecciones presidenciales.

Según la FIFA, Infantino ya ha anunciado que tiene intención de presentarse de nuevo en 2027. Por lo tanto, una campaña seria para el cargo en la ONU le obligaría a replantearse su futuro en el fútbol.

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Sus partidarios podrían argumentar que su gestión al frente de la FIFA le ha proporcionado una amplia experiencia en negociaciones entre gobiernos, patrocinadores y organizaciones nacionales. Sus detractores verán algo muy diferente: un poderoso administrador cuya cercanía a Trump ya ha suscitado serias dudas sobre la neutralidad política y la independencia institucional.

La propuesta podría presentarse como un intento de colocar a una figura externa y conciliadora al frente de la ONU. Sin embargo, para muchos observadores, parecerá que un aliado poderoso intenta colocar a otro en el centro de la diplomacia mundial.

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