Washington se acerca a unas reglas nacionales
El presidente Donald Trump ha respaldado un proyecto de ley que podría provocar la mayor transformación federal del deporte universitario estadounidense en décadas.
La Protect College Sports Act establecería normas nacionales sobre la remuneración de los deportistas, los acuerdos de nombre, imagen y semejanza, los traspasos, la elegibilidad y la protección médica. También concedería a la NCAA y a las conferencias una protección limitada frente a determinadas demandas antimonopolio.
La propuesta fue uno de los tres asuntos analizados en el programa Up First de NPR, que retrató una industria profundamente alterada por las sentencias judiciales que han derribado numerosas restricciones sobre los deportistas.
El Senado votó el 15 de septiembre por 74-24 para cerrar el debate previo a la consideración del proyecto. Dos días después, aprobó por 77-22 iniciar formalmente su tramitación. Los resultados mostraron un apoyo bipartidista considerable, pero ninguno constituyó la aprobación definitiva de la ley.
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Más ingresos a cambio de nuevas restricciones
El proyecto reconocería por primera vez a escala federal el derecho de los deportistas universitarios a recibir ingresos por su nombre, imagen y semejanza. También mantendría el sistema de reparto de ingresos derivado del acuerdo judicial House contra NCAA.
Las universidades podrían destinar además 22,5 millones de dólares a un nuevo fondo de retención. La cifra aumentaría hasta 27,5 millones cuando una institución igualara el gasto adicional destinado a los deportes femeninos y olímpicos. Sumado al reparto de ingresos ya existente, los grandes programas podrían dirigir casi 49 millones de dólares anuales a sus deportistas.
El resumen del Comité de Comercio del Senado señala que las comisiones de los agentes quedarían limitadas al cinco por ciento. Los deportistas recibirían garantías de becas más prolongadas, cobertura médica por lesiones deportivas y la posibilidad de demandar cuando se vulneraran determinadas protecciones.
La mayor libertad económica llegaría acompañada de reglas deportivas más estrictas. Los jugadores podrían cambiar de universidad una vez sin perder una temporada. Existirían excepciones para nuevos cambios cuando un entrenador abandonara el equipo, se eliminara un programa o el deportista iniciara estudios de posgrado.
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El respaldo de Trump divide al Congreso
La Casa Blanca apoyó oficialmente el proyecto en agosto. En su declaración sobre la propuesta, la administración afirmó que los asesores de Trump le recomendarían firmarla si llegaba a su mesa.
Sus defensores, entre ellos los senadores Ted Cruz y Maria Cantwell, sostienen que las normas nacionales sustituirían el mosaico de leyes estatales y reducirían los constantes litigios. También defienden que la reforma protegería los deportes femeninos y olímpicos frente a posibles recortes.
Los críticos consideran que el proyecto entrega demasiado poder a la NCAA, las conferencias y las universidades. El senador demócrata Chris Murphy ha acusado a esas organizaciones de buscar permiso para “coludirse ilegalmente”, mientras que la NAACP también ha planteado dudas sobre los derechos de los deportistas que generan mayores ingresos.
La propuesta todavía no es ley. Necesita una votación final favorable en el Senado, superar una Cámara de Representantes más imprevisible y llegar posteriormente a Trump para su firma.



