Pedro Sánchez ha lanzado un ambicioso mensaje de cara al Mundial de fútbol de 2030 y ha declarado que España debe asumir el liderazgo en la organización del mayor torneo de fútbol.
El presidente del Gobierno español considera que España, Portugal y Marruecos pueden superar incluso el Mundial que acaba de concluir en Norteamérica. Sin embargo, su petición de que España deba «liderar» el proyecto llega en un momento en el que los tres principales organizadores compiten por albergar los partidos más prestigiosos del torneo.
Las federaciones españolas de fútbol ya han dejado claro que quieren celebrar la final en territorio español, muy probablemente en el estadio Santiago Bernabéu del Real Madrid.
Marruecos tiene sus propios planes. El país está construyendo actualmente, cerca de Casablanca, un nuevo estadio con una capacidad prevista de 115 000 localidades, que servirá, entre otras cosas, para reforzar su candidatura para albergar la final.
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Mientras tanto, Portugal corre el riesgo de verse acorralado entre dos socios más importantes, ya que España y Marruecos intentan consolidarse como potencias clave del torneo.
Sánchez promete un Mundial aún mejor
Sánchez hizo esta audaz valoración poco antes de la victoria de España sobre Argentina en la final del Mundial de 2026 en Nueva Jersey.
De cara a la próxima edición, elogió la labor de Estados Unidos, Canadá y México, antes de elevar inmediatamente las expectativas respecto a los anfitriones europeos y africanos.
«Partimos de un Mundial magnífico, y estoy convencido de que, si es posible, lo haremos aún mejor», afirmó Sánchez.
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Según un reportaje de RTVE sobre la entrevista a Sánchez antes de la final, el presidente del Gobierno argumentó además que el deporte puede unir a los países a pesar de las diferencias políticas.
Sus declaraciones no pretendían ser una crítica al torneo norteamericano. Sánchez felicitó a los tres países anfitriones y calificó el evento de éxito.
No obstante, la promesa de organizar una competición aún mejor plantea un reto de gran envergadura para España, Portugal y Marruecos, incluso antes de que se hayan completado los preparativos detallados.
España quiere supervisar el proyecto
Sánchez ya había adoptado una postura firme en junio, durante una reunión del Gobierno sobre la organización del Mundial de 2030.
Dijo que, dado el tamaño, la infraestructura y la experiencia de España, el país tenía la responsabilidad de encargarse de los preparativos.
«El objetivo es que todo el proyecto sea un éxito, pero también sabemos qué aportación puede hacer España», afirmó Sánchez.
«Dada nuestra influencia, nuestras capacidades y nuestra experiencia, es nuestra responsabilidad dirigir e impulsar el proceso».
Según se desprende del informe oficial del Gobierno español sobre la reunión, ya participan en los preparativos 15 ministerios y unas 150 personas repartidas en ocho grupos de trabajo.
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Sánchez calificó el Mundial como uno de los acontecimientos más importantes de la historia reciente de España y como una oportunidad para transmitir una imagen positiva del país a nivel mundial.
Sin embargo, en esta formulación quedó claro que España no se considera simplemente uno de los tres socios en pie de igualdad.
Madrid prevé encargarse de la dirección de gran parte del proyecto.
El presidente de la Federación Española de Fútbol reclama la final
La postura de la Federación Española de Fútbol es aún más clara.
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El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, ha fijado cuatro objetivos principales: mantener las once sedes españolas propuestas, garantizar la ubicación del centro internacional de prensa de la FIFA, acoger el centro de operaciones central de la FIFA y celebrar la final en España.
«España debe asumir un papel de liderazgo en la organización de un Mundial cuya final debe celebrarse en nuestro país», afirmó Louzán.
Según la declaración de la RFEF, en la que se exponen las exigencias para 2030, España asume aproximadamente el 55 % de la carga organizativa dentro del proyecto conjunto.
El estadio Santiago Bernabéu es considerado por muchos como el candidato con más posibilidades de España para albergar la final.
El estadio renovado del Real Madrid combina su céntrica ubicación, su considerable capacidad en el ámbito gastronómico y su reputación mundial con el atractivo comercial de uno de los clubes de fútbol más importantes.
El Camp Nou de Barcelona también sería una opción, pero la Federación Española de Fútbol aún no ha recibido ninguna confirmación oficial de la FIFA sobre la sede definitiva.
Marruecos se niega a entregar la pieza estrella
Es probable que la confianza de España se enfrente a una fuerte resistencia por parte de Marruecos.
El Grand Stade Hassan II se está construyendo actualmente en Benslimane, un barrio de las afueras de Casablanca, y tendrá una capacidad de unas 115 000 localidades. Si se termina según lo previsto, sería más grande tanto que el Bernabéu como que el Camp Nou.
Las autoridades marroquíes consideran que el estadio es un proyecto pionero para el país y una oportunidad para acoger la primera final de un Mundial masculino en África desde que Sudáfrica organizara el torneo en 2010.
Según se desprende del análisis realizado por «The Guardian» sobre los preparativos de Marruecos, el país está realizando una inversión masiva en estadios, transporte, turismo y otros ámbitos de infraestructura de cara al torneo.
Por lo tanto, el proyecto marroquí va más allá del simple fútbol.
La celebración de la final tendría un enorme valor político y simbólico y reforzaría la imagen del país como una potencia cada vez más influyente en el deporte africano e internacional.
La FIFA aún no ha anunciado en qué estadio se disputará la final, por lo que la decisión entre Madrid y Casablanca sigue sin estar clara.
Portugal corre el riesgo de quedar marginado
Portugal es una parte fundamental de la candidatura conjunta, pero no cuenta con un estadio cuyo tamaño sea comparable al de los principales candidatos españoles y marroquíes.
En Lisboa está previsto que se disputen partidos importantes en el Estádio da Luz y en el Estádio José Alvalade, mientras que en Oporto el Estádio do Dragão también forma parte del proyecto.
Sin embargo, es poco probable que Portugal acoja la ceremonia inaugural o la final, a menos que el calendario del torneo sufra cambios significativos.
La declaración de Sánchez de que España debe liderar la organización podría, por lo tanto, generar malestar en Lisboa, sobre todo si las decisiones relativas al calendario, la explotación comercial y los prestigiosos partidos de eliminatoria están dominadas por España y Marruecos.
No hay indicios públicos de que exista una disputa grave entre los tres gobiernos. La candidatura conjunta se ha presentado en repetidas ocasiones como un símbolo de la cooperación entre Europa y África.
No obstante, la lucha por la influencia ya se hace patente.
España quiere llegar a la final, Marruecos quiere llegar a la final, y ambos países desean pasar a la historia como principales anfitriones del torneo.
Seis países se repartirán la organización
El Mundial de 2030 se disputará principalmente en España, Portugal y Marruecos.
Además, se disputarán tres partidos conmemorativos en Uruguay, Argentina y Paraguay para rendir homenaje a las raíces sudamericanas del torneo. Uruguay fue el país anfitrión de la primera Copa del Mundo en 1930 y también la ganó.
Según la explicación oficial de la FIFA sobre el formato para 2030, los seis países anfitriones participantes se clasifican automáticamente.
Los partidos en Sudamérica se disputarán antes del inicio de la fase principal en España, Portugal y Marruecos.
Esta estructura ya ha sido objeto de críticas debido a la carga que supone para los equipos participantes en cuanto a desplazamientos. La FIFA considera que la competición puede celebrarse dentro del calendario internacional de partidos vigente, sin que sea necesario que los clubes concedan días libres adicionales.
Además, este formato tan poco habitual supone un mayor reto organizativo para Sánchez y los tres países anfitriones más importantes.
España sueña con la victoria en casa
Las ambiciones de Sánchez no se limitan únicamente a la organización del concurso.
Tras recibir en el Palacio de Moncloa a los recién coronados campeones del mundo de España, instó a la selección nacional a defender el título en 2030 en su propio país.
«¿Por qué no íbamos a soñar en 2030 con que no hay dos sin tres?», dijo Sánchez.
El comentario se refería a los títulos mundiales de España en los años 2010 y 2026.
Sánchez, citado por la EFE en su crónica sobre la recepción oficial, agradeció a los jugadores su juego, su esfuerzo y la victoria, antes de centrar su atención en el próximo torneo.
España comenzará el año 2030 con enormes expectativas, siempre y cuando la generación actual siga estando entre las selecciones más fuertes del mundo.
Además, la perspectiva de defender el título en su propio país daría al Gobierno y a la federación un motivo más para luchar por llegar a la final.
La colaboración se enfrenta a su primera prueba de fuego real
España, Portugal y Marruecos se aseguraron la organización del Mundial al presentar una visión conjunta basada en la proximidad geográfica, los vínculos culturales y la cooperación entre los continentes.
Esta unidad se ve ahora puesta a prueba por el reparto de los partidos, las instalaciones de la FIFA, los beneficios económicos y el prestigio político.
Sánchez afirma que España debe asumir un papel pionero.
La RFEF afirma que la final debe celebrarse en España.
Marruecos está construyendo un estadio que pretende demostrar exactamente lo contrario.
Aunque aún quedan casi cuatro años para el Mundial de 2030, la primera gran competición ya ha comenzado.
Eso no se decidirá en el campo.



