La UEFA ha desestimado una solicitud de la Asociación de Fútbol de Irlanda (FAI) para mantener separadas a la República de Irlanda y a Israel en futuros sorteos de competiciones. La decisión llega mientras Irlanda se prepara para enfrentarse a Israel dos veces en la próxima UEFA Nations League, y la FAI ya se ha visto obligada a trasladar uno de sus partidos como local a una sede neutral debido a las protestas previstas.
Según The Irish Times, el rechazo de la UEFA se basó en una política que no tiene en cuenta el «sentimiento público» y en la afirmación de que Irlanda e Israel nunca han estado en «conflicto directo». El director ejecutivo de la FAI, David Courell, confirmó la postura, declarando: «La respuesta que obtuve fue muy clara: eso no sería posible porque Irlanda e Israel nunca han estado en conflicto directo. Así que esa fue una respuesta que tomé al pie de la letra».
Sedes neutrales para encuentros cruciales de la Nations League
Los dos partidos de la Nations League entre ambas naciones se disputarán ahora en territorios neutrales. El primer encuentro tendrá lugar el 27 de septiembre en el Nagyerdei Stadion de Debrecen, Hungría. El partido de vuelta, originalmente programado como local para Irlanda en Dublín el 4 de octubre, ha sido reubicado en el TSC Arena de Bačka Topola, Serbia. La FAI confirmó este cambio, citando «desafíos operativos que podrían afectar la realización del partido en casa» y temores de que el encuentro pudiera ser abandonado debido a protestas. El partido en Bačka Topola también se celebrará a puerta cerrada.
La FAI ha tomado medidas adicionales para gestionar la naturaleza delicada de los encuentros. La asociación no recibirá a miembros de la Federación Israelí de Fútbol para una cena previa al partido antes de su encuentro ‘como local’ en Serbia y ha solicitado que el habitual compromiso previo al partido no se organice para el partido de vuelta, ya que la FAI no asistiría. Si bien los protocolos estándar del partido, como el izado de banderas nacionales, la interpretación de himnos nacionales y el intercambio de banderines conmemorativos entre capitanes, se llevarán a cabo, a los jugadores irlandeses se les ha concedido la autonomía para decidir si participan en los apretones de manos obligatorios previos al partido con sus oponentes israelíes.
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Equilibrando la estabilidad financiera con la postura moral
La decisión de la FAI de cumplir con los partidos, a pesar de la considerable presión pública en Irlanda para un boicot, se basa en importantes implicaciones financieras y deportivas. El incumplimiento le costaría a la FAI aproximadamente 5,5 millones de euros en costes directos, además de arriesgar el descenso de la Liga C y perjudicar futuras clasificaciones en competiciones. David Courell reconoció el contexto más amplio, declarando: «Por favor, no interpreten esto como que trivializo las atrocidades que están ocurriendo en Gaza. Soy muy consciente de ello y siento una gran empatía. Pero, igualmente, no puedo simplemente quitarme mi sombrero de CEO de la FAI y dejarlo a un lado. Tengo que hacer mi trabajo».
Como medida adicional, la FAI tiene la intención de «reducir» elementos alrededor de los partidos, incluyendo la eliminación de nombres y logotipos de patrocinadores de los estadios y los escenarios de entrevistas. Sujeto a la aprobación de la UEFA, estos serán reemplazados por mensajes de ‘Respeto’ en los paneles LED. Se anticipa una discusión entre los jugadores irlandeses sobre una posible protesta antes del primer encuentro.
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