Entrevista: Viktor Axelsen, el rey del bádminton, obligado a retirarse
No era esta la despedida que había imaginado
Según su entrevista en The Average Not Average Podcast, Viktor Axelsen no se retira porque haya desaparecido el hambre competitiva. Más bien al contrario. Habla como alguien que seguiría jugando si su cuerpo se lo hubiera permitido. El impulso sigue ahí, la ilusión sigue ahí, pero el cuerpo ya no responde. En el reportaje de Outlook India sobre su anuncio de retirada, aparece con claridad la misma idea: los problemas de espalda y el dolor nervioso tras la operación de abril de 2025 hicieron imposible entrenar y competir al nivel que exige el bádminton de élite.
Por eso esta retirada pesa más que el final habitual de una gran carrera. Aquí no hay un cierre romántico, ni una última carrera cuidadosamente preparada, ni un capítulo final redondo. En su entrevista, Axelsen prácticamente lo dice él mismo cuando habla de haber llegado a un punto sin retorno y de no haber tenido ningún “last dance”. Se nota la frustración. No suena como un jugador que ya había tenido suficiente. Suena como un jugador al que se le acabó el margen.
El cuerpo ya llevaba mucho tiempo avisando
Según su entrevista en el pódcast, los problemas venían de bastante antes de lo que sugiere el propio anuncio de retirada. Él los sitúa en el periodo previo a París 2024, cuando la espalda ya era un problema serio y persistente, y cuenta que apenas podía moverse en el Singapore Open de ese año. La cronología pública que le rodea encaja con esa versión. En marzo de 2025, tal y como contaron Olympics.com y The Indian Express, Axelsen anunció que se sometería a un tratamiento endoscópico en la espalda para intentar volver a competir sin dolor.
La operación en Alemania, en abril de 2025, estaba claramente pensada para salvar la carrera. Y durante un tiempo pareció que podía darle algo más de margen. El reportaje de Flashscore de diciembre señala que regresó tras unos seis meses de baja e incluso alcanzó las semifinales del Denmark Open. Pero en ese mismo reportaje también se explica que los problemas de espalda volvieron y empeoraron, mientras Axelsen contaba en su pódcast que sufría un dolor nervioso intenso y que ya no podía entrenar con normalidad.
En marzo de 2026, Flashscore también publicó declaraciones del doctor Morten Zebitz, quien afirmaba que la situación de la espalda no era nada alentadora y que Axelsen había sufrido una nueva hernia discal, además del desgaste que ya arrastraba en la espalda.
Nunca confió solo en el talento
Una de las partes más reveladoras de la entrevista ni siquiera tiene que ver directamente con la lesión. Tiene que ver con la forma en que Axelsen habla de los años que deja atrás. Las dietas, las rutinas de sueño, la lectura entre sesiones, la búsqueda constante de una pequeña ventaja, todo encaja con la versión de él que la gente ha visto durante años. Nunca se ha vendido realmente como un mago o como un talento natural. Siempre ha vendido su ética de trabajo extrema, e incluso cuando habla del talento, lo hace casi con desdén, como si el talento solo sirviera hasta que la disciplina toma el control.
Por eso la pregunta de si llevar el extremo a cada área de la vida puede acabar siendo demasiado resulta tan pertinente. No porque eso explique la lesión, no hay base para afirmarlo. Sino porque dice mucho sobre la forma de su carrera. Axelsen ha pasado años viviendo dentro de una idea muy estrecha y muy exigente de la excelencia. Esa mentalidad le ayudó a convertirse en uno de los mejores jugadores que ha visto el individual masculino. Pero también hizo que apenas existiera distancia entre el atleta y la persona. En esta entrevista, quizá más que antes, suena consciente de que retirarse no significa solo dejar de jugar partidos. También significa aprender a vivir sin esa presión interna constante.
La lista de logros sigue siendo absurda
Incluso sin otro regreso, la carrera ya está tan llena que en realidad no hace falta añadir nada más. En su propia página oficial de datos, la lista va desde el título de campeón del mundo júnior en 2010 hasta los títulos de las Dubai Finals, los Campeonatos del Mundo, el All England, las World Tour Finals y el oro olímpico. La cobertura de París 2024 en Olympics.com recuerda que el 5 de agosto de 2024 ganó su segundo oro olímpico consecutivo en individual al derrotar a Kunlavut Vitidsarn. Con ello se convirtió en apenas el segundo jugador del individual masculino en ganar dos oros olímpicos.
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Lo interesante, sin embargo, es que Axelsen no habla de su carrera como alguien obsesionado con las clasificaciones públicas. Recuerda las Dubai Super Series Finals de 2016 con un cariño evidente, en parte porque ya había jugado muchas finales antes de conseguir por fin ese título. También menciona la Thomas Cup con Dinamarca como un momento enorme. Los deportistas suelen recordar las victorias que cambiaron algo por dentro, no solo las que parecían más grandes en el cartel.
Dinamarca, Dubái y los años intermedios
Cuando Axelsen habla de sus altibajos con Badminton Denmark, conviene conocer el contexto. En 2021 dejó la estructura diaria de la selección nacional en Brøndby y trasladó su base de entrenamiento a Dubái. El reportaje de Badminton Europe dejó claro entonces que ya no formaba parte del entorno habitual de entrenamiento de la selección, mientras que la cobertura de BadmintonPlanet detalló los motivos que él mismo dio: mejores condiciones, cuestiones de salud, menos desgaste por viajes en Asia y más tiempo con la familia.
Ese paso decía mucho sobre él. Había llegado a un punto en el que quería moldearlo todo por sí mismo, hasta el entorno de entrenamiento y el ritmo diario. En la entrevista habla de NAS como de un segundo hogar. No era solo una base de entrenamiento, sino el lugar donde podía construir la estructura en la que creía y que, según él, podía darle la ventaja necesaria frente a otros atletas.
Al mismo tiempo, la historia con Dinamarca nunca terminó del todo. En noviembre de 2025, Badminton Denmark anunció un nuevo acuerdo de entrenamiento y coaching que lo reintegró de forma más oficial en el entorno de Brøndby. Así que cuando Axelsen habla de altibajos, suena menos a una ruptura dramática y más a una relación larga que fue cambiando de forma con el tiempo.
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El deporte seguirá escuchando su voz
Lo más convincente de la entrevista es que no suena como alguien que vaya a desaparecer del todo. Habla de usar su voz dentro del deporte, de seguir vinculado, de quizás convertirse en entrenador, de continuar con Yonex, de desarrollar el pódcast y de mostrarse más abierto con la gente de lo que podía permitirse mientras seguía compitiendo cada semana. Todo eso suena creíble, sobre todo porque desde hace tiempo ya era algo más que sus resultados. Construyó su propio entorno, reflexionó mucho sobre el deporte en su conjunto y nunca ha tenido reparos en pronunciarse sobre asuntos más amplios del mundo.
También hay algo muy humano en la forma en que habla del tiempo. Vuelve una y otra vez a sus dos hijas, a los amigos, a la familia, a la vida corriente y a esa pequeña libertad de no tener ya esa voz en la cabeza diciéndole constantemente que no puede hacer esto o aquello porque, al final, todo tiene que estar al servicio del rendimiento. Puede que esa acabe siendo la parte más interesante de toda la historia. No las medallas, no los récords, ni siquiera la lesión, sino qué ocurre cuando un hombre que pasó años controlando cada detalle tiene de repente que construir una vida que ya no está organizada alrededor del próximo torneo.
Y como él mismo dijo en tono de broma: “Quizá incluso cambie el ritual diario del café antes de los partidos por una dosis diaria de vino tinto”, insinuando que hay otra vida esperándole mientras Viktor Axelsen como jugador de bádminton queda guardado en la estantería.
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